
En una final que quedará grabada en la memoria colectiva del fútbol español, el FC Barcelona conquistó su 32º título de Copa del Rey al imponerse 3-2 al Real Madrid en la prórroga, en un vibrante Clásico disputado en el Estadio de La Cartuja de Sevilla el pasado sábado 26 de abril. El encuentro, cargado de emoción, polémica y giros inesperados, reafirmó la rivalidad eterna entre ambos colosos y dejó al Barça como el rey indiscutible del torneo.
El conjunto dirigido por Hansi Flick salió al terreno de juego con determinación y claridad táctica. Desde los primeros compases, los blaugranas mostraron una presión alta y una circulación de balón efectiva que descolocó al Madrid. La recompensa llegó en el minuto 28, cuando Pedri, tras una combinación con Lamine Yamal, batió a Courtois con un disparo certero desde la frontal del área. El gol reflejaba el dominio culé y auguraba una noche favorable para los catalanes.
Sin embargo, el Real Madrid no tardó en reaccionar. En la segunda mitad, los de Carlo Ancelotti ajustaron líneas y comenzaron a generar peligro. La entrada de Kylian Mbappé fue determinante: en el minuto 70, el francés igualó el marcador con un magistral tiro libre que dejó sin opciones a Ter Stegen. Poco después, en el 74, Tchouaméni culminó una jugada colectiva con un cabezazo imparable, poniendo el 1-2 y silenciando momentáneamente a la afición culé.
Cuando todo parecía perdido para el Barça, la resiliencia del equipo salió a relucir. En el minuto 84, Ferran Torres aprovechó un error defensivo de la zaga madridista para empatar el encuentro, llevando el partido a la prórroga y devolviendo la esperanza a los suyos. Este gol fue un punto de inflexión que evidenció la fortaleza mental del conjunto catalán.
La prórroga fue un reflejo de la tensión y el desgaste acumulado. Ambos equipos tuvieron oportunidades, pero fue el Barça quien supo capitalizarlas. En el minuto 116, Jules Koundé, tras un saque de esquina mal defendido por el Madrid, conectó un potente disparo que se coló en la portería rival, desatando la euforia en el banquillo blaugrana y entre los aficionados presentes. El defensa francés se erigía así en el héroe inesperado de la noche.
El encuentro no estuvo exento de controversias. El árbitro Munuera Montero mostró tres tarjetas rojas a jugadores del Real Madrid, incluyendo a Jude Bellingham, por protestas y conducta antideportiva. Estas expulsiones mermaron las opciones del conjunto blanco en los minutos finales y generaron debate sobre el criterio arbitral. Además, la previa del partido estuvo marcada por la solicitud del Madrid de cambiar el equipo arbitral, lo que añadió tensión al ambiente.

Con esta victoria, el FC Barcelona no solo amplía su palmarés en la Copa del Rey, sino que también consolida el proyecto de Hansi Flick, quien en su primera temporada al frente del equipo ya ha conquistado dos títulos y mantiene vivas las aspiraciones al triplete. La combinación de juventud y experiencia, personificada en jugadores como Lamine Yamal y Pedri, augura un futuro prometedor para la entidad catalana.
Por su parte, el Real Madrid cierra la temporada sin títulos nacionales, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de Ancelotti y la necesidad de una renovación en la plantilla. A pesar de la incorporación de figuras como Mbappé, el equipo ha mostrado carencias en momentos clave que deberán ser abordadas de cara a la próxima campaña.