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Tener relaciones en público: de la fantasía a la legalidad

¿Por qué nos seduce la idea de tener relaciones sexuales fuera de casa? Analizamos el atractivo psicológico, los riesgos reales y el marco legal mexicano.

La sexualidad en México, como en muchas partes del mundo, está llena de matices, secretos y deseos que a menudo desafían las normas sociales. Entre las fantasías más frecuentes, el sexo en público destaca por su mezcla de morbo, adrenalina y rebeldía. Pero, ¿qué tan común es este deseo en nuestro país? ¿Qué riesgos implica llevarlo a la realidad? ¿Y qué dice la ley mexicana al respecto?

El atractivo psicológico del sexo en público

Diversos estudios y encuestas señalan que entre el 40% y el 60% de los adultos han fantaseado alguna vez con tener sexo en un lugar público. El atractivo principal radica en la emoción de lo prohibido y el riesgo de ser descubiertos, lo que puede intensificar la excitación y la conexión de pareja.

La adrenalina y la dopamina, neurotransmisores asociados al placer y la emoción, se disparan en situaciones de riesgo controlado. Además, desafiar las normas sociales puede generar una sensación de complicidad y fortalecer el vínculo en la pareja. En una sociedad donde la sexualidad aún puede vivirse con cierta reserva, la transgresión añade un ingrediente extra de excitación.

De la fantasía a la realidad: ¿vale la pena?

Aunque la idea puede ser muy excitante en la imaginación, la práctica suele ser más complicada. Muchas parejas que han intentado cumplir esta fantasía relatan que el miedo a ser descubiertos, la incomodidad del lugar o el temor a problemas legales pueden opacar el placer.

El contexto es fundamental: no es lo mismo una escapada en el coche estacionado en un lugar apartado que un encuentro en un parque concurrido. La comunicación y el consentimiento son esenciales para evitar malos ratos. Hablar de límites, expectativas y miedos ayuda a que la experiencia sea positiva y segura para ambas partes.

El marco legal en México: ¿qué dice la ley?

En México, el sexo en público puede tener consecuencias legales importantes. El Código Penal Federal y los códigos penales de los estados consideran delito el exhibicionismo y los actos sexuales en lugares públicos. Por ejemplo, el Artículo 287 del Código Penal de la Ciudad de México sanciona con arresto o multa a quien cometa actos de exhibicionismo obsceno en lugares públicos o abiertos al público.

Si hay menores de edad presentes o si alguien se siente ofendido y presenta una denuncia, las consecuencias pueden ser más graves. En algunos casos, incluso se puede configurar el delito de ultrajes a la moral pública, con sanciones que varían según la entidad federativa.

No basta con que el lugar esté aparentemente vacío; si existe la posibilidad de que alguien los vea o se sienta ofendido, hay riesgo legal.

Consejos para explorar la fantasía sin riesgos

Si el deseo persiste y quieres experimentar el sexo en público de manera responsable, aquí tienes algunas recomendaciones adaptadas al contexto mexicano:

  1. Busca lugares discretos: Un auto en un lugar apartado, una habitación de hotel con vista panorámica (pero sin riesgo de ser visto), o espacios privados donde no haya posibilidad de ser sorprendidos.
  2. Evita zonas públicas, parques, playas o lugares donde haya familias o menores: El respeto a terceros es fundamental y, además, te protege de problemas legales.
  3. Ten siempre un “plan B”: Si la situación se complica, es mejor retirarse de inmediato y evitar confrontaciones.
  4. Comunicación y consentimiento: Habla con tu pareja sobre los límites y expectativas. El consentimiento mutuo es la base de cualquier experiencia sexual positiva.
  5. Explora alternativas seguras: Si el miedo a las consecuencias legales es grande, pueden recrear la fantasía en casa con juegos de rol, disfraces o simulando entornos públicos.

El valor de la fantasía en la pareja

No todas las fantasías deben llevarse a la práctica. La imaginación es un espacio seguro para explorar deseos y enriquecer la vida sexual. Compartir fantasías fortalece la confianza y la intimidad, aunque no siempre se hagan realidad.

Hablar abiertamente de deseos y límites permite descubrir nuevas formas de conexión y placer en pareja, sin poner en riesgo el bienestar personal ni el de los demás.

Un fantasía poderosa

El sexo en público es una fantasía poderosa y recurrente, alimentada por el deseo de romper la rutina y desafiar lo prohibido. Sin embargo, la realidad impone límites claros: la ley, la moral y el respeto a los demás. Si decides explorar esta fantasía, hazlo de manera informada, consciente y responsable. Recuerda: la libertad sexual implica poder elegir, imaginar y disfrutar, siempre cuidando tu bienestar y el de quienes te rodean.

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