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México vuelve a tropezar en Honduras: derrota 2 - 0 y violencia en el banquillo

El partido, disputado en el Estadio General Francisco Morazán, comenzó con un México ordenado y con control defensivo. La jugada más peligrosa del primer tiempo fue un disparo de Julián Quiñones que impactó en el poste. Sin embargo, el equilibrio se rompió al minuto 64, cuando César Montes falló al intentar despejar un balón cerca del área.

El error permitió un potente disparo que Guillermo Ochoa atajó en primera instancia, pero dejó el balón suelto. Luis Palma, quien había ingresado un minuto antes, aprovechó el rebote para marcar el primer gol. El tanto desmoronó la estrategia mexicana y le dio un giro al encuentro que hasta ese momento parecía destinado al empate.

Honduras aprovechó el desconcierto mexicano y nueve minutos después, nuevamente Palma apareció para sellar el 2 - 0. El ambiente en el estadio se encendió con los goles, y la afición catracha celebró con euforia. México por su parte quedó en una posición comprometida, obligado a remontar en el partido de vuelta para mantener vivas sus aspiraciones en el torneo.

Más allá del resultado, el encuentro estuvo marcado por la tensión en el banquillo mexicano. Desde el inicio, Javier Aguirre enfrentó hostilidad por parte de los aficionados locales, quienes lo insultaron y arrojaron objetos. Aguirre respondió en varias ocasiones, lo que aumentó la fricción con la afición.

La situación escaló tras los goles hondureños, con el lanzamiento de latas de cerveza, botellas y otros proyectiles hacia el área técnica mexicana. Al finalizar el partido, Aguirre recibió un golpe en la cabeza (aparentemente una botella) lanzada desde la tribuna, lo que le provocó una herida visible mientras se dirigía al vestuario.

El incidente refleja la falta de control en la seguridad del estadio y dejó un amargo sabor a un México que no solo sufrió en lo deportivo, sino también en lo extracancha. Aguirre, visiblemente enfurecido, se retiró con la herida abierta, un símbolo de una noche que difícilmente olvidará.

Con este panorama, México se jugará su permanencia en el torneo en el partido de vuelta. Deberá ajustar su estrategia y buscar una remontada histórica para clasificar al Final Four, una tarea que, además de complicada, requerirá un esfuerzo mental para superar los estragos de esta noche en San Pedro Sula.

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