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Liverpool vence al Atlético en un duelo vibrante de Champions decidido en el descuento

La reacción liderada por Llorente demostró carácter y calidad, pero la falta de concentración en la última acción los dejó sin recompensa.

El regreso de la Champions League dejó en Anfield un partido cargado de emociones, goles y dramatismo. El Liverpool superó al Atlético de Madrid por 3-2 en un choque que tuvo de todo: un arranque arrollador de los ingleses, la capacidad de reacción de los colchoneros y un desenlace agónico decidido por un cabezazo de Virgil van Dijk en el tiempo añadido. Fue un estreno europeo que reafirma la esencia de la competición: intensidad, tensión y fútbol al límite.

Vendaval ‘red’

El pitido inicial fue el preludio de un inicio frenético. Apenas habían transcurrido tres minutos cuando Andy Robertson, atento a un saque de falta ejecutado por Mohamed Salah, abrió el marcador desviando la trayectoria del balón hacia la red. El gol encendió a Anfield y, sobre todo, a un Liverpool que no dio respiro.

En el minuto 6 llegó el segundo. Salah, imparable en el uno contra uno, encaró desde la derecha, recortó hacia dentro y soltó un disparo que superó a Oblak. Con apenas seis minutos disputados, los de Arne Slot ya dominaban 2-0, recordando por momentos aquellas noches en las que los reds se mostraban demoledores en Europa.

El Atlético, superado en intensidad, parecía desbordado. Los problemas defensivos se acumularon en el primer cuarto de hora, con pérdidas peligrosas y desajustes en las marcas. El Liverpool, por su parte, pudo ampliar aún más la ventaja, pero la falta de acierto en los metros finales y algunas intervenciones de Oblak evitaron el tercero.

Llorente devuelve la vida al Atlético

Cuando peor lo pasaba el conjunto de Diego Simeone, apareció Marcos Llorente. El centrocampista, convertido en un jugador total en este Atlético, aprovechó un balón filtrado en el minuto 43 para batir a Alisson con un remate raso. Ese tanto justo antes del descanso resultó vital: redujo la diferencia, dio aire a los rojiblancos y les permitió encarar la segunda mitad con otra mentalidad.

El gol reforzó la idea de que, pese a la adversidad, el Atlético nunca se rinde. Y así quedó demostrado tras el paso por vestuarios, con un equipo más ordenado y mucho más combativo en la presión.

Equilibrio y suspense

El Liverpool perdió parte de la frescura que mostró en el arranque, mientras que el Atlético se asentó en el campo. Simeone ajustó líneas y sus hombres comenzaron a encontrar espacios a la espalda de la defensa inglesa.

El partido se volvió más trabado, con interrupciones y un ritmo menos eléctrico. Sin embargo, la tensión era máxima, porque ambos equipos sabían que el siguiente gol sería decisivo. Y ese tanto llegó en el minuto 81, otra vez con Llorente como protagonista. El madrileño, atento a un rechace en el área, firmó el 2-2 y silenció momentáneamente a Anfield.

El empate parecía un premio justo a la capacidad de reacción del Atlético, que había conseguido revertir un escenario que pintaba catastrófico. Pero en el fútbol, y especialmente en la Champions, nada se puede dar por cerrado hasta el pitido final.

Van Dijk, héroe en el añadido

Cuando todo indicaba que el choque terminaría en tablas, el Liverpool obtuvo el último golpe de fortuna y carácter. En el minuto 92, un córner lanzado por Trent Alexander-Arnold encontró la cabeza de Virgil van Dijk, que se elevó por encima de todos para colocar el balón en la portería de Oblak. El central neerlandés desató la locura en Anfield y dio a los suyos tres puntos de oro en el debut europeo.

La frustración se apoderó del Atlético, que había hecho lo más difícil remontando, pero se vio castigado en el último suspiro. La impotencia quedó reflejada en los gestos de Simeone, que terminó expulsado tras un cruce de palabras con el banquillo local y la grada.

Tres puntos fundamentales

El Liverpool suma tres puntos fundamentales en un grupo que se anticipa exigente. Más allá del triunfo, los reds mostraron personalidad para sobreponerse a una remontada y capacidad para definir en los momentos clave. No obstante, también dejaron dudas en defensa, algo que Slot deberá corregir si quiere aspirar a lo máximo en Europa.

El Atlético, por su parte, vuelve a Madrid con un sabor amargo. La reacción liderada por Llorente demostró carácter y calidad, pero la falta de concentración en la última acción los dejó sin recompensa. Simeone tendrá trabajo por delante: el equipo mostró orgullo, aunque la irregularidad en defensa sigue siendo un problema recurrente.

En definitiva, Anfield volvió a ser escenario de un partido memorable, con todos los ingredientes de la Champions: goles, remontadas, drama y un héroe inesperado. La primera jornada deja claro que tanto Liverpool como Atlético son candidatos a dar espectáculo en esta edición, aunque solo uno salió vencedor en una noche que quedará grabada en la memoria de los aficionados.

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