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Kendrick Lamar en el Super Bowl LIX: Un espectáculo de resistencia, memoria y crítica social

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LIX, celebrado el 9 de febrero de 2025 en el Caesars Superdome de Nueva Orleans, quedó marcado por una actuación que trascendió lo musical para adentrarse en lo político y cultural. Kendrick Lamar, el aclamado rapero y ganador del premio Pulitzer, ofreció una presentación cargada de simbolismo, referencias históricas y una narrativa visual que no dejó indiferente a nadie.

Un escenario cargado de simbolismo

Desde el inicio, Lamar dejó claro que su actuación sería una declaración artística en sí misma. El escenario, diseñado para asemejarse a un gigantesco controlador de PlayStation, hacía referencia a la cultura juvenil y a la idea de la vida como un juego, una metáfora recurrente en su obra. Además, la presencia de un Buick GNX de los años 80 no fue casualidad; este vehículo, del mismo año de nacimiento de Lamar, simbolizaba sus raíces y su trayectoria personal, recordando las calles de Compton que marcaron su infancia.

En un momento clave de la actuación, durante la interpretación de "Humble", los bailarines, vestidos con los colores de la bandera estadounidense, se posicionaron de manera que representaban una bandera dividida. Esta imagen se convirtió en una clara alusión a la polarización social y política de Estados Unidos, resaltando la lucha por la equidad y la justicia racial que ha sido un tema recurrente en la obra del artista.

"Cuarenta acres y una mula, esto es más grande que la música"

Uno de los momentos más impactantes de la actuación llegó cuando Kendrick Lamar, con el escenario teñido de luces rojas y negras, pronunció una frase cargada de historia y significado: "Cuarenta acres y una mula, esto es más grande que la música". La referencia remonta a una de las promesas incumplidas más importantes de la historia de Estados Unidos.

Tras la Guerra Civil, el gobierno federal propuso otorgar a los esclavizados liberados cuarenta acres de tierra y una mula como compensación por los siglos de explotación y opresión sufridos. Esta medida buscaba ofrecer una base para la independencia económica de la población afroamericana, permitiéndoles construir una nueva vida tras la abolición de la esclavitud. Sin embargo, la promesa nunca se materializó. La tierra fue devuelta a los antiguos propietarios blancos, y los afroamericanos quedaron sumidos en una precariedad que, en muchos casos, perdura hasta el día de hoy.

Lamar evocó esta frase no solo para recordar una deuda histórica, sino para señalar cómo la lucha por la igualdad sigue vigente en la actualidad. Con esa línea, el rapero dejó claro que su mensaje iba más allá del entretenimiento: era un recordatorio de que la brecha económica, social y racial en Estados Unidos sigue sin resolverse. Su declaración, "esto es más grande que la música", funcionó como una advertencia y una reafirmación de que el arte puede ser una herramienta de resistencia y memoria.

La presencia de Serena Williams y el crip walk como acto de reivindicación

Otro de los momentos más comentados del espectáculo fue la aparición de Serena Williams, quien realizó el crip walk durante la interpretación de "Not Like Us". Este gesto no solo recordó su celebración en los Juegos Olímpicos de 2012, sino que también fue interpretado como un símbolo de orgullo por sus raíces y una reafirmación de su identidad afroamericana.

Williams, una de las deportistas más exitosas y una figura clave en la lucha contra la discriminación racial y de género en el deporte, añadió una capa de significado a la presentación. Su baile, originado en los barrios afroamericanos de Los Ángeles, sirvió como una reivindicación de la cultura que históricamente ha sido marginada.

Reacciones encontradas

La actuación de Lamar generó diversas reacciones. Mientras algunos elogiaron la profundidad y el coraje de abordar temas complejos en un escenario tan masivo, otros criticaron la politización del espectáculo. Sin embargo, es innegable que Lamar logró su objetivo: hacer que la audiencia reflexionara y abriera un diálogo sobre cuestiones sociales y políticas.

Kendrick Lamar utilizó su plataforma en el Super Bowl LIX para ofrecer más que entretenimiento; presentó una narrativa cargada de simbolismo que invitó a la reflexión sobre temas sociales, políticos y culturales. Su actuación será recordada como una de las más significativas en la historia de los espectáculos de medio tiempo, demostrando el poder de la música como vehículo de mensaje y cambio.

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