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La industria de la nutrición ha crecido de manera vertiginosa en las últimas décadas, inundándonos con dietas milagro, ‘superalimentos’ y consejos contradictorios. Este bombardeo constante ha generado lo que ahora se conoce como "burnout nutricional": un agotamiento mental y emocional que afecta la relación de las personas con la comida. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí y qué podemos hacer para salir de este ciclo de estrés alimenticio? Estas son las causas de este fenómeno y qué hacer para reconectar con una alimentación equilibrada.
Vivimos en una era de la sobreinformación, donde los consejos sobre alimentación nos bombardean desde todas las direcciones. Instagram, TikTok, blogs especializados, libros de nutrición, y hasta conversaciones cotidianas parecen girar en torno a qué comer y cómo comerlo. ¿El resultado? Un agotamiento mental que se traduce en lo que los expertos han comenzado a llamar “burnout nutricional”.
Este término describe un estado de fatiga física, mental y emocional provocado por la constante presión de seguir las dietas de moda, adoptar los últimos ‘superalimentos’ y evitar aquellos ingredientes que, en algún momento, se han señalado como perjudiciales. “Come más kale, elimina el gluten, no toques los carbohidratos por la noche, el ayuno intermitente es la clave…” El mensaje es claro: nunca estamos haciendo lo suficiente para estar saludables.
Las investigaciones revelan que, lejos de mejorar nuestro bienestar, esta abrumadora cantidad de consejos puede generar ansiedad, desmotivación y una relación poco saludable con la comida. Algunos estudios publicados ya en 2020 en revistas como ‘Nutrients’ concluyeron que el exceso de información nutricional, especialmente cuando es contradictoria, aumenta los niveles de estrés relacionados con la alimentación y puede desencadenar comportamientos de evitación o una relación obsesiva con la dieta.
Parte del problema radica en que la nutrición, que debería ser una cuestión de bienestar y equilibrio, se ha convertido en un sector altamente lucrativo. La industria alimentaria y los sectores relacionados con la salud y el bienestar han capitalizado el miedo y la incertidumbre de los consumidores para impulsar ventas. Cada nueva dieta o plan alimenticio viene acompañado de libros, aplicaciones, productos específicos e influencers que se presentan como “gurús” de la alimentación.
Al final, lo que parecía ser una solución rápida para nuestros problemas de salud y peso se transforma en una nueva fuente de estrés. La promesa de que una dieta puede resolver todos los problemas —desde la piel hasta la productividad— genera expectativas imposibles de cumplir. En este sentido, el ‘burnout’ nutricional no solo afecta nuestra salud mental, sino también nuestra confianza en el propio cuerpo y en nuestras elecciones alimenticias.
Además, muchas veces, la industria vende la idea de que cualquier desvío de una dieta ideal es un fracaso, lo que fomenta un ciclo de culpa y frustración. Este tipo de presión es insostenible y puede desencadenar una desconexión con los propios instintos de hambre y saciedad, promoviendo una relación dañina con la comida.
Recuperar una relación sana y equilibrada con la alimentación es clave para superar este fenómeno. Pero no siempre es igual de fácil para todo el mundo, aunque sí existen algunos pasos que nos pueden ayudar.
1. Desconéctate del ruido nutricional.
Una de las principales causas del ‘burnout’ es el exceso de información. Tomarse un descanso de las redes sociales, los influencers y los blogs puede ser liberador. En lugar de buscar constantemente nuevas reglas sobre lo que debes o no debes comer, confía en fuentes confiables y en profesionales de la salud, como nutricionistas, que puedan ofrecerte consejos personalizados y basados en evidencia.
2. Aprende a escuchar a tu cuerpo.
El enfoque de la “alimentación intuitiva” ha ganado popularidad en los últimos años, y no es casualidad. Se trata de reconectar con las señales naturales del cuerpo, como el hambre y la saciedad, en lugar de seguir reglas impuestas externamente. Esto puede ayudarte a construir una relación más relajada y positiva con la comida.
3. Olvida las etiquetas y las dietas de moda.
Uno de los mayores mitos en torno a la nutrición es que existe una fórmula única que se aplica a todos. Cada cuerpo es diferente, y lo que funciona para una persona puede no ser adecuado para otra. En lugar de etiquetar alimentos como “buenos” o “malos”, trata de ver la alimentación como una fuente de placer y nutrición, sin la necesidad de encasillarte en una dieta específica.
4. Enfócate en el equilibrio, no en la perfección.
El objetivo de la alimentación debería ser el bienestar a largo plazo, no el seguimiento estricto de una dieta perfecta. Permítete disfrutar de tus comidas favoritas sin culpa, y prioriza la variedad y el equilibrio en lugar de la perfección.
5. Busca apoyo emocional.
Si sientes que la relación con la comida está afectando tu bienestar emocional, buscar apoyo profesional puede ser útil. Terapias como el mindfulness o la terapia cognitivo-conductual pueden ayudarte a abordar los pensamientos y emociones relacionados con la comida de una manera más saludable.
En la raíz del ‘burnout’ nutricional se encuentra la creencia persistente de que existe una “dieta ideal” que puede resolver todos nuestros problemas. Esta idea es alimentada por la industria de la salud y el bienestar, que promete soluciones rápidas y universales para perder peso, mejorar la salud y alcanzar una versión idealizada de nosotros mismos.
Sin embargo, los estudios y expertos coinciden en que no hay una dieta perfecta que funcione para todos. Los cuerpos humanos son increíblemente diversos, y factores como la genética, el estilo de vida, las condiciones de salud y hasta las preferencias personales influyen en nuestras necesidades alimentarias. Lo que es ideal para una persona puede no serlo para otra, y ese es un concepto que necesitamos interiorizar.
En lugar de obsesionarnos con encontrar la dieta perfecta, deberíamos centrarnos en desarrollar una relación equilibrada con la comida, donde el placer y la nutrición puedan coexistir sin generar ansiedad o culpa. Es hora de liberar la alimentación del perfeccionismo y abrazar una visión más flexible, basada en el bienestar integral y no en reglas estrictas e imposibles de cumplir.
El burnout nutricional es un reflejo de cómo la industria de la alimentación y la sobreinformación han complicado nuestra relación con algo tan básico como la comida. Al desconectar de las dietas de moda, escuchar a nuestro cuerpo y alejarnos de la búsqueda de una perfección inalcanzable, podemos reconectar con una alimentación más intuitiva, equilibrada y libre de presiones. Al final del día, no se trata de seguir la dieta ideal, sino de encontrar un enfoque que nos permita sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestras elecciones alimentarias.