
El circuito de Sachsenring volvió a ser el escenario de una hazaña histórica para Marc Márquez. En un Gran Premio de Alemania marcado por el caos, las caídas y las condiciones extremas, el piloto catalán no solo brilló en cada salida a pista, sino que dejó claro que está en el mejor momento de la temporada. Con una pole position impecable, una victoria épica en la carrera sprint del sábado bajo la lluvia, y un triunfo sólido en la carrera principal del domingo, Márquez se llevó el botín completo de Sachsenring, ampliando su ventaja en la clasificación general y escribiendo un nuevo capítulo en su ilustre trayectoria.
La jornada del sábado se convirtió en una prueba de fuego. La lluvia hizo acto de presencia con intensidad, transformando la carrera sprint en una auténtica lotería. Márquez, pese a partir desde la primera posición, sufrió una salida de pista en los primeros compases que lo relegó al cuarto lugar. Sin embargo, su conocimiento del circuito alemán y su capacidad para pilotar al límite sin perder el control resultaron determinantes. En pocas vueltas, recuperó posiciones y se hizo con una victoria que celebró con euforia, consciente de que había salvado una carrera que se le había complicado desde el inicio.
El domingo, en una carrera que parecía prometer menos sorpresas por disputarse en seco, la pista volvió a mostrarse exigente. Hasta diez pilotos se fueron al suelo, entre ellos nombres como Pedro Acosta, Marco Bezzecchi, Fabio Di Giannantonio o Miguel Oliveira. La gestión de los neumáticos y la concentración fueron claves, y Márquez volvió a estar a la altura. Desde la primera vuelta impuso un ritmo demoledor, inalcanzable para sus perseguidores. A diferencia de otras citas en las que ha tenido que pelear cuerpo a cuerpo por la victoria, esta vez lideró con autoridad de principio a fin, demostrando una madurez competitiva difícil de igualar.
El resultado no solo le otorga una nueva victoria, sino que suma su noveno triunfo en Sachsenring, un trazado que históricamente se le da de maravilla. Además, la carrera coincidió con su participación número 200 en MotoGP, un dato que añade épica a un fin de semana ya de por sí inolvidable. Al finalizar la prueba, el piloto dedicó su victoria a Borja Gómez, el joven talento del motociclismo español fallecido recientemente, en un gesto que emocionó a todo el paddock y recordó el lado más humano del deporte.
En el podio lo acompañaron su hermano Álex Márquez, que firmó una actuación extraordinaria teniendo en cuenta que regresaba tras una reciente lesión, y Francesco Bagnaia, quien, pese a no tener ritmo para pelear por la victoria, supo mantenerse firme y sumar un resultado valioso. Esta alineación confirmó, además, el dominio de Ducati en esta fase del campeonato, con tres de sus pilotos copando las primeras posiciones en uno de los trazados más técnicos del calendario.
La clasificación general sufre ahora un vuelco importante. Márquez se aleja con más de ochenta puntos de ventaja sobre su hermano Álex, segundo en la tabla, y más de ciento cuarenta sobre Bagnaia. La regularidad y la capacidad de adaptación del piloto de Cervera han sido decisivas para construir esta diferencia, consolidando su candidatura al título cuando aún resta más de un tercio de la temporada por disputar.
En el aspecto técnico, el equipo Ducati ha sabido interpretar a la perfección las necesidades del piloto español. Márquez ha elogiado en varias ocasiones durante el fin de semana la conexión que siente con su moto, especialmente en lo que respecta a la frenada y la tracción. Esa confianza técnica se ha trasladado directamente a la pista, donde cada movimiento, cada adelantamiento y cada defensa se ha ejecutado con precisión milimétrica.
El ambiente en Sachsenring también fue una fiesta. Más de 250.000 espectadores se dieron cita durante los tres días de competición, confirmando que el motociclismo goza de excelente salud en Alemania. El público vibró con cada adelantamiento y ovacionó a los pilotos que, pese a las adversidades, ofrecieron un espectáculo de alto nivel. La imagen de los hermanos Márquez compartiendo el podio será una de las postales imborrables del año.
Ahora, con la mirada puesta en la próxima cita en Brno, el campeonato se adentra en una fase decisiva. Mientras rivales como Bagnaia, Quartararo o Martín buscarán reducir distancias, Márquez mantiene la serenidad y el enfoque que lo han llevado a lo más alto. La sensación en el paddock es unánime: el piloto catalán ha vuelto a su mejor versión y no parece dispuesto a ceder terreno fácilmente.
El Gran Premio de Alemania de 2025 quedará en la memoria como un fin de semana de consagración para Marc Márquez. No solo por los números, que ya lo ubican entre los más grandes de la historia, sino por la forma en la que ha sabido dominar cada desafío, responder a la presión y mantener intacta la ambición. En Sachsenring, no solo ganó una carrera: reforzó su legado.