
"Tengo el corazón roto, el alma totalmente destrozada. Ha sido un golpe muy, muy duro. Voy a necesitar mucho más tiempo del que necesité con mis lesiones anteriores", confesó Marín, de 31 años y campeona olímpica en los Juegos de Río 2016.
"No sé qué será de Carolina Marín en el futuro, no sé si volveré a jugar, si volveré a coger una raqueta de bádminton, si volveré a jugar una competición y si volveré a unos Juegos Olímpicos. No lo sé", añadió en un vídeo publicado una semana después de su lesión.
La española había vencido a la china He Bing Jiao por 1 set a 0 y ganaba el segundo por 10-8 cuando se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y los meniscos anterior y externo.
La pesadilla de lesiones comenzó en 2019 con una primera rotura del ligamento cruzado anterior en la misma rodilla derecha. Tras una larga recuperación y dos meses antes de los Juegos de Tokio 2021, Marín se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y dos meniscos.
El camino de vuelta a la élite fue arduo, pero la española, una "outsider" en un deporte dominado por jugadoras asiáticas, era subcampeona del mundo en 2023 y estaba a 11 puntos de una final olímpica cuando la nueva lesión interrumpió su sueño en París.
Su rival, He Bing Jiao, visiblemente emocionada por la difícil situación de Marín, subió al podio con un broche español tras perder la final ante la surcoreana An Se-young.
"No me imaginaba que iba a tener un gesto así, acordándose de mí en el podio. Quiero agradecerte una vez más tu bonita actitud", dijo Marín.
"Necesito recomponerme, sobre todo físicamente, la operación ha ido bien, aunque ha sido la peor lesión de rodilla que he tenido", explicó la jugadora, que aseguró que sólo quiere "tranquilidad". "Voy a necesitar mucho tiempo".