
La vida en la Tierra ha evolucionado durante más de 3.500 millones de años, dando lugar a una extraordinaria diversidad de formas biológicas. Sin embargo, esta historia no ha sido lineal ni pacífica. Ha estado salpicada por episodios catastróficos conocidos como extinciones masivas, momentos en los que gran parte de las especies del planeta desaparecieron en un corto intervalo de tiempo geológico.
Los científicos han identificado cinco grandes extinciones a lo largo de la historia del planeta, cada una de ellas asociada con drásticos cambios ambientales. Y algunos expertos advierten que actualmente podríamos estar viviendo la sexta extinción, esta vez provocada por la acción humana.
Una extinción masiva ocurre cuando más del 75% de las especies del planeta desaparecen en un periodo de tiempo relativamente breve, desde el punto de vista geológico (miles o cientos de miles de años). A diferencia de las extinciones “normales” —que forman parte del equilibrio natural— estas grandes crisis alteran profundamente la biodiversidad y cambian el rumbo evolutivo de la vida en la Tierra.
Fue la primera gran extinción registrada y afectó principalmente a los organismos marinos, ya que en esa época la vida aún no había colonizado tierra firme. Se estima que desapareció el 85% de las especies.
Causas probables: una intensa glaciación que redujo drásticamente el nivel del mar, seguida por un calentamiento global que alteró los ecosistemas. El enfriamiento pudo haber sido desencadenado por la formación de los Montes Apalaches, que extrajo dióxido de carbono de la atmósfera.
Ocurrió en una serie de pulsos a lo largo de varios millones de años y acabó con cerca del 75% de las especies, afectando especialmente a los arrecifes de coral y a peces primitivos.
Hipótesis: Cambios en los niveles del mar, anoxia oceánica (falta de oxígeno), actividad volcánica y posibles impactos de asteroides. También se ha propuesto que la evolución de las plantas terrestres modificó la química del suelo y los océanos.
La más devastadora de todas. Se le conoce como "La Gran Mortandad" y acabó con más del 90% de las especies marinas y alrededor del 70% de las especies terrestres, incluyendo muchos insectos, anfibios y reptiles primitivos.
Causa principal: Masiva actividad volcánica en Siberia que liberó enormes cantidades de gases de efecto invernadero (como dióxido de carbono y metano), provocando un colapso climático global, acidificación oceánica y pérdida de oxígeno en los mares.
Este evento redefinió el equilibrio ecológico del planeta y dio paso a los primeros dinosaurios y mamíferos primitivos.
El 80% de las especies desaparecieron, especialmente muchos grandes anfibios y reptiles arcaicos. Esto permitió a los dinosaurios dominar la Tierra durante los siguientes 135 millones de años.
Causa más probable: Nuevamente, una intensa actividad volcánica asociada a la fragmentación del supercontinente Pangea, que liberó grandes cantidades de CO₂ y provocó un cambio climático abrupto.
La más conocida, por haber puesto fin al reinado de los dinosaurios (excepto las aves). Se extinguió alrededor del 75% de todas las especies.
Causa principal: El impacto de un asteroide de 10 kilómetros de diámetro en lo que hoy es la península de Yucatán (cráter de Chicxulub), que generó incendios globales, tsunamis, y un invierno prolongado debido al polvo en suspensión. También hubo actividad volcánica intensa en la India (traps del Decán), lo que pudo agravar el efecto.
Aunque no ha sido causada por un cataclismo natural, muchos científicos alertan de que estamos viviendo una sexta extinción masiva, provocada por la actividad humana: deforestación, contaminación, cambio climático, sobrepesca, tráfico de especies, y destrucción de hábitats.
Estudios recientes estiman que la tasa actual de extinción es entre 100 y 1.000 veces mayor que la natural, y se calcula que más de un millón de especies están en peligro de desaparecer en las próximas décadas. Esta crisis afecta a insectos, anfibios, aves, mamíferos, corales y muchas otras formas de vida esenciales para el equilibrio de los ecosistemas.
La historia de la vida en la Tierra está marcada por episodios de destrucción y renacimiento. Cada extinción masiva reconfiguró la biodiversidad, borró linajes completos y abrió espacio para nuevas formas de vida. Hoy, estamos en una encrucijada histórica: podemos ser testigos y responsables de una nueva gran extinción, o protagonistas de un cambio que garantice la continuidad de la vida en su maravillosa diversidad.