
A la hora de jugar a Rematch, la elección entre teclado y mando suele ser motivo de debate. Por un lado, el teclado y el ratón ofrecen una precisión increíble, especialmente para tiros precisos o largos. Puedes apuntar con precisión milimétrica, lo que es una gran ventaja si buscas un rendimiento superior. Además, las teclas tienen una respuesta rápida, lo que facilita los combos y los encadenamientos rápidos; y podrás configurar los controles exactamente como quieras, lo que es ideal para jugadores que prefieren tenerlo todo bajo control. Sin embargo, el movimiento es un poco más restringido: tendrás que limitarte a las ocho direcciones clásicas (WASD), por lo que los regates y los cambios de dirección pueden resultar menos naturales. Y, la verdad, se te pueden cansar las manos si juegas durante ratos largos. También hay que decir que, para un principiante, puede ser un poco complicado dominarlo rápidamente.
Por otro lado, el mando sigue siendo una opción muy popular, especialmente para quienes vienen del mundo de las consolas o buscan una experiencia más cómoda. El agarre es súper ergonómico, así que puedes jugar durante horas sin cansarte. Lo que realmente marca la diferencia es la fluidez de movimientos gracias a los joysticks analógicos. Puedes regatear, fintar y cambiar de dirección de forma supernatural, lo que hace que el juego sea más fluido y divertido. El control de pases y movimientos también es más preciso, lo que es muy útil cuando se juega en equipo. Por otro lado, los tiros largos o desde ángulos cerrados son un poco más difíciles de controlar que con el ratón, y a veces hay que hacer malabarismos con combinaciones de botones que ralentizan un poco la ejecución. También existe un pequeño riesgo de input lag si el mando es inalámbrico, pero eso dependerá del hardware.