
Carlos Alcaraz ha llegado a Flushing Meadows con un objetivo claro: volver a conquistar el US Open y recuperar el número uno del mundo. El murciano, que ya levantó el trofeo en 2022, está firmando una actuación impecable en la edición de 2025. Hasta ahora, no ha cedido un solo set en sus primeros cuatro partidos y se ha instalado en los cuartos de final con una mezcla de solvencia, espectáculo y determinación.
El estreno de Alcaraz no solo dejó buen tenis sobre la pista Arthur Ashe, también un cambio de imagen que no pasó desapercibido. Rapado al cero, el murciano se presentó ante Reilly Opelka con una versión renovada que generó conversación en redes sociales. En lo deportivo, no dio opción al gigante estadounidense: 6-4, 7-5, 6-4 en poco más de dos horas. Eficaz con el saque y resolutivo en los momentos de presión, arrancó el torneo con paso firme.
Si el debut fue convincente, la segunda ronda se convirtió en una auténtica exhibición. El italiano Mattia Bellucci apenas pudo sumar cuatro juegos en un duelo que rozó el récord de rapidez para el español en un Grand Slam. El resultado lo dice todo: 6-1, 6-0, 6-3 en 96 minutos. El dominio fue absoluto, con un Alcaraz arrollador al resto, agresivo desde el fondo y dueño de cada punto importante. Fue, sin duda, una de las victorias más contundentes de su carrera en un major.
El tercer escalón hacia los octavos lo marcó Luciano Darderi. El italiano plantó cara en los primeros compases, pero nunca encontró la manera de incomodar a Alcaraz. El murciano, sin embargo, sí vivió un momento de tensión: un pinchazo en la rodilla derecha lo obligó a pedir asistencia médica en pleno partido. Tras unos minutos de incertidumbre, regresó a la pista y despejó dudas con un triunfo sin sobresaltos: 6-2, 6-4, 6-0. Después restó importancia al percance y aseguró que no pasaba de un pequeño contratiempo.
Ya en los octavos de final, Alcaraz se midió al francés Arthur Rinderknech en lo que, a priori, era su primera gran prueba del torneo. La realidad volvió a ser un monólogo del español. Ganó en tres parciales —7-6(3), 6-3, 6-4— y confirmó que, más allá del susto físico, su tenis atraviesa un estado de gracia. Mostró recursos de sobra, solidez en los intercambios largos y la capacidad de acelerar en los momentos decisivos. Al terminar, se permitió incluso una celebración relajada imitando un swing de golf, muestra de la confianza con la que transita en Nueva York.
La clasificación para cuartos de final llega acompañada de otro aliciente: la pelea por el liderato del ranking mundial. Con Jannik Sinner como actual número uno, Alcaraz depende de sí mismo para recuperar la cima. Igualar o superar el resultado del italiano le abriría la puerta de regreso a lo más alto, un desafío que se suma a su ambición de volver a levantar el trofeo en la Arthur Ashe.
El siguiente escollo será el checo Jiří Lehečka, que debuta en esta instancia del torneo. Un rival en plena progresión que tratará de incomodar al español con su potencia de saque y su juego directo. Aun así, Alcaraz parte como favorito indiscutible, no solo por jerarquía sino por el nivel arrollador que ha mostrado en estas dos semanas.
- Primera ronda (vs. Opelka): 6-4, 7-5, 6-4
- Segunda ronda (vs. Bellucci): 6-1, 6-0, 6-3
- Tercera ronda (vs. Darderi): 6-2, 6-4, 6-0
- Octavos (vs. Rinderknech): 7-6(3), 6-3, 6-4
Cuatro partidos, cuatro victorias en sets corridos y una superioridad que intimida. El murciano suma ya 79 triunfos en torneos de Grand Slam con un porcentaje de victorias cercano al 86 %, cifras de auténtico campeón.