
El estreno europeo del Real Madrid en la Champions League 2025/26 dejó un sabor agridulce en el Santiago Bernabéu. El equipo de Xabi Alonso logró imponerse 2-1 al Olympique de Marsella en un partido áspero, lleno de interrupciones, polémicas arbitrales y con un guion que obligó a los merengues a remar a contracorriente desde los primeros minutos. El protagonista indiscutible fue Kylian Mbappé, que firmó un doblete desde el punto de penalti para sellar la remontada.
El encuentro apenas había empezado cuando se produjo la primera mala noticia para los locales. Trent Alexander-Arnold, fichaje estelar para reforzar el lateral derecho, tuvo que abandonar el campo a los cuatro minutos por problemas musculares. Un contratiempo que obligó a Xabi a reestructurar la defensa sobre la marcha, dando entrada a Dani Carvajal antes de lo previsto.
El golpe no quedó ahí. El Real Madrid, todavía ajustándose a la pérdida temprana, se vio sorprendido por la intensidad del conjunto francés. El Marsella, lejos de amedrentarse en el Bernabéu, mostró un plan de partido agresivo y valiente, presionando la salida de balón blanca y castigando cualquier error. Así llegó el gol visitante en el minuto 22: una pérdida de Arda Güler en campo propio permitió a Timothy Weah plantarse ante Lunin y batirle con un disparo cruzado que silenció por unos segundos al coliseo madridista.
El tanto en contra obligó al Madrid a reaccionar. Vinícius y Rodrygo comenzaron a aparecer por bandas, forzando a la zaga del Marsella a multiplicarse. El premio a la insistencia llegó poco antes del descanso, cuando Rodrygo fue derribado en el área por Rulli. El árbitro no dudó en señalar la pena máxima, pese a las protestas francesas.
Mbappé asumió la responsabilidad desde los once metros. El delantero francés lanzó con potencia y aunque Rulli adivinó la trayectoria, el balón acabó en el fondo de la red. El 1-1 devolvía la calma al Bernabéu y recordaba que este Madrid, por más irregular que luzca en fases del juego, siempre encuentra la forma de levantarse.
El descanso no cambió demasiado el guion. El Marsella se mantuvo firme, ordenado y con la sensación de que podía arañar un punto en Chamartín. El Real Madrid, pese a controlar más la posesión, careció de fluidez en el centro del campo. Tchouaméni y Camavinga no encontraban vías claras de progresión, y Güler, después de su error en el gol, se mostraba dubitativo.
Los minutos pasaban y el público comenzaba a impacientarse. Vinícius, siempre incisivo, trataba de romper líneas con arrancadas, pero la defensa francesa, liderada por Medina, resistía con firmeza. El duelo entró en una fase de idas y vueltas, con más interrupciones que fútbol, hasta que una acción aislada terminó marcando el desenlace.
En el minuto 78, un centro lateral terminó impactando en el brazo de Facundo Medina dentro del área. Tras las revisiones del VAR, el árbitro señaló nuevamente la pena máxima. Las protestas del Marsella fueron airadas, convencidos de que la acción no merecía tal castigo. Sin embargo, la decisión fue inamovible.
De nuevo Mbappé se situó frente a Rulli. Y de nuevo, el francés no falló. Con un disparo seguro y cargado de confianza, adelantó al Madrid y completó su doblete personal. Era el 2-1 y un estallido de alivio para un equipo que sufría más de lo esperado.
Cuando parecía que el encuentro se encaminaba hacia un final relativamente tranquilo, llegó un nuevo sobresalto. En el minuto 85, Dani Carvajal fue expulsado tras un encontronazo con el guardameta Rulli. El Madrid se quedaba con diez hombres en un tramo decisivo, obligado a resistir los últimos ataques del Marsella con un hombre menos.
Los franceses lo intentaron con balones colgados y presión alta, pero Lunin y la zaga blanca lograron mantener la ventaja. El pitido final fue recibido como un desahogo por la afición, consciente de que el resultado no reflejó del todo las dificultades atravesadas.
El Real Madrid suma así sus tres primeros puntos en la Champions, vitales para arrancar con confianza en un grupo donde no habrá margen para relajaciones. Sin embargo, las sensaciones dejan tareas pendientes: la fragilidad defensiva en determinadas fases, la dependencia de los penaltis para resolver el encuentro y la necesidad de mayor continuidad en el juego ofensivo.
Ancelotti, en sala de prensa, destacó la resiliencia del equipo: “No hemos jugado nuestro mejor fútbol, pero supimos mantener la calma y remontar. Mbappé fue decisivo y eso es lo que marcan los grandes jugadores”. El Marsella, por su parte, se marchó con la sensación de que pudo rascar más. Su entrenador se mostró crítico con las decisiones arbitrales: “Dos penaltis en contra en el Bernabéu son mucho castigo. Creo que merecimos al menos un punto”.
Más allá de polémicas y altibajos colectivos, el nombre propio de la noche fue Mbappé. El delantero respondió al desafío con carácter, asumiendo la responsabilidad y mostrando jerarquía en el momento más necesario. Sus dos goles, ambos desde el punto de penalti, certificaron la victoria y confirmaron que su presencia cambia por completo el techo competitivo del Real Madrid. El francés vive un inicio de temporada intenso, con goles, liderazgo y una conexión creciente con la grada. Si algo quedó claro es que el Real Madrid tiene en él a su faro ofensivo y a la figura llamada a marcar diferencias en Europa.