
Cada noviembre, millones de personas en Estados Unidos y otros lugares del mundo se reúnen alrededor de una mesa llena de deliciosos platillos para dar gracias. Aunque es una tradición americana, el Día de Acción de Gracias ha ganado popularidad en diferentes países, y con él, su emblemático menú. Conoce el origen de esta festividad y descubre un menú detallado, con recetas clásicas y consejos prácticos, para que puedas celebrar Acción de Gracias en casa con todo el sabor de la tradición.
El Día de Acción de Gracias, conocido en inglés como 'Thanksgiving', se celebra en Estados Unidos el cuarto jueves de noviembre y tiene sus raíces en los tiempos coloniales, cuando los peregrinos y los pueblos nativos americanos compartieron una comida para celebrar la primera cosecha exitosa en 1621. Desde entonces, la festividad se ha convertido en un símbolo de gratitud y de unidad familiar.
Originalmente, Thanksgiving era una celebración exclusiva de Norteamérica, pero su atractivo ha traspasado fronteras. Hoy en día, algunas familias en Canadá, Reino Unido, e incluso en Europa y América Latina, realizan una cena de Acción de Gracias, incorporando sus propios sabores y tradiciones locales. En su esencia, esta celebración busca ser un momento de agradecimiento por las bendiciones del año, y la comida juega un rol fundamental, siendo el pavo asado el protagonista indiscutible de la mesa.
Para recrear el auténtico sabor de Acción de Gracias, te proponemos un menú que combina los platos tradicionales y algunos toques personales para sorprender a tus invitados. Aquí encontrarás desde el icónico pavo hasta el famoso pumpkin pie, pasando por guarniciones clásicas. Sigue nuestras recetas y disfruta de un festín inolvidable
El pavo asado es el plato central en cualquier cena de Acción de Gracias. Esta receta tradicional no solo evoca la nostalgia de la festividad, sino que también ofrece un sabor increíble gracias al uso de mantequilla y hierbas frescas. Este pavo se cocina lentamente en el horno para obtener una carne jugosa y una piel dorada y crujiente.

Ingredientes:
1 pavo de 5-6 kg (para 8-10 personas)
250 g de mantequilla
1 limón, cortado en rodajas
Hierbas frescas (romero, tomillo, salvia)
2 dientes de ajo, picados
Sal y pimienta al gusto
1 cebolla y 2 zanahorias (para la bandeja de cocción)
Instrucciones:
Precalienta el horno a 175°C.
En un bol, mezcla la mantequilla con las hierbas frescas y el ajo. Salpimenta al gusto.
Seca bien el pavo y frota la mezcla de mantequilla bajo la piel y en toda la superficie. Coloca las rodajas de limón y algunas hierbas en su cavidad.
En una bandeja grande, coloca la cebolla y las zanahorias, y sobre ellas el pavo. Hornea por aproximadamente 3 horas, rociando el pavo cada 30 minutos con sus jugos.
Cuando el pavo esté dorado y haya alcanzado una temperatura interna de 75°C, retíralo del horno, cúbrelo con papel de aluminio y déjalo reposar durante 20 minutos antes de cortarlo.
Este plato es el centro de atención de la mesa: un símbolo de abundancia y gratitud. El aroma de las hierbas impregna la carne, creando una experiencia culinaria digna de la ocasión.
El relleno de pan y hierbas es una de las guarniciones más queridas y, en muchos hogares, se cocina junto al pavo, absorbiendo sus sabores. Hecho con pan rústico, hierbas frescas, y un toque de caldo, el relleno es esponjoso y aromático, perfecto para acompañar la carne del pavo.

Ingredientes:
500 g de pan rústico o de maíz, en cubos
2 tazas de caldo de pollo
1 cebolla picada
2 ramas de apio picado
2 cucharadas de mantequilla
Hierbas frescas (perejil, salvia, romero y tomillo)
Sal y pimienta al gusto
Instrucciones:
En una sartén, derrite la mantequilla y sofríe la cebolla y el apio hasta que estén tiernos.
Añade las hierbas frescas y los cubos de pan, removiendo para que se impregnen del sabor.
Agrega el caldo de pollo poco a poco hasta que el pan esté húmedo pero no empapado. Salpimenta al gusto.
Transfiere la mezcla a una fuente para hornear y cocina en el horno a 180°C por unos 30 minutos o hasta que esté dorado por encima.
Con su textura crujiente por fuera y suave por dentro, este relleno es el equilibrio perfecto entre sabor y tradición.
La salsa de arándanos es un acompañamiento refrescante y ligeramente ácido que complementa la riqueza del pavo y las guarniciones. Su color vibrante añade un toque decorativo a la mesa, y su sabor balanceado de dulzor y acidez ayuda a equilibrar el menú.

