
El año 2024 ha sido testigo de importantes avances en astronomía y astrofísica, con descubrimientos que han ampliado nuestra comprensión del universo. Desde la detección de fenómenos cósmicos extraordinarios hasta hallazgos sobre nuestro propio sistema solar, los científicos han utilizado herramientas como el telescopio espacial James Webb, la sonda InSight de la NASA y sofisticados modelos computacionales para analizar datos con una precisión sin precedentes. La exploración del cosmos sigue arrojando sorpresas y cuestionando teorías previas.
En agosto de 2024, la misión InSight de la NASA detectó una vasta reserva de agua bajo la superficie de Marte. Los datos sugieren que esta cantidad de agua podría haber sostenido vida en el pasado, cambiando nuestra visión sobre la historia climática del planeta rojo y sus posibilidades de habitabilidad.
El telescopio espacial James Webb capturó en mayo de 2024 la fusión de dos galaxias con sus respectivos agujeros negros supermasivos, un fenómeno ocurrido hace más de 13 mil millones de años. Este hallazgo proporciona información clave sobre la evolución temprana del universo y la formación de estructuras cósmicas.
En diciembre de 2024, los astrónomos estudiaron a (2060) Quirón, un centauro que muestra características tanto de asteroide como de cometa. El telescopio James Webb reveló la presencia de hielos de dióxido de carbono y metano en su superficie, lo que aporta pistas sobre la formación de estos cuerpos en el sistema solar.
El cometa C/2024 S1 ATLAS, descubierto en octubre de 2024, captó la atención de la comunidad astronómica por su inusual brillo. En la noche de Halloween, llegó a ser más luminoso que Venus, ofreciendo un espectáculo visible a simple vista y generando gran expectación entre astrónomos y aficionados.
En diciembre de 2024, el sistema ATLAS detectó el asteroide 2024 YR4, con una probabilidad del 1,2% de colisionar con la Tierra en diciembre de 2032. Con un diámetro de 60 metros, este objeto ha sido clasificado en el nivel 3 de la escala de Turín, lo que significa que será monitoreado con especial atención en los próximos años.
En noviembre de 2024, investigadores de la NASA detectaron ondas gravitacionales en la atmósfera terrestre generadas por el huracán Helene. Este fenómeno, captado a 88 kilómetros de altura, evidencia cómo eventos meteorológicos pueden influir en las capas superiores de la atmósfera, aportando nuevos conocimientos sobre la dinámica atmosférica global.
En marzo de 2024, un brillante bólido iluminó el cielo del este de España. Inicialmente se creyó que era un meteoro, pero estudios posteriores revelaron que se trataba de la reentrada de un objeto artificial, posiblemente un satélite o restos de cohetes espaciales, lo que reavivó el debate sobre la basura espacial.
El telescopio espacial Hubble capturó en abril de 2024 imágenes de NGC 3783, una galaxia espiral situada a 130 millones de años luz. Este hallazgo refuerza nuestro conocimiento sobre la diversidad estructural de las galaxias y su evolución a lo largo de miles de millones de años.
Uno de los eventos astronómicos más esperados del año fue el eclipse solar total del 8 de abril, visible en América del Norte. Millones de personas fueron testigos de este fenómeno, que permitió a los científicos estudiar la corona solar en detalle y comprender mejor su influencia en el clima espacial.
En enero de 2025, los astrónomos detectaron la fragmentación del cometa C/2024 G3 (ATLAS) tras su acercamiento al Sol. La intensa radiación solar debilitó su núcleo, provocando su desintegración. Este fenómeno permitió estudiar la estructura de los cometas y su comportamiento en entornos extremos.
El 2024 ha sido un año de grandes avances para la astronomía, con descubrimientos que han ampliado nuestro conocimiento sobre el universo y han desafiado nuestras teorías previas. La detección de agua en Marte abre nuevas posibilidades en la exploración del planeta rojo, mientras que la observación de fusiones galácticas y agujeros negros nos acerca a comprender cómo evolucionaron las primeras estructuras cósmicas.
Eventos astronómicos como el eclipse solar total o el brillo excepcional de ciertos cometas han recordado la fascinación que el universo despierta en la humanidad. Al mismo tiempo, descubrimientos inesperados, como el impacto de huracanes en la atmósfera terrestre o la identificación de asteroides potencialmente peligrosos, subrayan la importancia de seguir investigando el cosmos con la tecnología más avanzada.