
El juicio contra Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), comenzó en la Audiencia Nacional con un caso que ha marcado un antes y un después en la lucha contra la violencia machista en el deporte. Rubiales enfrenta cargos por agresión sexual y coacciones tras el beso sin consentimiento que dio a la futbolista Jennifer Hermoso durante la celebración del Mundial Femenino en agosto de 2023.
La Fiscalía solicita una pena de dos años y medio de prisión para Rubiales: un año por agresión sexual y un año y medio por coacciones, argumentando que el expresidente y su entorno presionaron a Hermoso para que justificara el acto y minimizara su impacto mediático.
En su declaración, Jennifer Hermoso relató con detalle el momento del beso y la presión que sufrió posteriormente. La futbolista describió cómo Rubiales le agarró la cabeza sin previo aviso y la besó en los labios sin su consentimiento, un acto que calificó como “totalmente inapropiado y fuera de lugar”.
Hermoso también denunció las coacciones que sufrió después del incidente, tanto por parte de Rubiales como de su entorno más cercano dentro de la Federación. Según su testimonio, la intentaron convencer para respaldar públicamente a Rubiales y restarle importancia al hecho, algo que ella rechazó.
El juicio ha revelado la existencia de maniobras dentro de la RFEF para encubrir a Rubiales y manipular la narrativa de los hechos. Javier López Vallejo, psicólogo de la selección femenina, testificó que recibió un documento con preguntas y respuestas preelaboradas para su declaración, con el fin de minimizar el impacto del caso.
Por su parte, Patricia Pérez, jefa de prensa de la selección, confirmó que también se intentó influir en su testimonio. Ambos detallaron cómo se orquestaron esfuerzos internos para exculpar a Rubiales y silenciar cualquier voz crítica dentro del equipo.
Otro testimonio clave fue el de Luis de la Fuente, seleccionador de la selección masculina, quien aseguró que no participó ni escuchó nada relacionado con las discusiones sobre el caso dentro de la RFEF. De la Fuente negó haber estado al tanto del informe del área de Integridad que llevó a la destitución de Rubiales, y dijo no haber escuchado nada sobre la estrategia de comunicación que se preparó para el vuelo de regreso a España tras la final del Mundial.
El juicio ha reavivado el debate sobre el machismo y la cultura de impunidad dentro del fútbol español. Expertos y analistas han señalado que el caso Rubiales no es un hecho aislado, sino el reflejo de una estructura de poder que durante años ha protegido comportamientos abusivos dentro de la RFEF.
Víctor Lapuente, politólogo y analista, subrayó que la Federación operaba con una cultura sexista y de encubrimiento que permitió que situaciones como esta ocurrieran sin consecuencias. Cristina de la Hoz destacó que Rubiales actuó con una sensación de impunidad, derivada de años de poder sin rendición de cuentas.
El juicio ha captado la atención de medios internacionales, que siguen de cerca el testimonio de Hermoso y las repercusiones que podría tener en el futuro del fútbol español y en la lucha por erradicar la violencia de género en el deporte.
Rubiales enfrenta un proceso que podría sentar un precedente en la justicia española. La Fiscalía busca demostrar que el beso sin consentimiento constituye un acto de agresión sexual según la legislación vigente, y que las coacciones sufridas por Hermoso tras el incidente fueron un intento deliberado de silenciar a la víctima.
El juicio continuará en los próximos días con la comparecencia de nuevos testigos y peritos, y se espera que la resolución tenga un impacto significativo en el fútbol y en la sociedad española. Más allá del resultado, este proceso ya ha marcado un punto de inflexión en la forma en que se abordan las denuncias de abuso dentro del deporte. La lucha de Jennifer Hermoso y el eco de su testimonio han impulsado un cambio de paradigma en la percepción de la violencia de género.