
El Real Madrid dio un paso importante hacia los cuartos de final de la Champions League tras vencer 2-1 al Atlético de Madrid en el Santiago Bernabéu en el partido de ida de los octavos de final. Con goles de Rodrygo y Brahim Díaz, el conjunto dirigido por Carlo Ancelotti se llevó una ajustada victoria ante un combativo equipo rojiblanco que igualó momentáneamente con un tanto de Julián Álvarez.
El encuentro comenzó con el Real Madrid imponiendo su intensidad y pegada. A los 4 minutos, Rodrygo Goes inauguró el marcador con una acción individual brillante: tras recibir un pase filtrado de Federico Valverde, encaró a la defensa rival, recortó y definó con un disparo ajustado al palo derecho de Jan Oblak, poniendo al Bernabéu en ebullición.
Sin embargo, el Atlético de Madrid reaccionó con temple y logró equilibrar el desarrollo del juego. La presión alta y la movilidad de sus hombres ofensivos comenzaron a generar peligro en el área merengue. La recompensa llegó en el minuto 31, cuando Julián Álvarez sacó un zapatazo desde la frontal del área que se coló en la portería de Thibaut Courtois, firmando el empate y encendiendo la esperanza colchonera.
El segundo acto arrancó con un Real Madrid más determinado a recuperar el dominio. La movilidad de Vinicius Jr. y la profundidad de Valverde generaron desequilibrio en la defensa atlética. La jugada clave llegó al minuto 55, cuando Brahim Díaz, en una acción individual de pura calidad, burló a José María Giménez y definó con frialdad ante Oblak, estableciendo el 2-1 definitivo.
Pese a los intentos del Atlético por reaccionar, el Real Madrid gestionó bien la ventaja y evitó mayores sobresaltos en el tramo final del partido. La solidez defensiva y la experiencia en duelos de alta exigencia permitieron a los de Ancelotti sostener el resultado sin grandes contratiempos.
El derbi no estuvo exento de polémica. En la acción del gol de la victoria, hubo reclamos por un posible fuera de juego de Vinicius Jr., quien, según algunos jugadores del Atlético, pudo haber interferido en la acción de Oblak. Sin embargo, el árbitro Clément Turpin, tras la revisión del VAR, validó la jugada al considerar que el brasileño no obstruía la visión del guardameta.
Tras el pitido final, Brahim Díaz se mostró satisfecho con la victoria y destacó el esfuerzo del equipo: "Fue otra noche mágica en el Bernabéu. Sabíamos que sería un partido complicado, pero supimos imponernos". Por su parte, Diego Simeone lamentó los errores defensivos que costaron caro a su equipo, pero dejó la puerta abierta a la remontada en el partido de vuelta: "Pudimos haber hecho más en los goles que encajamos, pero la eliminatoria sigue abierta".
El Real Madrid viajará al Metropolitano con una mínima ventaja en la eliminatoria, pero consciente de que la serie está lejos de estar sentenciada. El Atlético, arropado por su afición, buscará dar el golpe en su estadio y forzar la remontada para mantenerse con vida en la Champions League.
El partido de vuelta promete emociones fuertes y un nuevo capítulo del apasionante duelo entre dos de los grandes del fútbol español.