
Cada vez son más los viajeros que buscan experiencias que impliquen algo más que estirarse en una tumbona. Ya no se trata solo de ver lugares, sino de vivirlos con todos los sentidos, de moverse a través de ellos, de implicar cuerpo y mente en el viaje. Por eso, el turismo activo se ha convertido en una de las formas más completas y saludables de viajar.

Trekking, bicicleta y paisajes de cine
En los Alpes italianos, las vacaciones adquieren otra dimensión. Los Dolomitas, declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO, ofrecen un escenario natural de una belleza dramática, con picos afilados, valles verdes y pueblos alpinos de postal. La Alta Vía 1, una de las rutas de trekking más populares, recorre cerca de 120 kilómetros entre refugios de montaña, y ofrece etapas adaptables para todos los niveles.
Además del senderismo, las vías ferratas —rutas equipadas con cables y escaleras que permiten ascender paredes verticales con seguridad— son una forma emocionante de explorar estas montañas. Y si prefieres la bicicleta, aquí encontrarás puertos de montaña míticos, como el Passo Giau o el Passo Sella, que atraen tanto a ciclistas profesionales como a aficionados.
Ideal para: Senderistas, escaladores y ciclistas.

Surf, rafting y naturaleza en estado puro
Costa Rica representa el equilibrio perfecto entre aventura y sostenibilidad. Su lema, “Pura Vida”, resume una filosofía de vida que contagia desde el primer momento. Si buscas movimiento, lo encontrarás en todas sus formas: desde surf en las olas del Pacífico, hasta rafting en los rápidos del río Pacuare, uno de los mejores del mundo para esta actividad.
Los parques nacionales como Tortuguero, Arenal o Corcovado ofrecen excursiones entre volcanes, cataratas y selvas tropicales, mientras que el canopy (tirolina entre árboles) en Monteverde es una experiencia que combina adrenalina con vistas únicas sobre el dosel forestal.
Ideal para: Aventureros, surfistas, amantes de la naturaleza.

Kayak, senderismo y un paisaje de otro mundo
Las Islas Lofoten, al norte del Círculo Polar Ártico, son un destino que parece sacado de un sueño. Este archipiélago combina montañas afiladas que caen en picado sobre fiordos profundos, playas de arena blanca y pueblos pesqueros donde el tiempo parece haberse detenido.
En verano, el sol de medianoche permite aprovechar al máximo cada jornada: puedes remar en kayak por aguas turquesa, escalar rutas como la del Reinebringen o practicar pesca tradicional en mar abierto. En invierno, las auroras boreales tiñen el cielo de verde y púrpura, mientras que el esquí de travesía se convierte en el rey de la temporada.
Ideal para: Amantes del paisaje, el aire libre y la fotografía.

Senderismo volcánico y cielos de otro planeta
La Palma, la más verde de las Islas Canarias, es un paraíso para los senderistas. Su red de más de 1.000 kilómetros de caminos señalizados permite explorar desde bosques de laurisilva hasta paisajes volcánicos de otro mundo. La Ruta de los Volcanes, que recorre el sur de la isla, y la ascensión al Roque de los Muchachos son dos de los trayectos imprescindibles.
Además, La Palma cuenta con uno de los cielos más limpios del planeta, protegido por leyes que regulan la contaminación lumínica. De noche, los miradores astronómicos ofrecen una experiencia mágica para quienes disfrutan tanto del cielo como del suelo.
Ideal para: Senderistas y aficionados a la astronomía.

La meca de los deportes de aventura
Ubicada en la Isla Sur de Nueva Zelanda, Queenstown se ha ganado el título de capital mundial de la aventura. Aquí nacieron actividades como el bungee jumping, y no es raro encontrar viajeros que llegan solo para lanzarse al vacío desde puentes y acantilados.
Pero hay más: parapente, rafting, jet boat, mountain bike, escalada, rutas a caballo… Todo ello enmarcado por lagos cristalinos y los picos nevados de los Alpes del Sur. Para quienes prefieren un ritmo más pausado, existen opciones como el kayak en el lago Wakatipu, excursiones por viñedos o caminatas por el Ben Lomond Track.
Ideal para: Amantes de la adrenalina y los paisajes salvajes.

