
Madrid (AFP) –
El dirigente, de 46 años, se convirtió en el blanco de las críticas de diversos sectores de la sociedad cuando sujetó con ambas manos la cabeza de Jennifer Hermoso, la número 10 de la selección española femenina, y la sorprendió con un beso en los labios, todo ello grabado por las cámaras que enfocaban el podio del estadio de Sydney poco después de la conquista del título por España ante Inglaterra.
Un gesto que provocó la reacción de diversos estamentos del fútbol español e internacional, desde la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y la Liga de Fútbol Profesional Femenino hasta el sindicato internacional de futbolistas FIFPro y la FIFA, que abrió expediente disciplinario a Rubiales.
Personalidades políticas españolas como el presidente en funciones, Pedro Sánchez, y el ministro de Cultura y Deporte en funciones, Miquel Iceta, también han criticado la actitud de Rubiales.
Según la prensa, Rubiales presentará este viernes su dimisión, que será el eje de la asamblea general de la Federación Española de Fútbol (RFEF), prevista a partir de las 7h00 (hora de Brasilia) en Las Rozas, en las afueras de Madrid, a la que han sido convocados 140 asambleístas.
Contactada por la AFP, la RFEF no confirmó esta información y no quiso hacer comentarios.
El anuncio el martes de esta asamblea general convocada "urgentemente" iba acompañado de una aclaración: "En base a los últimos acontecimientos ocurridos durante la ceremonia de entrega de la Copa del Mundo Femenina ganada por la selección española el pasado domingo en Sydney, (...) los procedimientos internos de la Federación en materia de integridad están abiertos".
El domingo, justo después de que el beso hubiera sido retransmitido ante la audiencia mundial, y de regreso a los vestuarios, Jennifer Hermoso dijo, refiriéndose a lo sucedido, a través de una historia de Instagram: "¡No me ha gustado, eh!".
Poco después, en declaraciones difundidas a la prensa por la RFEF, la jugadora explicó que se trató de un "gesto mutuo totalmente espontáneo debido a la inmensa alegría que supone ganar un Mundial".
Rubiales, que inicialmente insultó a quienes le criticaron, pidió disculpas horas después en un vídeo. "Hay un hecho del que me tengo que arrepentir y es lo sucedido entre un jugador y yo, con una magnífica relación entre ambos, así como con los demás, y en el que sin duda cometí un error", dijo el dirigente.
Sus disculpas no convencieron a una parte de la opinión pública española ni al Consejo Superior de Deportes, organismo público directamente dependiente del ministerio, que amenazó con llevar el caso al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) y tomar medidas si la RFEF no lo hacía.
En cuanto a Hermoso, ha expresado a través de su sindicato, Futpro, su deseo de que se tomen "medidas ejemplarizantes" contra Luis Rubiales.
El miércoles, la Liga de Fútbol Profesional Femenino emitió un comunicado pidiendo la destitución de Rubiales.
Queda por ver si la asamblea general reunirá un número suficiente de votos para aplicar cualquier decisión. Se requiere la presencia del 50% de los miembros de la asamblea, pero la Federación Vasca y varios representantes de clubes ya han anunciado que no asistirán a la reunión dada la gravedad del caso.