
La noche del sábado en Riyadh, Arabia Saudita, Oleksandr Usyk reafirmó su supremacía en el boxeo al vencer por decisión unánime a Tyson Fury en su esperado combate de revancha. Con tarjetas de 116 - 112, el ucraniano retuvo los títulos indiscutidos de los pesos pesados, mostrando nuevamente su habilidad técnica frente a un rival de mayor tamaño y poder físico.
El duelo, aunque menos espectacular que su primer enfrentamiento en mayo, mantuvo al público al borde del asiento con su intensidad y estrategia. Fury, más concentrado y menos teatral que en la primera pelea, mostró destellos de su capacidad desde el inicio, especialmente en los asaltos cuarto y quinto, donde sus golpes al cuerpo y un preciso uppercut destacaron. Sin embargo, Usyk logró imponer su ritmo en la segunda mitad del combate con movimientos inteligentes y una presión constante.
Usyk, aprovechó su velocidad y precisión para conectar combinaciones efectivas, destacando su overhand izquierdo que en repetidas ocasiones superó la defensa de Fury. Además, supo evadir los golpes más peligrosos de su oponente con su característico juego de pies, demostrando por qué sigue siendo el referente de la división.
Pese a la clara victoria en las tarjetas, Fury no ocultó su descontento con el resultado. En la conferencia de prensa posterior, calificó la decisión como un "regalo de Navidad" de los jueces. "Estuve al frente toda la pelea, fui agresivo y conecté buenos golpes. En mi opinión, gané esta pelea", aseguró el británico, quien también expresó su frustración con un sistema de inteligencia artificial que confirmó el triunfo de Usyk con un margen de 118-112.
Por el contrario, Usyk fue más conciliador en sus declaraciones, elogiando a Fury como un gran oponente y agradeciéndole por los 24 asaltos que han compartido en sus dos encuentros. "Tyson Fury me hizo más fuerte. Es un gran rival y una gran persona. Todo lo que dice antes de las peleas es solo espectáculo, pero sobre el ring es un verdadero guerrero", afirmó el ucraniano.
El combate fue técnicamente complejo, con pocas acciones claras que definieran cada asalto, lo que explica las dificultades de los jueces para puntuar. Fury, aunque nunca estuvo en peligro de caer, terminó con un ojo visiblemente afectado. Usyk, por su parte, se mantuvo intacto, utilizando su velocidad y precisión para dominar los momentos clave del enfrentamiento.
Con esta victoria, Usyk consolida su lugar como uno de los mejores de la historia reciente, habiendo derrotado en dos ocasiones a figuras como Anthony Joshua y ahora Tyson Fury. Su habilidad para imponerse a rivales más grandes y fuertes sigue siendo una muestra de su excepcional talento y dedicación al deporte.
Por ahora, Oleksandr Usyk se mantiene como el indiscutible campeón de los pesos pesados, un boxeador que combina talento, estrategia y resiliencia para seguir escribiendo su legado. Mientras tanto, el "Rey Gitano" reflexiona sobre sus opciones, dejando abierta la posibilidad de un tercer enfrentamiento o el final de una ilustre carrera en el boxeo.