
Lo primero que hay que hacer después de cada jugada del oponente es comprobar: ¿qué casilla ha debilitado? Por ejemplo, si mueve un peón, necesariamente dejará una casilla sin defender. Identifica estas nuevas debilidades: un peón que se ha movido puede convertirse en un blanco o puede crear una apertura para tus piezas.
Luego, pregúntate siempre: ¿qué pieza está ahora desprotegida? Muchos principiantes olvidan defender una pieza después de moverla. Si ves un caballo, un alfil o incluso una torre sin defender, busca la manera de atacarlos, aunque sea indirectamente, para obligar a tu oponente a protegerse y perder tiempo.
También presta atención a las jugadas que no atacan ni defienden nada. Si tu oponente mueve una pieza sin una razón clara, pierde un turno. Aprovecha esta situación para mejorar la posición de tus propias piezas o lanzar un ataque.
Otra señal de error es cuando tu oponente abre su rey demasiado pronto. Por ejemplo, mover demasiados peones antes del enroque o enrocar en una posición peligrosa. Este suele ser el momento de abrir las líneas y presionar con tus piezas pesadas (damas y torres).
Finalmente, recuerda que un error no sirve de nada si no puedes aprovecharlo. Antes de castigar una jugada, comprueba siempre que tu combinación es segura. Calcula bien los cambios, comprueba si tu rey está seguro y que no estás dejando una pieza importante en una posición difícil.
Un ejercicio sencillo para mejorar: después de cada movimiento de tu oponente, hazte estas tres preguntas rápidas: