
¿Quién dijo que no se puede disfrutar de un desayuno gourmet en poco tiempo? A menudo considerado como la cima de la sofisticación culinaria, los huevos Benedictinos son un platillo emblemático que combina los huevos pochados con la cremosidad de la salsa holandesa y el crujiente pan inglés. A pesar de su reputación de plato elaborado y lento, es posible prepararlos en menos de 30 minutos con la receta adecuada. Sigue estos sencillos pasos y sorprende a tus seres queridos con una versión rápida y sabrosa de este clásico.
Prepara la salsa holandesa mezclando las yemas de huevo con el agua tibia en un recipiente resistente al calor. Bate la mezcla a fuego bajo y añade lentamente la mantequilla derretida, sin dejar de batir, hasta que la salsa se espese. Agrega el jugo de limón, la sal y la pimienta. Reserva la salsa en un lugar cálido.
Tuesta ligeramente los muffins ingleses y manténlos calientes. Mientras tanto, lleva a ebullición una olla mediana de agua y agrega el vinagre. Reduce el fuego a fuego lento. Rompe cada huevo en una taza pequeña. Crea un remolino en el agua con una cuchara y, con cuidado, desliza cada huevo en el agua. Cocina por 3-4 minutos para obtener una yema ligeramente líquida.
Mientras tanto, calienta las lonchas de jamón o salmón en una sartén antiadherente durante unos minutos. Retira los huevos cuidadosamente con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de agua.
Para montar, coloca una loncha de jamón o salmón sobre cada mitad de muffin inglés. Coloca un huevo pochado encima de cada una y vierte generosamente la salsa holandesa sobre ellos. Decora con perejil fresco picado y sirve de inmediato. ¡Listo para disfrutar!