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La Semana Santa en España es sinónimo de procesiones, escapadas y, por supuesto, meteorología impredecible. En 2025, el calendario ha querido que las fechas centrales coincidan con una semana marcada por la inestabilidad atmosférica en su primera mitad y una esperada mejoría de cara al tramo final. Desde el lunes 14 hasta el domingo 20 de abril, el país vivirá un auténtico carrusel meteorológico: del paraguas al protector solar en apenas siete días.
La semana arranca bajo la influencia de una circulación atlántica que mantendrá la inestabilidad sobre buena parte de la Península y Baleares. Los cielos estarán mayormente cubiertos, con precipitaciones desde primeras horas en Baleares y el nordeste, extendiéndose progresivamente a amplias zonas del país. Se esperan tormentas localmente fuertes en Galicia, el litoral atlántico y el nordeste peninsular, acompañadas de rachas muy fuertes de viento.
En cotas altas del norte, especialmente por encima de los 1.800 metros, podrían producirse nevadas, con una cota que descenderá hasta los 1.200 metros en el noroeste.
Las temperaturas máximas bajarán de forma notable en el interior noroeste, mientras que las mínimas también descienden, especialmente en el oeste. En Canarias, el panorama será algo más tranquilo, con intervalos nubosos y lluvias débiles en el norte.
El martes continuará la inestabilidad a medida que el frente frío termine de cruzar la Península. Las lluvias seguirán presentes, esta vez especialmente concentradas en la mitad oriental, con tormentas que podrían incluir granizo en el extremo norte y el tercio este.
Las nevadas ganarán protagonismo en las montañas de la mitad norte y sudeste, con acumulados importantes por encima de los 1.100 metros, sobre todo en la Cordillera Cantábrica y los Pirineos.
Las temperaturas máximas volverán a caer de forma generalizada, aunque en los litorales del este se mantendrán estables. Las heladas débiles serán frecuentes en zonas montañosas. Los vientos, de componente oeste y suroeste, soplarán con intensidad, especialmente en el sur peninsular y en el litoral cantábrico.
La vaguada en altura mantendrá la inestabilidad en casi toda la Península. Se esperan precipitaciones generalizadas, más intensas en el nordeste y Baleares, donde podrían ir acompañadas de tormentas y rachas fuertes de viento.
El norte peninsular volverá a recibir nevadas por encima de los 1.200 metros, con acumulaciones destacadas. En el sureste, las lluvias serán menos probables, e incluso podrían no producirse.
La tendencia térmica será desigual: subirán las máximas en el oeste y centro, mientras que bajarán en el nordeste y Baleares. Las mínimas descenderán ligeramente en todo el país, favoreciendo más heladas débiles en zonas de montaña.
Los vientos seguirán soplando con fuerza, sobre todo en los litorales del sur, el Ampurdán y zonas altas del este peninsular.
El jueves será, por fin, una jornada de transición hacia la estabilidad. Aunque el extremo norte y Galicia mantendrán los cielos nubosos con lluvias débiles, el resto del país comenzará a ver más claros y disfrutar de un respiro atmosférico. Las nubes de evolución podrían dejar algún chubasco débil en el interior, pero en general predominará un ambiente más seco.
En los Pirineos aún podrían darse nevadas a primeras horas, con una cota que irá subiendo hasta los 1.800 metros al final del día.
Las temperaturas darán un salto importante. Las máximas subirán en casi todo el país, especialmente en el tercio oriental y el noroeste. Las mínimas también ascenderán, aunque con menor intensidad.
El viento amainará gradualmente, aunque no se descartan todavía rachas fuertes en la costa gallega y en zonas expuestas.
A las puertas del fin de semana, el tiempo se estabiliza. El viernes se presenta mayormente soleado en gran parte del país. Las temperaturas serán agradables, entre 15 y 20 °C en muchas zonas. Las lluvias se reducirán al mínimo, limitándose a algunas regiones muy concretas del norte.
El ambiente primaveral invitará a planes al aire libre, desde escapadas hasta actividades culturales o religiosas, aprovechando el buen tiempo que se instalará de forma progresiva.
El sábado consolidará la mejoría atmosférica. Predominarán los cielos despejados o parcialmente nublados, con temperaturas que podrían alcanzar los 22 °C en el sur y el interior peninsular. La ausencia de lluvias y tormentas permitirá desplazamientos seguros y celebraciones al aire libre sin sobresaltos.
Será un día ideal para disfrutar de la naturaleza, playas o terrazas, especialmente tras varios días marcados por la inestabilidad.
El Domingo de Resurrección cerrará la Semana Santa con una jornada luminosa y cálida. En la mayoría del territorio nacional se esperan cielos despejados y temperaturas que alcanzarán los 23 °C.
Este ambiente propicio acompañará las últimas procesiones, las comidas familiares y los regresos a casa, marcando un final optimista y primaveral para una semana que empezó bajo la lluvia.
La Semana Santa 2025 será una fiel representación del abril más caprichoso: de las borrascas atlánticas, tormentas y nieve en montaña durante los primeros días, a un fin de semana espléndido y seco que permitirá disfrutar de las festividades sin el paraguas como accesorio principal.
Si tenías planes para viajar, procesionar o simplemente desconectar, el mensaje es claro: paciencia en el arranque, pero optimismo hacia el final. La primavera, como siempre, acaba imponiéndose.