
El verano es sinónimo de sol, playa y vacaciones, pero también de agresiones constantes para nuestro cabello. Las altas temperaturas, la exposición solar prolongada, el cloro de las piscinas y la sal del mar son factores que debilitan la fibra capilar, provocan sequedad, encrespamiento e incluso pérdida de color.
Por suerte, existe una serie de cuidados y rutinas que podemos adoptar desde ya para proteger y preparar nuestro pelo antes de que llegue la temporada estival. Desde tratamientos pre-sol hasta los productos más adecuados para lavarlo y peinarlo, esta es tu guía definitiva para lucir melena sana y brillante todo el verano.
Antes de que el sol empiece a apretar, es esencial fortalecer el cabello desde el interior. Esto no solo se consigue con una dieta equilibrada rica en vitaminas (especialmente B, C y E), sino también con tratamientos capilares específicos que aporten hidratación, nutrición y protección.
Tratamientos en casa:
Una vez a la semana, aplica una mascarilla nutritiva o regeneradora que contenga aceites naturales como el de argán, coco o jojoba. Estas fórmulas ayudan a sellar la cutícula, evitando que el sol y el calor la debiliten. Las mascarillas con keratina también son una buena opción para reparar daños previos y preparar la fibra capilar.
Tratamientos de salón:
Si buscas un refuerzo más profesional, los tratamientos de hidratación profunda o de botox capilar son ideales. El botox capilar —libre de toxina botulínica, a pesar de su nombre— es un cóctel de vitaminas y proteínas que rellena la fibra capilar y aporta brillo y suavidad duraderos. También puedes optar por un tratamiento de escudo solar capilar en tu peluquería de confianza, que ayuda a crear una película protectora frente a los rayos UV.

Durante el verano, nuestra rutina capilar debe adaptarse al clima. Las herramientas que elijas pueden marcar una gran diferencia entre una melena encrespada y una perfectamente controlada.
Cepillos adecuados:
Olvida los cepillos metálicos que pueden calentarse con el sol. Opta por cepillos de cerdas naturales o desenredantes con tecnología antiestática. Los cepillos tipo “wet brush” o de púas anchas son ideales para desenredar el cabello mojado sin romperlo.
Turbantes de microfibra:
Secar el pelo frotando con una toalla tradicional puede causar fricción y rotura. En su lugar, utiliza turbantes de microfibra, que absorben mejor la humedad y reducen el encrespamiento.
Peines de dientes anchos:
Especialmente útiles tras un día de playa o piscina. Ayudan a repartir mejor los productos sin dañar el cabello y son más respetuosos con los rizos o las ondas.
Gorros y sombreros:
Aunque no siempre combinan con todo lo que queremos llevar, son imprescindibles para proteger el cuero cabelludo y evitar la exposición directa del cabello al sol. Elige modelos con tejidos transpirables y colores claros.
Cuidar el cabello no tiene por qué suponer un gran gasto. Existen productos asequibles en el supermercado o en farmacias que ofrecen resultados sorprendentes, sobre todo si se utilizan con constancia.
Champús y acondicionadores con protección solar:
Muchas marcas low cost incluyen filtros UV en sus fórmulas. Algunos ejemplos recomendables:
Mascarillas nutritivas:
Protectores térmicos y sprays solares:

Si estás dispuesta a invertir un poco más en tu melena, el mercado de la cosmética capilar premium ofrece opciones muy efectivas, con ingredientes de alta calidad y fórmulas más sofisticadas.
Limpieza y tratamiento:
Aceites y sérums:
Sprays solares premium:
El verano puede ser una época dura para nuestro pelo, pero también una oportunidad para mimarlo más. Preparar el cabello con tratamientos específicos, elegir bien nuestras herramientas y optar por productos que se ajusten a nuestras necesidades y presupuesto puede marcar la diferencia entre una melena apagada y una llena de vida. Así que, antes de que el calor llegue para quedarse, pon a punto tu rutina capilar y dale a tu melena el cuidado que merece. Porque sí: tu pelo también merece vacaciones, pero bien protegido.