
Rematch no es un juego donde el ordenador lo hace todo. Aquí, cada paso, cada tiro, cada entrada, tú lo controlas. No tienes ninguna ayuda, así que todo depende de tu precisión, timing y tu visión del juego. Para apuntar, debes apuntar la cámara correctamente y ajustar la potencia según la distancia: una presión ligera para un pase corto, una presión media para la mayoría de los intercambios y una presión larga para tiros grandes o despejes largos. Al principio, seguramente fallarás algunas acciones fáciles, pero no te preocupes, probando conseguirás pillarle el truco.
En defensa, lo más importante es no lanzarse a por todas. El posicionamiento defensivo es extremadamente importante para bloquear tiros y cortar líneas de pase. Luego está la entrada deslizante, superpráctica para interceptar a un jugador que va a toda leche; y la entrada de pie, más segura, pero que consume rápidamente tu resistencia. Lo mejor es utilizar la postura defensiva para pegarte a tu oponente sin lanzarte, un poco como una buena presión en un partido real. Metes presión sin quemarte.
Cuando tienes el balón, tienes que saber que eres vulnerable. Así que olvídate de las acciones repetitivas en solitario y juega en equipo. El regate es útil contra defensas que son demasiado agresivos y, si quieres esquivar una entrada deslizante, puedes utilizar el rainbow flick. Pero lo más importante es el juego sin balón: moverse, ofrecer soluciones y ser impredecible. Y sobre todo, ¡pasa! ¡Pero de verdad! El pase es la base de Rematch. Puedes encadenar pases sin preocuparte por el fuera de juego, así que hinchate a hacer globos, pases elevados y regates en pareja. Si juegas de forma sencilla y rápida, crearás situaciones realmente peligrosas.
También hay que recordar que Rematch no es un juego para un solo jugador. Puedes ser muy bueno, pero si tu equipo está perdido, no llegarás muy lejos. Así que habla con tus compañeros, comparte información sobre las debilidades de tu oponente y descubre las costumbres de otros jugadores. Un jugador que siempre hace la misma finta o juega en solitario es un blanco perfecto para una presión colectiva bien organizada. La victoria se consigue a través de la coordinación.
También tienes que aprender a gestionar tu resistencia. Si corres sin parar, te quedarás rápidamente sin energía y, con el calor del momento, harás cualquier cosa. Ahorra energía para los momentos clave y utiliza tus habilidades especiales en el momento adecuado. Lo mismo ocurre con el reloj: intenta coger la delantera pronto, pero también saber esperar y acelerar cuando sea necesario, sobre todo en los últimos segundos.
Y luego está la posición de portero, que funciona de manera totalmente diferente. No es la IA la que se encarga de ello, es un jugador real, por lo que cada duelo está lleno de tensión y cada parada cuenta. El portero tiene una resistencia ilimitada fuera del área, lo que le permite jugar un rol de líbero y despejar el balón sin problema. Si lees bien el juego, actúas en el momento adecuado y participas un poco en la preparación, puedes ser un jugador decisivo en un partido.