
Los niños que crecimos en los 90s tenemos muy claro esto, jugar videojuegos en su idioma original puede ayudarnos a aprender el idioma, pues me atrevería a decir que muchos de esta generación aprendimos así este.
Sumergirse en videojuegos en inglés no solo proporciona entretenimiento, sino que también ofrece una serie de beneficios educativos y lingüísticos.
Al jugar en inglés, los jugadores tienen la oportunidad de mejorar su vocabulario al encontrarse con diálogos complejos y expresiones idiomáticas. Además, la constante exposición al idioma contribuye al desarrollo y perfeccionamiento de las habilidades lingüísticas, tanto en comprensión auditiva como en lectura.
También estimula el pensamiento crítico y las habilidades cognitivas al enfrentar a los jugadores con desafíos que requieren toma de decisiones rápida y resolución de problemas. La inmersión cultural es otro aspecto destacado, ya que muchos videojuegos presentan narrativas basadas en diversas culturas de habla inglesa, permitiendo a los jugadores explorar y comprender contextos culturales únicos.