
Fortnite, el famoso juego Battle Royale de Epic Games, se encuentra una vez más en el centro de una acalorada polémica. Esta vez, el debate gira en torno a los vehículos introducidos desde el lanzamiento de la Temporada 3 del Capítulo 5. Una revelación inesperada ha puesto en relieve una diferencia evidente entre los coches gratuitos y los disponibles mediante su compra, creando así una situación de desequilibrio que alimenta las discusiones, que no son para nada positivas.
Un conocido influencer, NickEh30, echó más leña al fuego al exponer esta desigualdad a través de un vídeo de TikTok. Demuestra con pruebas cómo los vehículos gratuitos exponen a sus conductores a ataques de manera más frecuente, mientras que los obtenidos mediante compras ofrecen una protección significativamente mayor.
Epic Games se vio obligado a reconocer este problema de desequilibrio con los vehículos en Fortnite. En su vídeo, NIckEh30 muestra como vehículos gratuitos como Whiplash, Werewolf, Scorpion o Masamune tienen los limpiaparabrisas con mucho espacio entre ellos, lo que hace más fácil que enemigos se puedan sentar en el asiento del pasajero o que se puedan realizar tiros precisos al conductor traspasando el cristal.
Por otro lado, los coches de pago como el Samurai están equipados con un parabrisas mucho más pequeño, lo que hace que el conductor esté más protegido ante enemigos y complica los disparos.
Esta disparidad técnica pone de relieve un problema fundamental, el del “pay to win”, un concepto totalmente opuesto a los valores defendidos por Epic Games.
Ante esta creciente polémica, Epic Games no podía ignorar la creciente presión de la comunidad. En una declaración a Kotaku, la compañía admitió ser consciente de esta desigualdad y se comprometió a corregir la situación en una futura actualización.
Mientras esperan esta corrección, los jugadores tendrán que lidiar con esta flagrante desigualdad. Esta situación plantea cuestiones fundamentales sobre la igualdad de los beneficios que ofrecen las compras dentro del juego, un problema persistente que mina la confianza de los jugadores.
En un juego tan competitivo como Fortnite, donde cada ventaja puede marcar la diferencia entre la victoria y la derrota, el pay to win llega a ser un problema importante que debilita la propia esencia de la igualdad de oportunidades y la competencia sana.