
Carlos Alcaraz continúa escribiendo su nombre con letras doradas en la historia del tenis mundial. Este martes, el tenista murciano de 22 años avanzó con paso firme a las semifinales de Wimbledon tras derrotar con contundencia al británico Cameron Norrie, con un marcador de 6-2, 6-3 y 6-3 en tan solo una hora y 39 minutos de juego. La pista central del All England Club fue testigo de una exhibición de solidez, potencia y determinación por parte del número 2 del mundo, que busca revalidar su título por segundo año consecutivo y encadenar así su tercera final consecutiva en la catedral del tenis.
Desde el primer punto del encuentro, Alcaraz dejó clara su intención de dominar. Su juego agresivo y preciso neutralizó por completo las aspiraciones de Norrie, quien llegaba a cuartos de final impulsado por el entusiasmo de su público local. Sin embargo, ni el ambiente a favor del británico ni su experiencia previa en estas instancias (fue semifinalista en 2022) fueron suficientes para contener al actual campeón.
Alcaraz rompió el servicio de Norrie en el primer set con facilidad, colocándose 4-1 tras apenas veinte minutos. Con una velocidad de piernas superior, una derecha explosiva y una inteligencia táctica envidiable, el murciano desdibujó a su rival. El primer parcial cayó por 6-2, y aunque el británico intentó una leve reacción en el segundo, fue rápidamente sofocada. Con 39 winners (golpes ganadores), frente a solo 13 de Norrie, y sin ceder ni una sola vez su servicio, Alcaraz firmó uno de los partidos más sólidos de su campaña en Londres.
Uno de los aspectos más destacados de la victoria de Alcaraz fue su temple en los momentos clave. Salvó las cinco bolas de ‘break’ que enfrentó, y lo hizo sin titubeos, incluso en situaciones con el marcador ajustado. “Creo que fue uno de mis partidos más completos del torneo. Jugué con intensidad, concentración y disfruté mucho en la pista”, señaló el español en rueda de prensa posterior al encuentro.
También demostró su evolución física, una cualidad que ha sido objeto de elogio por parte de entrenadores y extenistas. “Se mueve como si tuviera resortes, cambia el ritmo con facilidad y saca con mucha confianza”, apuntó el extenista Tim Henman, ahora comentarista de la BBC.
El dato es revelador: Alcaraz lleva 23 victorias consecutivas en Wimbledon, una racha que no se veía desde los tiempos de Novak Djokovic en su dominio más férreo. Desde su primer título en 2023, el español no conoce la derrota en hierba londinense.
Cameron Norrie, actual número 33 del mundo, fue consciente desde el inicio de la dificultad del reto. Pese a que trató de variar alturas, cortar los puntos y buscar ángulos, no encontró grietas en el juego del murciano. Su servicio no fue efectivo, y sus golpes de fondo carecieron de la agresividad necesaria para incomodar a un Alcaraz intratable.
En declaraciones tras el partido, Norrie reconoció la superioridad de su rival: “Carlos jugó a un nivel increíble. Intenté mantenerme dentro del partido, pero él impuso su juego en todo momento. Fue mejor en todos los aspectos”.
El británico, sin embargo, se va de Wimbledon con una campaña positiva, habiendo alcanzado cuartos de final y mostrando buen nivel en las rondas previas. Además, generó un momento curioso al gritar “¡Vamos!” durante algunos puntos, algo que le valió críticas del extenista John McEnroe por, supuestamente, imitar a jugadores latinos. Norrie explicó que esa expresión forma parte de su rutina desde hace años debido a la influencia de su entrenador argentino, Facundo Lugones: “Es mi forma de motivarme, no es una imitación, es algo natural para mí”.
Con esta victoria, Carlos Alcaraz se mete por tercer año consecutivo en las semifinales de Wimbledon, acercándose peligrosamente al sueño de repetir título y confirmar su reinado sobre la hierba. Su próximo rival será el estadounidense Taylor Fritz, que viene de eliminar al ruso Karen Khachanov en cuatro sets.
Alcaraz ya ha enfrentado a Fritz en el pasado con un balance favorable, aunque el norteamericano ha demostrado una gran capacidad de adaptación en esta superficie. “Taylor es un jugador muy agresivo, con un gran saque. Será un partido duro, pero me siento preparado”, aseguró el murciano.
Además, el encuentro ante Fritz marcará un duelo generacional entre dos de los jugadores más prometedores del circuito. La presencia de Alcaraz en esta fase reafirma su condición de heredero de los grandes dominadores de la última década, como Djokovic, Nadal y Federer.
A la espera de lo que ocurra en el otro lado del cuadro, donde Novak Djokovic aún sigue en carrera, Carlos Alcaraz ha enviado un mensaje contundente: está listo para defender su corona. Su juego ha evolucionado, su confianza es plena y su madurez mental asombra, incluso en un entorno tan exigente como el de Wimbledon.
Desde su irrupción en el circuito, Alcaraz ha demostrado no solo ser un talento descomunal, sino también una figura carismática y competitiva, capaz de llenar estadios y generar admiración tanto en jóvenes como en veteranos. Con los ojos del mundo puestos en él, el murciano se prepara para el siguiente desafío. Wimbledon espera. El trono de la hierba aún le pertenece, y no parece dispuesto a cederlo.