Ingredientes:
300 g de arándanos frescos o congelados
1 taza de azúcar
1 taza de agua
La ralladura de 1 naranja
1 cucharadita de canela
Instrucciones:
En una cacerola, mezcla los arándanos, el agua, el azúcar y la ralladura de naranja.
Cocina a fuego medio, removiendo hasta que los arándanos revienten y la mezcla espese, aproximadamente 10 minutos.
Añade la canela y cocina 2 minutos más. Deja enfriar antes de servir.
Esta salsa es un clásico infaltable, ya que contrasta y realza los sabores del pavo y el relleno.
El puré de patatas es un plato simple pero esencial. Este puré cremoso, rico en mantequilla y leche, es suave y reconfortante, perfecto para acompañar el gravy y las carnes. Es una delicia casera que aporta calidez a la comida.

Ingredientes:
1 kg de patatas
100 ml de crema de leche
80 g de mantequilla
Sal y pimienta al gusto
1 diente de ajo (opcional, para darle un toque extra de sabor)
Instrucciones:
Cocina las patatas en agua con sal hasta que estén bien cocidas. Escúrrelas.
Pásalas por un prensador o tritúralas con un tenedor.
Añade la crema, la mantequilla, y el ajo si deseas, removiendo hasta que esté bien cremoso. Salpimenta al gusto.
Este puré es una guarnición esencial en Acción de Gracias, ya que complementa la intensidad del gravy y aporta una textura suave al menú.
El gravy es una salsa elaborada con los jugos de cocción del pavo, y es el condimento que une todos los sabores de la comida. Su textura sedosa y su sabor profundo complementan tanto el pavo como el puré de patatas, haciendo que cada bocado sea una explosión de sabor.

Ingredientes:
Jugos de cocción del pavo
2 cucharadas de harina
1 taza de caldo de pollo
Sal y pimienta al gusto
Instrucciones:
Coloca los jugos de cocción en una sartén, retira el exceso de grasa y añade la harina, removiendo bien para que no queden grumos.
Cocina unos minutos hasta que la mezcla esté dorada.
Añade el caldo poco a poco, batiendo hasta obtener una salsa espesa. Salpimenta al gusto.
Este gravy es la unión perfecta de la comida: una salsa intensa que añade profundidad a cada plato en la mesa.
Este pastel de calabaza es el postre tradicional que representa el espíritu de Acción de Gracias. Con una base de masa quebrada y un relleno cremoso especiado, es un final cálido y dulce para el festín. El pumpkin pie combina especias como la canela y la nuez moscada, creando un aroma característico que envuelve la festividad.

Ingredientes:
1 base de masa quebrada para tarta
400 g de puré de calabaza
200 ml de leche evaporada
2 huevos
150 g de azúcar moreno
1 cucharadita de canela
1/2 cucharadita de jengibre
1/2 cucharadita de nuez moscada
Instrucciones:
Precalienta el horno a 180°C.
En un bol, mezcla el puré de calabaza, la leche evaporada, los huevos, el azúcar y las especias hasta obtener una mezcla homogénea.
Vierte la mezcla sobre la base de masa en un molde y hornea durante 45-50 minutos, o hasta que el centro esté firme.
Deja enfriar antes de servir y acompaña con nata montada si deseas.
El pastel de calabaza es el cierre perfecto: un toque dulce y especiado que evoca el espíritu del otoño y la esencia de Thanksgiving
Además de estos clásicos, considera incluir otros platillos y detalles que enriquecerán tu mesa:
Panecillos caseros: Sirve unos panecillos de mantequilla para acompañar el pavo y las guarniciones.
Judías verdes con almendras: Una opción ligera y crujiente que complementará la comida sin hacerla pesada.
Pecans pie: Si deseas ofrecer más opciones de postres, el pastel de nuez es otro clásico que todos adorarán.
Organizar una cena de Acción de Gracias puede parecer un desafío, pero con un poco de planificación todo será más sencillo:
Planifica con antelación: Decide tu menú y haz una lista de ingredientes al menos una semana antes.
Divide las preparaciones: Algunas recetas, como la salsa de arándanos y el pastel de calabaza, pueden prepararse con uno o dos días de antelación.
Involucra a la familia: Una cena de Acción de Gracias es una celebración familiar. Puedes asignar tareas a cada miembro, desde la decoración hasta la preparación de algún plato.
El Día de Acción de Gracias es mucho más que una comida abundante; es un momento para agradecer y disfrutar en compañía de seres queridos. Preparar un menú tradicional en casa es una excelente manera de celebrar esta festividad, incluso si no eres de Estados Unidos. Así, este noviembre puedes sumarte a la tradición y compartir un banquete delicioso, lleno de significado y de platos que encantarán a todos tus invitados.
¡Feliz Acción de Gracias!