
El Clásico del pasado domingo 11 de mayo quedará marcado como un punto de inflexión en la historia reciente del Real Madrid. El vibrante 4-3 a favor del FC Barcelona no solo sentenció en la práctica el campeonato de Liga, sino que sirvió como detonante para una serie de decisiones drásticas en la entidad merengue. Entre ellas, la salida de Carlo Ancelotti —confirmado ya como nuevo seleccionador de Brasil— y la esperada llegada de Xabi Alonso como nuevo técnico del club blanco.
El Estadi Olímpic Lluís Companys fue el escenario de un espectáculo futbolístico inolvidable. Kylian Mbappé, estrella madridista, firmó un 'hat-trick' que, en otras circunstancias, habría asegurado una victoria para los suyos. Pero el Barça, con una demostración de carácter y recursos ofensivos, respondió con los goles de Eric García, Lamine Yamal y un doblete de Raphinha para llevarse un triunfo que vale más que tres puntos.
El resultado dejó al Real Madrid a siete puntos del liderato, con solo tres jornadas por disputar. En la práctica, LaLiga está sentenciada a favor del conjunto culé. Pero más allá de los números, lo que más dolió en el madridismo fue la forma: una defensa frágil, un mediocampo superado, y un equipo que, pese a la entrega de Mbappé, no supo controlar el ritmo del partido ni resistir la presión rival.
El golpe emocional fue inmediato. Apenas 24 horas después del encuentro, la selección brasileña emitía un comunicado: Carlo Ancelotti se pondría al frente del conjunto nacional. Su destino ya era un secreto a voces desde hace meses, pero la confirmación llegó al fin: el técnico italiano asumirá el cargo a partir de este verano.
Con 15 títulos en dos etapas —incluyendo dos Champions League, dos Mundiales de Clubes y una Liga— Ancelotti se marcha como el entrenador más laureado en la historia del club. Sin embargo, esta última temporada ha estado marcada por la irregularidad, los altibajos en el juego y la falta de una identidad clara, especialmente en partidos clave como el Clásico.
El italiano se despidió de forma elegante, como era de esperar: “Ha sido un privilegio entrenar al Real Madrid. Me voy con la conciencia tranquila y la maleta llena de recuerdos imborrables”, declaró.
La transición no se ha hecho esperar. Xabi Alonso será el nuevo entrenador del primer equipo a partir del 1 de junio. El exjugador madridista firmará por tres temporadas y llega con la tarea de liderar un nuevo proyecto que devuelva al club a la élite competitiva tanto en España como en Europa.
Alonso, de 43 años, ha completado una temporada sensacional al frente del Bayer Leverkusen, donde ha maravillado con un equipo atrevido, disciplinado y con una identidad clara. Su nombre sonaba desde hace meses en los pasillos del Bernabéu, y ahora se confirma como la gran apuesta de Florentino Pérez.
El aterrizaje de Xabi Alonso implica más que un cambio de entrenador. Se trata de una transformación profunda, una reestructuración del modelo de juego y del propio vestuario. Alonso llega con una propuesta táctica moderna, basada en la presión organizada, la salida limpia desde atrás y una alta exigencia física.
En este contexto, varios jóvenes talentos como Eduardo Camavinga, Aurélien Tchouaméni, Arda Güler o Brahim Díaz podrían ganar protagonismo, mientras que figuras veteranas como Luka Modric —ambos en el ocaso de sus carreras— podrían dar un paso al costado o reducir su rol.
Además, desde la dirección deportiva ya se trabaja en refuerzos que encajen con el ideario del nuevo técnico. Un lateral derecho, un central con buena salida de balón y un extremo vertical estarían entre las prioridades.
La sombra de Ancelotti será alargada, y la presión sobre Alonso será inmediata. No hay margen para la adaptación en un club donde la exigencia es máxima desde el primer día. El técnico vasco, sin embargo, llega con autoridad: exjugador del club, campeón de Champions, y uno de los entrenadores más prometedores de Europa. “El Real Madrid no es un reto, es un sueño”, habría dicho Alonso a sus allegados antes de cerrar el acuerdo. Ahora le tocará transformar ese sueño en resultados.
La afición blanca, aún herida por el Clásico, mira con esperanza la llegada de un nuevo líder. Saben que Xabi Alonso representa la conexión entre el legado y el futuro. Su carácter, conocimiento del juego y capacidad para formar grupos competitivos ilusionan a una grada que pide evolución sin perder el gen ganador.