Un equilibrio perfecto entre cuerpo, mente y movimiento
Esta isla del sur de Asia es un crisol de culturas, sabores y paisajes. En el este, Arugam Bay es considerada una de las mejores playas para surfistas en Asia, con olas perfectas tanto para principiantes como para expertos. En las Tierras Altas, rutas como la subida a Little Adam’s Peak en Ella permiten disfrutar de vistas increíbles sobre plantaciones de té y montañas brumosas.
Además, Sri Lanka es uno de los mejores destinos para retiros de yoga y meditación. En la costa sur, lugares como Weligama o Hiriketiya ofrecen programas diarios frente al mar que combinan salud, relajación y espiritualidad.
Ideal para: Viajeros wellness, surfistas y senderistas.

El último rincón del mundo para grandes caminatas
Pocos lugares del mundo impresionan tanto como la Patagonia. Desde el Glaciar Perito Moreno en Argentina hasta el circuito W del Parque Nacional Torres del Paine en Chile, todo en este rincón del planeta parece diseñado para inspirar respeto y asombro.
Aquí el senderismo no es solo una actividad, es una forma de supervivencia emocional. El viento, el frío, la distancia y la inmensidad del paisaje te recuerdan lo pequeño que eres. Pero también lo fuerte que puedes llegar a ser. Y al final del camino, siempre hay un refugio, un fuego y una conversación compartida entre caminantes.
Ideal para: Aventureros de corazón y caminantes empedernidos.

Un Mediterráneo que se mueve al ritmo del cuerpo
Las Baleares son mucho más que fiesta y playa. Mallorca es uno de los destinos favoritos de los ciclistas de todo el mundo, con rutas exigentes como Sa Calobra o el Puig Major. Menorca ofrece la posibilidad de recorrer toda la isla por el Camí de Cavalls, un antiguo sendero costero de más de 180 kilómetros que bordea acantilados y calas vírgenes.
En Ibiza y Formentera, el paddle surf, el kayak y el snorkel permiten descubrir cuevas marinas y rincones escondidos lejos del turismo masivo. Y todo, por supuesto, acompañado de buena comida y ambiente relajado.
Ideal para: Ciclistas, senderistas y deportistas acuáticos.

Caminar con historia entre los Andes
Hablar de turismo activo en Perú es hablar del Camino Inca, la legendaria ruta de cuatro días que culmina en Machu Picchu. Pero hay muchas más opciones: el trekking del Salkantay, la caminata a Choquequirao o las rutas por la Cordillera Blanca ofrecen alternativas menos masificadas y más salvajes.
Además, el país es ideal para el andinismo, con cumbres como el Huascarán (6.768 m), y para el trail running, con eventos cada vez más populares en el Valle Sagrado. La mezcla de cultura ancestral, paisajes vertiginosos y hospitalidad andina hace que cada paso cuente.
Ideal para: Montañistas y exploradores culturales.

Senderos antiguos y rutas ciclistas con alma zen
Lejos del bullicio de Tokio y Osaka, el Japón rural ofrece una experiencia de viaje activa y profundamente espiritual. Caminar por el Kumano Kodo —una red de antiguos caminos de peregrinación— es como retroceder en el tiempo. Los alojamientos tradicionales, las comidas caseras y los templos entre montañas hacen del trayecto una experiencia de introspección.
Por otro lado, la ruta ciclista Shimanami Kaido, que conecta la isla principal de Honshu con Shikoku, atraviesa puentes colgantes sobre el mar y permite explorar pequeñas islas llenas de encanto y vida local. Todo, bajo una estética cuidada y una hospitalidad incomparable.
Ideal para: Caminantes contemplativos, cicloturistas y amantes de la cultura japonesa.
Viajar activamente no es solo hacer deporte. Es sentir que formas parte del paisaje, que avanzas con propósito, que vives el viaje desde dentro. Es desconectar del piloto automático y reconectar contigo mismo. Así que la próxima vez que planifiques unas vacaciones, pregúntate: ¿y si el mejor descanso no es parar… sino moverse?