
El suelo pélvico, ese conjunto de músculos y tejidos que sostiene los órganos en la base de la pelvis, es mucho más que un soporte anatómico: es un protagonista silencioso en la vivencia del placer sexual, la calidad de las relaciones íntimas y el bienestar emocional. Sin embargo, su importancia suele pasar desapercibida hasta que surgen problemas como la disfunción sexual, la incontinencia o el dolor durante las relaciones.
El suelo pélvico está formado por músculos y ligamentos que cierran la base de la pelvis, creando una especie de “hamaca” que sostiene órganos vitales como la vejiga, el útero y el recto5. Además de su función de soporte y control de la continencia urinaria y fecal, el suelo pélvico tiene un papel esencial en la respuesta sexual, tanto en mujeres como en hombres.
Cuando esta musculatura está fuerte y saludable, favorece una mayor sensibilidad, mejor lubricación, orgasmos más intensos y una experiencia sexual más satisfactoria. Por el contrario, un suelo pélvico debilitado puede provocar disfunciones sexuales, dolor durante el coito (dispareunia), disminución de la sensibilidad y dificultad para alcanzar el orgasmo.
Durante la excitación sexual, el suelo pélvico incrementa su tono muscular, lo que contribuye a la congestión de los cuerpos eréctiles del clítoris en la mujer y del pene en el hombre. Este aumento de presión ayuda a mantener la sangre en la zona, intensificando la sensibilidad y el placer genital. Además, el suelo pélvico interviene directamente en la lubricación vaginal y en la oxigenación de las mucosas genitales, factores clave para una experiencia sexual placentera y sin molestias.
En el momento del orgasmo, las contracciones involuntarias del suelo pélvico son responsables de la intensidad y la sensación de clímax. Un suelo pélvico tonificado permite que estas contracciones sean más potentes y controladas, haciendo que el orgasmo se perciba como más intenso y satisfactorio.
Mantener el suelo pélvico en buen estado aporta numerosos beneficios a la vida sexual:
La falta de tono en el suelo pélvico puede derivar en problemas de salud y sexuales tales como:
Cómo fortalecer el suelo pélvico y mejorar la sexualidad
La buena noticia es que el estado del suelo pélvico se puede mejorar con hábitos y ejercicios específicos. Entre las técnicas más recomendadas están los ejercicios de Kegel, que consisten en la contracción y relajación voluntaria de los músculos pélvicos de forma regular. Estos ejercicios son efectivos tanto para hombres como para mujeres y pueden realizarse en cualquier momento del día.
Otras opciones incluyen la fisioterapia uroginecológica, el Pilates y los ejercicios hipopresivos, que ayudan a tonificar la musculatura y prevenir disfunciones. Es importante acudir a un profesional especializado para recibir una valoración adecuada y un plan de ejercicios personalizado, sobre todo si ya existen molestias o disfunciones.
La relación entre el suelo pélvico y la sexualidad es bidireccional: un suelo pélvico sano mejora la experiencia sexual, y una vida sexual activa y satisfactoria contribuye a mantener la musculatura en forma. Por ello, cuidar el suelo pélvico no solo es una cuestión de salud, sino también de placer y bienestar.