
El Paris Saint-Germain de Luis Enrique firmó una de sus actuaciones más brillantes de la temporada al golear 4-0 al Real Madrid en las semifinales del Mundial de Clubes 2025, celebrado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. En un encuentro donde el físico, la táctica y la intensidad parisina fueron protagonistas, el equipo blanco fue arrasado desde los primeros compases del juego, sin capacidad de reacción ni espíritu competitivo. El resultado mete a los franceses en la final del torneo, donde se medirán al Chelsea por el título global.
El choque apenas necesitó unos minutos para definirse. El PSG salió decidido, como una avalancha que no da respiro. Al minuto 5, Fabián Ruiz aprovechó un grave error defensivo de Asensio, que no supo despejar un balón dividido en el área, y fusiló a Courtois con un remate seco y ajustado. Era el 1-0 y el comienzo de la pesadilla para los de Xabi Alonso.
No habían pasado ni tres minutos cuando Ousmane Dembélé cazó otro desajuste en la zaga merengue para marcar el 2-0. Esta vez el error vino de Rüdiger, superado en velocidad y desbordado en concentración. El francés definió cruzado, con potencia, y dejó helada a la defensa madridista. El PSG era un vendaval imparable, y el Madrid apenas un conjunto disperso, desubicado y sin alma.
Apenas transcurría el minuto 24 cuando Achraf Hakimi, exmadridista, arrancó desde la banda derecha con una conducción eléctrica, levantó la cabeza y sirvió un pase perfecto para Fabián Ruiz, que definió con clase para poner el 3-0. Un doblete del mediocentro andaluz que coronaba una primera parte redonda de los galos, quienes jugaban con una superioridad insultante.
Lo más llamativo del partido no fue solo la contundencia del PSG, sino la desconexión total del Real Madrid. La posesión en la primera mitad fue apenas del 28% para los blancos, incapaces de hilar tres pases seguidos, de contener el mediocampo rival o de generar ocasiones claras de gol. Xabi Alonso apostó por un tridente ofensivo con Mbappé, Vinicius y Gonzalo García, pero ninguno logró generar peligro. Kylian, ante su exequipo, estuvo desaparecido y neutralizado por la zaga francesa.
Tampoco funcionó el doble pivote Tchouaméni-Camavinga, que perdió casi todos los duelos individuales. El equipo español fue incapaz de bloquear las transiciones del PSG ni de encontrar ritmo de juego. La defensa, con un desastroso Rüdiger y un desbordado Asensio, se convirtió en un coladero. Ni el regreso de Militão ni la entrada de Carvajal lograron contener el vendaval.
El único que sostuvo al Real Madrid fue Thibaut Courtois. El portero belga firmó varias atajadas salvadoras que evitaron una goleada histórica, aunque no pudo hacer nada ante la superioridad rival. Al terminar el partido, Courtois dio la cara en zona mixta: "Hay que pedir perdón a los madridistas. Esta camiseta no se puede arrastrar así", declaró visiblemente afectado.
En la segunda mitad, el PSG administró la ventaja con inteligencia. No renunció al ataque, pero dosificó energías sabiendo que el partido estaba controlado. Luis Enrique aprovechó para mover el banquillo y dar minutos a jugadores como Gonçalo Ramos, quien selló el resultado con el 4-0 definitivo en el minuto 87 tras una asistencia de Kang-in Lee.
La exhibición colectiva del PSG fue indiscutible. Fabián Ruiz dominó el medio, Vitinha y Ugarte fueron incansables en la presión, y los laterales Achraf y Nuno Mendes fueron puñales por las bandas. El PSG mostró una versión de equipo maduro, contundente y con hambre de títulos.
El encuentro también sirvió de telón para momentos simbólicos en el Madrid. Luka Modric y Lucas Vázquez disputaron sus últimos minutos como madridistas, en un adiós silencioso que quedó eclipsado por la catástrofe deportiva. Ambos salieron ovacionados por los aficionados blancos presentes, pero con el sinsabor de una despedida amarga.
En el apartado positivo, se produjo el regreso oficial de Dani Carvajal y Éder Militão, quienes volvieron tras largas lesiones. Sin embargo, ninguno pudo influir en el juego o cambiar la dinámica del equipo.
Xabi Alonso, en su primera gran cita internacional al frente del banquillo blanco, vivió su noche más negra. Tras el partido, se mostró autocrítico: “Es una derrota durísima, hemos fallado en todo. Esto es el Madrid, no podemos permitir algo así. El PSG nos pasó por encima”.
Con esta victoria, el PSG accede a la final del Mundial de Clubes, donde se enfrentará al Chelsea. Los de Luis Enrique, que ya conquistaron la Ligue 1 y la Champions League, buscan el ansiado triplete, con un equipo que combina juventud, físico, talento y experiencia. El técnico español ha logrado construir una maquinaria temible que llega lanzada a la final del torneo global.
Por su parte, el Real Madrid deberá hacer una profunda reflexión. La goleada ha destapado carencias estructurales que se habían ocultado en fases anteriores del curso. Con una plantilla envejecida en algunas líneas, falta de solidez defensiva y sin un plan claro de juego, el conjunto blanco se despide del torneo con una de las derrotas más dolorosas de su historia reciente.