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Cada cuánto hay que lavarse el pelo (y otras eternas preguntas sobre el cabello)

Descubre lo que dicen los expertos sobre la frecuencia ideal de lavado y los cuidados según tu tipo de cabello.

El cabello es uno de los aspectos más importantes de nuestra imagen y, sin embargo, sigue rodeado de dudas y mitos. Entre las preguntas más recurrentes se encuentra la frecuencia de lavado: ¿cada día o mejor espaciar los lavados? La respuesta no es única, pues depende del tipo de cabello, el estilo de vida y la salud del cuero cabelludo.

¿Cada cuánto hay que lavarse el pelo? Depende de tu tipo de cabello

La clave para definir la frecuencia de lavado está en conocer las necesidades de tu cuero cabelludo y el estado de tu fibra capilar. A continuación, te explicamos las pautas recomendadas para cada tipo de cabello.

Cabello graso: lavado frecuente, pero con precaución

Si tu cuero cabelludo tiende a producir exceso de sebo, probablemente sientas la necesidad de lavarlo todos los días. Sin embargo, hacerlo con demasiada frecuencia puede provocar un efecto rebote y hacer que las glándulas sebáceas trabajen aún más.

Lo ideal: lavar el cabello graso máximo cada dos días con un champú suave, sin sulfatos agresivos, y realizar un aclarado profundo para evitar residuos. Complementa con un exfoliante capilar una vez por semana para eliminar impurezas y regular la producción de grasa. Siempre observando si tu cabello de verdad se ve graso.

Además, el uso de productos ligeros como sprays voluminizadores en las raíces puede ayudar a espaciar los lavados sin que el cabello luzca apelmazado. Evita tocar demasiado el cabello durante el día, ya que la grasa de las manos puede contribuir a que se ensucie con mayor rapidez.

Cabello seco o dañado: menos es más

El cabello seco suele carecer de hidratación natural, lo que lo hace más propenso a la fragilidad y al quiebre. En este caso, lavarlo con demasiada frecuencia puede empeorar la sequedad.

Lo ideal: espaciar los lavados cada tres o cuatro días y optar por champús nutritivos con ingredientes como aceites naturales, keratina o manteca de karité. También es recomendable el uso de mascarillas hidratantes una vez a la semana para mantener la suavidad y la elasticidad de la fibra capilar.

Para un extra de hidratación, el uso de aceites capilares antes del lavado puede proteger la fibra capilar y evitar que el champú elimine sus aceites naturales. También es recomendable dormir con una funda de seda para evitar la fricción que puede hacer que el cabello seco se vuelva aún más quebradizo.

Cabello rizado o afro: la hidratación es clave

Las ondas y rizos suelen necesitar una hidratación extra, ya que la forma en espiral del cabello impide que los aceites naturales del cuero cabelludo lleguen con facilidad hasta las puntas. Por ello, lavar el cabello con demasiada frecuencia puede hacerlo aún más seco y sin definición.

Lo ideal: lavarlo una o dos veces por semana con un champú sin sulfatos y aplicar un acondicionador sin enjuague para mantener la hidratación. También es recomendable utilizar métodos como el "co-wash" (lavado con acondicionador) entre lavados para evitar la resequedad.

Además, definir los rizos con productos específicos como cremas modeladoras o geles sin alcohol puede ayudar a mantener la estructura natural del cabello y evitar el frizz. Es recomendable secarlo con una toalla de microfibra o una camiseta de algodón para reducir el encrespamiento.

¿El cabello se acostumbra al champú?

Uno de los mitos más extendidos es que el cabello "se acostumbra" a un champú y deja de hacer efecto con el tiempo. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Lo que puede ocurrir es que, con el tiempo, los residuos de productos acumulados en el cuero cabelludo alteren su equilibrio, dando la sensación de que el champú ya no limpia igual.

La solución: utilizar un champú clarificante una vez al mes para eliminar residuos y devolver el frescor al cabello. También es recomendable alternar entre dos champús según las necesidades de tu cabello: uno hidratante y otro de limpieza profunda.

¿Es malo lavar el cabello con agua caliente?

Sí, el agua demasiado caliente puede resecar el cuero cabelludo, abrir la cutícula del cabello y hacer que luzca opaco y sin vida. Además, puede provocar irritación y aumentar la producción de grasa en cabellos propensos a la oleosidad.

Lo ideal: lavar el cabello con agua tibia para limpiar sin resecar y finalizar con un enjuague de agua fría para sellar la cutícula y potenciar el brillo natural.

¿Es mejor secar el cabello al aire o con secador?

El debate entre el secado natural y el uso de herramientas de calor sigue abierto. Aunque dejar secar el cabello al aire parece una opción más saludable, la humedad prolongada también puede debilitar la fibra capilar y favorecer el encrespamiento.

La mejor opción: si utilizas secador, hazlo con una temperatura media y a una distancia prudente. Aplicar un protector térmico antes de usar herramientas de calor ayudará a minimizar el daño. Si prefieres el secado al aire, aplica un producto que facilite el peinado y ayude a mantener la hidratación natural del cabello.

¿Cada cuánto se debe cortar el cabello para que crezca sano?

No existe una regla universal sobre la frecuencia del corte, pero si el objetivo es mantener el cabello sano y evitar puntas abiertas, lo recomendable es hacerlo cada 6-8 semanas. En el caso de quienes buscan dejar crecer su melena, es suficiente con sanear las puntas cada tres meses para evitar que se debiliten y se rompan.

Para quienes buscan fortalecer el crecimiento, incorporar masajes en el cuero cabelludo con aceites esenciales como el de romero puede estimular la circulación sanguínea y favorecer un crecimiento más saludable.

Adapta el cuidado capilar a tus necesidades

El cabello no responde a fórmulas universales, por lo que encontrar la rutina ideal dependerá de sus características y necesidades específicas. Evitar el lavado excesivo, elegir productos adecuados y mantener hábitos saludables como una buena alimentación y protección térmica marcarán la diferencia en su salud y apariencia. En el mundo del cabello, la clave está en el equilibrio y la personalización del cuidado diario.

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