icon-menu.svg

Estás suscrito a Chefbook

Barra libre de artículos de viajes

SUSCRÍBETE a Chefbook por 2,99€/semana

IVA incluido y no te pierdas nada.

¿Quién era Marie Curie? La mujer que revolucionó la química y la física

Marie Curie es una de las figuras más destacadas en la historia de la ciencia. Sus descubrimientos no solo revolucionaron los campos de la física y la química, sino que también allanaron el camino para importantes avances en la medicina y la tecnología. Primera mujer en ganar un Premio Nobel, y única persona en recibir el prestigioso galardón en dos áreas científicas distintas, Curie dejó un legado inmenso que sigue influyendo en la ciencia moderna.

Los primeros años de Marie Curie

Nacida el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, Polonia, como Maria Salomea Skłodowska, Marie Curie creció en una familia intelectual. Sus padres eran profesores, y desde una edad temprana, mostró una notable aptitud para las matemáticas y las ciencias. Sin embargo, la ocupación rusa de Polonia dificultó su acceso a una educación superior en su país de origen, lo que la llevó a mudarse a París en 1891 para estudiar en la Sorbona. Fue allí donde adoptó el nombre de "Marie" y se dedicó a la física y la química.

En un ambiente académico dominado por hombres, Curie no solo destacó, sino que sobresalió, obteniendo su licenciatura en física en 1893 y una segunda licenciatura en matemáticas al año siguiente. Fue también en París donde conoció a su futuro esposo, Pierre Curie, con quien desarrollaría una de las colaboraciones científicas más fructíferas de la historia.

Descubrimiento de la radiactividad

El mayor impacto de Marie Curie en la ciencia vino con su investigación sobre la radiactividad, un término que ella misma acuñó. Inspirada por los descubrimientos de Wilhelm Roentgen (rayos X) y Henri Becquerel (radiación uránica), Curie decidió investigar más a fondo los misterios de los materiales que emitían radiaciones. Su primera gran contribución fue identificar que la radiación no era el resultado de una reacción química, sino que provenía del interior de los átomos mismos, lo que desafiaba la noción clásica de que los átomos eran indivisibles.

Marie Curie, junto con Pierre, descubrió dos elementos radiactivos: el polonio (nombrado así en honor a su Polonia natal) y el radio. A través de un arduo proceso de separación química, lograron aislar estos elementos y demostrar que la radiactividad era una propiedad inherente de ciertos materiales. Este trabajo fue revolucionario, ya que transformó la comprensión del átomo y dio origen a todo un campo de estudio científico.

El legado de los Curies y el Premio Nobel

El impacto del trabajo de los Curie no pasó desapercibido. En 1903, tanto Marie como Pierre, junto con Henri Becquerel, recibieron el Premio Nobel de Física por sus investigaciones conjuntas sobre la radiactividad. Marie se convirtió así en la primera mujer en recibir un Nobel, y su logro fue un hito importante tanto para la ciencia como para la igualdad de género en la academia.

Sin embargo, su éxito no estuvo exento de dificultades. A pesar de su fama científica, Curie enfrentó barreras significativas por su género. En un momento en que las mujeres aún eran vistas con recelo en los círculos académicos, Marie luchó por conseguir un puesto de profesora en la Sorbona. Solo después de la trágica muerte de Pierre en 1906, fue nombrada para ocupar su cátedra de física, convirtiéndose en la primera mujer en enseñar en la prestigiosa universidad.

En 1911, Curie recibió su segundo Premio Nobel, esta vez en Química, por el descubrimiento del radio y el polonio, y por la investigación sobre la naturaleza de la radiactividad. Este logro la consolidó como una de las científicas más importantes de todos los tiempos y la única persona en ganar dos Nobel en disciplinas diferentes.

Radiactividad y medicina: La terapia con radio

Además de su impacto en la física y la química, el trabajo de Curie tuvo importantes aplicaciones en el campo de la medicina. Los estudios sobre la radiactividad condujeron al desarrollo de la terapia con radio, que se utiliza para tratar varios tipos de cáncer. Esta técnica, conocida como radioterapia, implicaba el uso de radiación para destruir células cancerosas, marcando el comienzo de un nuevo enfoque para tratar enfermedades graves.

Marie Curie también jugó un papel crucial durante la Primera Guerra Mundial. Vio el potencial de los rayos X para diagnosticar lesiones en el campo de batalla, y organizó unidades móviles de radiología, conocidas como "Pequeñas Curies", para ayudar a los médicos a tratar a los soldados heridos. Estas máquinas permitieron la localización rápida de balas y fragmentos de metralla en el cuerpo, lo que salvó incontables vidas.

Los riesgos de la radiactividad

Aunque el trabajo de Marie Curie trajo avances invaluables, tanto ella como Pierre no comprendían completamente los riesgos asociados con la exposición prolongada a la radiación. En aquella época, se desconocían los efectos nocivos que la radiactividad podía tener sobre el cuerpo humano, y Marie trabajaba frecuentemente con materiales altamente radiactivos sin protección adecuada.

Marie Curie falleció en 1934 debido a una anemia aplásica, una enfermedad que muchos creen fue causada por su exposición constante a radiación durante décadas de trabajo. Su muerte subraya los peligros del trabajo pionero que realizó, pero también evidencia su dedicación incansable al avance de la ciencia.

El legado de Marie Curie

El legado de Marie Curie es inmenso y se extiende mucho más allá de sus descubrimientos. Su trabajo ha tenido un impacto profundo en la ciencia moderna, no solo en los campos de la física y la química, sino también en la medicina y la tecnología. Los descubrimientos sobre la radiactividad abrieron las puertas a la era nuclear, con aplicaciones tanto beneficiosas como destructivas.

Marie Curie fue una pionera, no solo por ser la primera mujer en muchas áreas de la ciencia, sino también por desafiar las barreras sociales y de género. A lo largo de su vida, enfrentó obstáculos significativos, pero su dedicación y pasión por el conocimiento la impulsaron a alcanzar logros que hoy siguen inspirando a generaciones de científicas y científicos.

Revolucionó nuestra comprensión del mundo atómico

Marie Curie no solo cambió el curso de la ciencia, sino que también dejó un legado de perseverancia y determinación. Sus descubrimientos revolucionaron nuestra comprensión del mundo atómico y sentaron las bases de importantes avances científicos y médicos. Su vida es un testimonio del poder de la curiosidad científica y del impacto transformador de la educación y la igualdad de oportunidades.

El nombre de Curie sigue resonando en laboratorios, hospitales y centros de investigación de todo el mundo, recordándonos que, incluso frente a las mayores adversidades, la ciencia tiene el poder de cambiar el mundo.

icon-x.svg

icon-x.svg

You are in offline mode !