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¿Tienes bruxismo? Conoce todo sobre el silencioso malestar que afecta a millones

Cada vez más personas experimentan tensión en la mandíbula sin saber que podría tratarse de bruxismo. Identificarlo y tratarlo es clave para mejorar tu salud física y mental.

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En el ajetreado mundo actual, los niveles de estrés se han convertido en una preocupación constante. Nos esforzamos por equilibrar trabajo, familia, salud y vida social, sin darnos cuenta de que algunas tensiones se manifiestan de formas más silenciosas, como el bruxismo. Este trastorno, que afecta a millones de personas en el mundo, consiste en apretar o rechinar los dientes de manera involuntaria, especialmente durante la noche. Aunque suele pasar desapercibido, sus consecuencias pueden ser significativas.

Qué es el bruxismo y cómo se manifiesta

El bruxismo es una parafunción mandibular, es decir, un hábito anormal que no cumple ninguna función fisiológica. Consiste en apretar o rechinar los dientes, lo cual puede producirse tanto durante el sueño como en vigilia. Aunque muchas personas no son conscientes de que lo padecen, los signos pueden ser evidentes: dolores de cabeza al despertar, tensión mandibular, sensibilidad dental e incluso desgaste prematuro de las piezas dentales.

Existen dos tipos principales:

  1. Bruxismo nocturno: ocurre durante el sueño, de forma inconsciente.
  2. Bruxismo diurno: sucede cuando la persona está despierta, generalmente asociado a momentos de concentración, ansiedad o tensión.

Causas del bruxismo: más allá de los dientes

Aunque inicialmente se pensaba que el bruxismo era un problema estrictamente dental, hoy se sabe que tiene un componente multifactorial. Los factores más comunes incluyen:

  • Estrés y ansiedad: Son las causas más frecuentes. El bruxismo suele considerarse una respuesta inconsciente a la sobrecarga emocional.
  • Trastornos del sueño: Como el insomnio o la apnea del sueño.
  • Mala alineación dental o problemas de mordida: Aunque menos frecuente, puede ser un detonante.
  • Consumo de estimulantes: Como cafeína, alcohol o tabaco.
  • Uso de ciertos medicamentos: Algunos antidepresivos y estimulantes están relacionados con el bruxismo.

Una condición en aumento

En los últimos años, los expertos han observado un incremento en los casos de bruxismo, especialmente tras la pandemia de COVID-19. El confinamiento, la incertidumbre económica y los cambios en el estilo de vida dispararon los niveles de ansiedad en gran parte de la población. La mayor parte de los nuevos casos se concentraron en mujeres jóvenes y profesionales que trabajan desde casa, según varios estudios, lo que evidencia un vínculo directo con el entorno emocional y laboral.

Consecuencias para la salud

El bruxismo no tratado puede desencadenar una serie de problemas físicos y emocionales:

  • Dolor mandibular y cervical
  • Dolores de cabeza frecuentes
  • Trastornos temporomandibulares (TTM)
  • Dificultades para dormir
  • Fracturas dentales
  • Problemas en la articulación temporomandibular (ATM)

A largo plazo, el desgaste dental puede requerir tratamientos complejos y costosos, como coronas, implantes o incluso cirugías.

Cómo saber si sufres bruxismo

La mayoría de las personas no se dan cuenta de que tienen bruxismo hasta que su dentista detecta signos visibles. Sin embargo, puedes prestar atención a estos síntomas:

  • Dolor o rigidez en la mandíbula al despertar
  • Chasquidos al abrir o cerrar la boca
  • Mayor sensibilidad dental
  • Dolor de oídos sin infección aparente
  • Insomnio o sueño poco reparador

Consultar a un odontólogo o un especialista en trastornos del sueño es clave para obtener un diagnóstico adecuado.

Estrategias para aliviar y prevenir el bruxismo

La buena noticia es que el bruxismo se puede tratar y, en muchos casos, reducir considerablemente con ciertos cambios en el estilo de vida. Estas son algunas recomendaciones avaladas por expertos:

  1. Uso de férulas o protectores bucales: especialmente por la noche. Ayudan a evitar el desgaste dental y reducen la tensión mandibular.
  2. Terapia psicológica: como la terapia cognitivo-conductual, puede ser efectiva para gestionar el estrés y la ansiedad que desencadenan el bruxismo.
  3. Ejercicios de relajación y mindfulness: el yoga, la meditación y la respiración consciente pueden ser aliados poderosos.
  4. Fisioterapia mandibular: ayuda a mejorar la movilidad de la mandíbula y aliviar la tensión acumulada.
  5. Evitar estímulos antes de dormir: como cafeína, alcohol, pantallas o conversaciones estresantes.
  6. Rutinas de sueño saludables: establecer horarios fijos, mejorar la higiene del sueño y crear un ambiente propicio para descansar.

Un enfoque integral para el bienestar

El bruxismo es un claro ejemplo de cómo el cuerpo refleja lo que la mente y las emociones no logran procesar. Ignorarlo no solo pone en riesgo la salud dental, sino que perpetúa un ciclo de tensión y malestar general.

Tratar el bruxismo no es solo usar una férula: es una invitación a repensar el estilo de vida, reducir las fuentes de estrés y reconectar con el cuerpo. En un mundo que cada vez exige más, aprender a soltar la mandíbula puede ser el primer paso para soltar muchas otras cosas.

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