
El verano es sinónimo de sol, vacaciones, terrazas y… ¿piel con poros abiertos? Lamentablemente, sí. El aumento de las temperaturas, la humedad y la exposición prolongada al sol hacen que los poros se dilaten aún más, dejando al descubierto imperfecciones que muchas quisiéramos esconder. Aunque no es posible eliminarlos por completo ya que es algo natural de nuestra piel, sí hay maneras efectivas de minimizar su apariencia. Desde rutinas específicas de limpieza hasta ingredientes estrella en cosmética, te damos todas las claves para enfrentarte a los poros abiertos y lucir una piel perfecta durante toda la temporada.
Los poros son pequeñas aberturas en la piel que permiten la salida de sebo y sudor. Son esenciales para mantener la piel sana, pero cuando se dilatan, acumulan suciedad, grasa y células muertas que los hacen más visibles. Durante el verano, el calor y la sudoración excesiva incrementan la producción de sebo, lo que provoca una mayor obstrucción y, como consecuencia, una apariencia más abierta y notoria.
Otros factores como la genética, el tipo de piel (especialmente la grasa y mixta), la contaminación o el uso de productos comedogénicos también influyen. Sin embargo, con una rutina adecuada, es posible devolverles su aspecto más reducido y mejorar visiblemente la textura de la piel.
El primer paso para combatir los poros dilatados es mantenerlos limpios. Es fundamental eliminar el exceso de sebo y las impurezas que pueden obstruirlos.
¿Qué debes buscar?
Opta por limpiadores con ácido salicílico o gluconolactona, que penetran en el poro y ayudan a desincrustar la suciedad. También son recomendables los limpiadores espumosos o en gel, que ofrecen una limpieza más profunda sin agredir la piel.
Consejo profesional:
Lava tu rostro por la mañana y por la noche. Evita el agua muy caliente, ya que puede irritar y sensibilizar más la piel, favoreciendo la aparición de imperfecciones.
Exfoliar es clave para eliminar células muertas y evitar que se acumulen en los poros. Eso sí, en verano conviene hacerlo con precaución para no sensibilizar la piel.
¿Qué tipo de exfoliación?
Apuesta por exfoliantes químicos suaves como los AHA (ácido glicólico, láctico o mandélico) o BHA (ácido salicílico), que afinan la textura cutánea y limpian el poro desde dentro. Evita los exfoliantes físicos o con gránulos si tienes la piel sensible o reactiva al sol.
Frecuencia ideal:
1 o 2 veces por semana es suficiente. Recuerda siempre aplicar protector solar después de cualquier tratamiento exfoliante.
Tras la limpieza, aplicar un tónico con propiedades astringentes y reguladoras ayudará a cerrar visiblemente los poros. Los tónicos con niacinamida, hamamelis o zinc son excelentes aliados.
El ingrediente estrella:
La niacinamida, o vitamina B3, es uno de los activos más efectivos para reducir el tamaño del poro, regular la producción de sebo y mejorar la textura general de la piel. Además, tiene un efecto antiinflamatorio y ayuda a calmar las rojeces.
Combinación ideal:
Sérums ligeros con niacinamida + zinc o retinol en bajas concentraciones para la noche.
La hidratación es esencial, incluso para pieles grasas o con tendencia a los poros abiertos. La clave está en elegir fórmulas ligeras, no comedogénicas y que no obstruyan los poros.
Texturas recomendadas:
Gel, gel-crema o lociones oil-free. Ingredientes como el ácido hialurónico, el aloe vera o el agua de hamamelis ofrecen hidratación sin aportar grasa.
Evita:
Cremas muy densas, aceites pesados o productos con siliconas en exceso si tienes los poros muy visibles.
Una o dos veces por semana, conviene aplicar mascarillas específicas que limpien en profundidad, controlen el exceso de grasa y afinen los poros.
Las mejores opciones:
Tip:
No dejes secar la mascarilla completamente, ya que puede resecar en exceso. Retírala antes de que se endurezca del todo.
El maquillaje en verano debe ser más ligero, especialmente si luchas contra los poros visibles.
Recomendaciones:
Y lo más importante:
Desmaquíllate siempre, aunque estés cansada o llegues tarde. Dormir con maquillaje es una sentencia directa al poro obstruido.
Si quieres dar un paso más, puedes acudir a un centro estético para realizar tratamientos más profundos. Algunos de los más efectivos son:
Consulta siempre con un dermatólogo para elegir la opción más adecuada a tu tipo de piel.
Ninguna rutina para combatir los poros abiertos será efectiva si no proteges tu piel del sol. La exposición solar sin protección hace que el colágeno se degrade y los poros se vuelvan aún más visibles.
Elige protectores solares con:
Reaplica cada 2 horas si estás al aire libre y, si sudas mucho, refuerza con brumas solares.
Combatir los poros abiertos en verano no es imposible, pero requiere constancia, productos adecuados y buenos hábitos. Con una limpieza correcta, exfoliaciones suaves, hidratación ligera y la protección solar como norma sagrada, puedes mejorar visiblemente el aspecto de tu piel y lucir un rostro radiante.