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Bicampeón de Concacaf: México levanta su título número 13

Con su título número 13 en Copa Oro, la Selección Mexicana se reafirmó como el dominante histórico de Concacaf. Pero más allá del trofeo, el verano de 2025 dejó señales que van desde el renacimiento de figuras hasta el surgimiento de nuevos protagonistas, así como áreas por corregir rumbo al Mundial 2026.

México venció 2 - 1 a Estados Unidos en la Final con goles de Raúl Jiménez y Edson Álvarez, ambos formados en América y ahora piezas clave en el once de Javier Aguirre. El equipo tricolor no solo se coronó, también recuperó parte de su identidad competitiva, aunque el camino fue todo menos sencillo.

La mayor sorpresa del torneo fue Gilberto Mora, de apenas 16 años. Su irrupción ante Arabia Saudita transformó el centro del campo mexicano. Con personalidad, visión y agilidad, Mora ofreció orden en la posesión y valentía para asumir el balón en zonas de riesgo. En un verano lleno de dudas, su aparición fue una de las certezas más esperanzadoras.

A su lado brilló Marcel Ruiz, quien consolidó su lugar como interior indiscutible. Ruiz mostró criterio, disciplina táctica y agresividad ofensiva. Su actuación ante Estados Unidos, controlando los ritmos del juego, lo posiciona como una pieza inamovible rumbo a la Copa del Mundo.

Más allá del gol del empate en la Final, Raúl Jiménez fue el faro de México durante el torneo. Sus apoyos, desmarques y visión para asociarse lo convierten en un atacante autosuficiente, capaz de sostener al equipo en ataque incluso cuando el plan colectivo flaquea. Aguirre encontró en él más que un goleador: un sistema andante.

César Montes, Johan Vásquez y Edson Álvarez continúan siendo la base sólida de la defensa mexicana. Montes destaca por su capacidad para corregir errores, Vásquez por su habilidad para anticiparse a las jugadas, y Edson por su liderazgo en el mediocampo como contención. Juntos, han sido el eje emocional y competitivo del equipo.

El verano sirvió para que Javier Aguirre probara 23 de los 26 convocados, y aunque encontró una columna vertebral sólida, el funcionamiento colectivo del equipo sigue lejos de ser ideal. De los 10 goles anotados en el torneo, la mitad llegaron en balón parado, un síntoma de la falta de claridad ofensiva en jugada abierta.

Además, los resultados, si bien positivos, no siempre fueron convincentes. Triunfos apretados ante República Dominicana, Surinam, Honduras, y un empate sin goles ante Costa Rica, dejaron sensaciones encontradas. El título cura, pero no esconde las deficiencias.

México cerró el verano como campeón de la Nations League y Copa Oro, algo que no sucedía desde hace una década. Lo hizo en medio de inconsistencias propias y versiones débiles de sus rivales tradicionales: Estados Unidos presentó un cuadro alterno y Canadá quedó fuera temprano.

Por tanto, afirmar que “el gigante ha vuelto” podría ser precipitado. Sí, México retomó el control en el área, pero el verdadero examen está a un año de distancia. La Copa del Mundo 2026 exigirá una versión más sólida y creativa de lo visto hasta ahora.

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