
El escenario de UFC 307 nos dejó otra noche inolvidable marcada por el poder devastador de Alex Pereira, quien no solo defendió su título de peso semipesado, sino que lo hizo con un nocaut que difícilmente será olvidado. En una pelea que destacó por la valentía de Khalil Rountree Jr. y la maestría calculada de Pereira, fue el campeón quien volvió a salir victorioso mejorando su récord a 3 - 0 en 2024 con tres defensas consecutivas del título.
La pelea comenzó con Rountree decidido a tomar el control, lanzando ráfagas rápidas de golpes desde el primer minuto. Parecía decidido a presionar al campeón y aprovechar su velocidad, pero Pereira, con la calma y experiencia que lo caracterizan, mantuvo la distancia con una serie de patadas al gemelo que comenzaron a mermar el ímpetu de su rival. A pesar de algunos intercambios explosivos, la ventaja de altura y alcance de Pereira hizo que Rountree no lograra conectarlo con claridad en varias ocasiones dejando a su oponente extenuado al final del primer asalto.
Sin embargo, Rountree mostró su propio momento de brillantez en el segundo asalto cuando logró conectar un potente derechazo que momentáneamente derribó a Pereira. El brasileño, aunque sacudido, se recuperó rápidamente pero el golpe demostró que Rountree no estaba dispuesto a rendirse sin una verdadera batalla. A medida que avanzaba el combate, Pereira comenzó a imponer su ritmo desgastando a su oponente con una mezcla de jabs precisos, patadas al cuerpo y peligrosos rodillazos que mantenían a Rountree adivinando.
El tercer asalto trajo consigo más presión de Pereira quien continuó castigando a Rountree, cuyo rostro empezaba a mostrar el desgaste de la pelea. Cortes profundos alrededor de sus ojos comenzaron a sangrar abundantemente, evidenciando el daño acumulado. Pereira, como un depredador calculador, esperó el momento exacto para lanzar su ataque final. Y fue en el cuarto round cuando ese momento llegó.
Con Rountree acorralado contra la jaula, Pereira desató una combinación devastadora: Dos golpes al cuerpo que parecieron quitarle todo el aire a su rival, seguidos de un uppercut que lo dejó sin respuesta. A los 4:32 del cuarto asalto, el árbitro detuvo el combate, decretando un nocaut que solidificó aún más el legado del campeón.
Tras el combate, un satisfecho Pereira declaró: "Puedo decir que esta fue una de las peleas más duras. Lo esperaba, él mostró por qué tiene tanta calidad". El brasileño no solo reconoció el esfuerzo de su oponente, sino que también dejó claro que, por el momento, su enfoque está en seguir dominando la división de peso semipesado, descartando una posible subida al peso completo por el momento.
Por su parte, un Rountree visiblemente golpeado pero digno en la derrota, expresó su gratitud por la oportunidad: "Mi pensamiento al entrar en esta pelea fue simplemente estar agradecido. No creo que me sorprendiera, pensé que podría golpearlo más, pero él hizo un gran trabajo esquivando mis golpes". Con esta declaración, Rountree demostró que, aunque no logró convertirse en campeón esta vez, sigue siendo un contendiente peligroso y lleno de humildad.