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Todo sobre la depilación facial, el ritual de belleza que inunda redes sociales

De tradición ancestral a fenómeno viral, la depilación facial —o 'face shaving'— se posiciona como uno de los tratamientos más populares del momento.

En los últimos años, la depilación facial ha pasado de ser un secreto de pasillo entre maquilladores y celebrities a convertirse en un paso habitual en la rutina de belleza de muchas mujeres. Bajo el nombre anglosajón de 'face shaving', este método ha ganado protagonismo en TikTok, Instagram y YouTube, con miles de vídeos en los que influencers y esteticistas muestran cómo rasuran suavemente sus rostros con pequeños utensilios diseñados para eliminar el vello fino —también conocido como vello melocotón— y dejar la piel visiblemente más suave y luminosa. Pero, ¿de dónde viene esta práctica? ¿Es segura para todo tipo de piel? ¿Realmente mejora la apariencia del rostro o puede tener efectos adversos?

Primero, su historia: ¿cuándo surgió?

Aunque en Occidente pueda parecer una tendencia reciente, la depilación facial tiene raíces milenarias. En el antiguo Egipto, tanto hombres como mujeres eliminaban el vello facial y corporal con herramientas de bronce o azúcar caramelizado. En Asia, especialmente en Japón, las geishas ya practicaban una forma primitiva de rasurado facial —llamada 'kao sori'— para conseguir una tez uniforme antes de aplicar el maquillaje.

El renacimiento moderno de esta técnica empezó silenciosamente en los camerinos de Hollywood. Se dice que actrices icónicas como Marilyn Monroe o Elizabeth Taylor rasuraban su rostro para lograr ese acabado satinado que resaltaba frente a las cámaras. Sin embargo, no fue hasta la explosión de las redes sociales cuando la depilación facial se democratizó y se convirtió en una tendencia viral bajo el nombre de 'face shaving'.

¿En qué consiste el face shaving?

El 'face shaving' o afeitado facial femenino consiste en deslizar una pequeña navaja, generalmente de acero inoxidable y de un solo filo, sobre la piel del rostro para retirar el vello fino superficial y las células muertas. A diferencia de la depilación con cera o pinzas, este método no arranca el vello de raíz, sino que lo corta al ras, por lo que resulta menos doloroso y más rápido.

Además, el proceso suele tener un efecto exfoliante inmediato, lo que deja la piel con una textura más suave y preparada para absorber mejor los productos cosméticos, como sérums, hidratantes o bases de maquillaje.

Los utensilios: ¿qué se necesita para practicarlo?

Uno de los atractivos del 'face shaving' es que no requiere de una gran inversión. Sin embargo, es fundamental utilizar herramientas específicas para evitar irritaciones o cortes. Estos son los principales utensilios que se recomiendan:

Navajas faciales o dermaplaning razors: tienen un diseño curvo y seguro, muchas veces con protector para la piel, y permiten maniobrar en zonas delicadas como mejillas, labio superior o frente.

Aceite facial o gel conductor: se utiliza como paso previo al rasurado para facilitar el deslizamiento de la cuchilla y minimizar la fricción.

Tónico calmante: ayuda a cerrar los poros y evitar rojeces tras la sesión.

Hidratante ligera: preferiblemente sin perfume ni alcohol, para nutrir y proteger la piel recién exfoliada.

Algunas marcas populares en este nicho incluyen Tinkle, Schick, Kitsch y herramientas más avanzadas como las de Stacked Skincare o Dermaflash.

Beneficios del afeitado facial

La popularidad del 'face shaving' no es gratuita. Entre los beneficios que reportan quienes lo practican con regularidad, destacan:

Piel más suave y luminosa: al eliminar las células muertas de la capa superficial, mejora la textura y el brillo natural del rostro.

Mejor aplicación del maquillaje: las bases y correctores se deslizan con mayor facilidad, sin acumularse en vello o zonas secas.

Mayor absorción de cosméticos: al estar libre de vello y residuos, la piel se vuelve más receptiva a sérums, aceites y cremas.

Reducción de puntos negros y textura irregular: en algunos casos, el afeitado ayuda a mantener los poros más limpios y menos visibles.

¿Y los riesgos? Todo lo que debes tener en cuenta

A pesar de sus múltiples beneficios, la depilación facial no está exenta de controversia ni de posibles inconvenientes. Estos son algunos aspectos clave que conviene considerar:

Irritación o sensibilidad cutánea: especialmente si se tiene piel reactiva, rosácea o acné activo. En estos casos, es recomendable consultar con un dermatólogo antes de empezar.

Cortes accidentales: un mal ángulo o una cuchilla desgastada pueden causar pequeñas heridas. Por eso es importante practicar con cuidado y siempre en un entorno higiénico.

Rebrote incómodo: a diferencia de lo que muchos creen, el vello no crece más fuerte ni más oscuro tras afeitarse, pero sí puede notarse más áspero al tacto cuando empieza a salir. Esto puede resultar molesto para algunas personas.

Dependencia del método: dado que los resultados son temporales (una o dos semanas), muchas personas sienten la necesidad de repetir el procedimiento con frecuencia.

Contaminación bacteriana: si no se desinfectan bien las cuchillas, se corre el riesgo de infecciones cutáneas. El uso de herramientas limpias y la higiene posterior son fundamentales.

Consejos para un afeitado facial seguro

Lo ideal es realizar el afeitado por la noche, con el rostro completamente limpio y después de una ducha caliente, ya que los poros estarán más abiertos.

Usa una cuchilla nueva cada tres usos y evitar zonas con heridas activas o granitos.

No combines el face shaving con otros exfoliantes químicos en la misma semana.

Dale tiempo a tu piel para regenerarse.

¿Es para todos los tipos de piel?

El afeitado facial puede adaptarse a la mayoría de los tipos de piel, pero no es una solución universal. Las pieles secas y normales suelen beneficiarse más, mientras que las pieles grasas o con tendencia acneica deben tener precaución. En caso de duda, lo ideal es realizar una prueba en una pequeña zona del rostro o consultar con un dermatólogo o esteticista profesional.

¿Moda pasajera o nuevo básico de belleza?

El 'face shaving' ha demostrado ser mucho más que una moda viral. Con raíces históricas y beneficios reales, muchas personas lo han incorporado como un paso fijo dentro de su rutina facial. Sin embargo, como con cualquier tratamiento estético, lo más importante es la personalización: conocer bien tu tipo de piel, elegir los utensilios adecuados y respetar los tiempos de regeneración cutánea.

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