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Las tendencias en moda y belleza que amarás este otoño

Entre contrastes de moda, pieles luminosas, manicuras cuidadas y accesorios protagonistas, este otoño se vive con estilo propio.

El otoño siempre llega con ganas de renovación. Las temperaturas bajan, los colores de la naturaleza se intensifican y la moda encuentra un nuevo ritmo que pide capas, texturas y cierta calidez. Esta temporada, la narrativa es clara: todo gira en torno a los contrastes. En moda se combinan materiales que antes parecían incompatibles, los tonos clásicos se reinterpretan con giros inesperados y los accesorios recuperan fuerza como piezas centrales del look. La belleza, por su parte, apuesta por la naturalidad y la imperfección controlada, mientras que las uñas se convierten en pequeños lienzos de estilo.

La moda será una mezcla de contrastes

En el terreno de la moda, el otoño 2025 se aleja de la rigidez para abrazar la mezcla de códigos. No se trata de seguir una única línea, sino de atreverse a combinar. El cuero, con su fuerza y carácter, se lleva junto a tejidos delicados como gasas o sedas. Las transparencias aparecen sobre materiales más pesados y los cortes escultóricos conviven con prendas relajadas. Es el choque elegante del que hablan los diseñadores: la tensión entre opuestos que termina por crear un estilo nuevo y muy actual.

Los colores acompañan esta idea de equilibrio. A los clásicos borgoña, chocolate o verde oliva, se suman apuestas más arriesgadas como el “Damson Plum”, un púrpura profundo y sofisticado, o los rosas empolvados que suavizan cualquier estilismo. La paleta refleja ese juego de fuerzas: intensidad y suavidad, tradición y novedad. Vestirse en otoño significa moverse entre ambos polos y encontrar el punto de unión.

La estética western es otro de los guiños fuertes de la temporada. Pero lejos de disfrazar, se reinterpreta para la vida urbana. Vaqueros amplios, borregos teñidos y flecos aparecen en piezas de diseño refinado, capaces de funcionar tanto en la ciudad como en un fin de semana de escapada. Es un boho moderno, que mezcla lo rústico con lo lujoso y que aporta frescura a un armario que ya pedía aire nuevo.

En este contexto, los accesorios vuelven a jugar un papel protagonista. El cinturón deja de ser un complemento secundario para convertirse en pieza central. Los “statement belts”, gruesos y con aires de corsé, marcan la cintura sobre abrigos, vestidos o blazers, redefiniendo la silueta. Y las cadenas, en dorado o plateado, se consolidan como acentos fuertes que transforman la sobriedad en un gesto de estilo.

La oficina, mientras tanto, también se renueva. Las camisas ‘oversize’ son la nueva forma de entender lo formal. Cómodas, modernas y relajadas, se llevan solas o bajo blazers que recuperan la cintura marcada, devolviendo protagonismo a la silueta femenina. El resultado son ‘looks’ de trabajo más frescos y dinámicos, capaces de moverse entre la formalidad y la comodidad sin perder equilibrio.

En los pies, los mocasines marcan la pauta. Tras años de dominio de las zapatillas, este calzado clásico se impone como el más práctico y elegante. Pueden ser sobrios y pulidos en negro, o presentarse con acabados brillantes y toques atrevidos. Lo importante es que funcionan con casi todo: desde una falda lápiz hasta unos vaqueros rectos. Es el tipo de pieza que no solo viste, sino que resuelve el día a día con estilo.

Maquillaje menos pulido

El maquillaje de este otoño se inspira en un grunge sofisticado. Los ojos se llevan “desordenados”, con sombras mate en tonos neutros, delineados difuminados y acabados borrosos. Es la imperfección controlada la que marca el ritmo: un maquillaje que no pretende ser perfecto, sino expresar actitud. El resultado es moderno, atrevido y muy fácil de adaptar a la rutina diaria.

La piel, en cambio, pide frescura. Las bases ligeras sustituyen a las fórmulas densas, con productos que ofrecen efecto segunda piel y un acabado luminoso. La idea es que el rostro respire, que se vea jugoso y natural, como si apenas hubiera maquillaje. Este giro hacia la ligereza conecta con un estilo de vida más consciente, donde la piel saludable se convierte en el mejor lienzo.

Este contraste entre mirada intensa y piel natural refleja el espíritu de la temporada: no hace falta renunciar a nada, lo importante es encontrar el equilibrio.

Las uñas serán las mismas

Las uñas acompañan la narrativa del otoño con una paleta de tonos profundos y terrosos. Chocolates, borgoñas, verdes musgo y marrones quemados evocan paisajes otoñales y funcionan como un complemento elegante para cualquier look. Pero no todo es sobriedad: los acabados metálicos, los cromados y las combinaciones de mate y brillo se imponen como formas de añadir textura y originalidad.

En cuanto a formas, la ovalada se mantiene como favorita por su elegancia atemporal, mientras la almendra recupera protagonismo con un aire sofisticado y femenino. Las uñas se convierten en pequeñas declaraciones de estilo, capaces de completar un look con la misma fuerza que un accesorio bien elegido.

Los detalles que elevan

Los accesorios este otoño no se limitan a acompañar, se convierten en piezas centrales del look. Los bolsos de piel suave y las siluetas acolchadas marcan tendencia. Son cómodos, versátiles y transmiten un lujo discreto que encaja en cualquier contexto. El tacto se convierte en un valor añadido: son bolsos que se sienten tanto como se ven.

Las gafas de sol, por su parte, se reinventan. Los marcos se afinan, las formas geométricas se estrechan y las lentes ahumadas aportan misterio. Son detalles pequeños, pero capaces de cambiar la energía de todo un conjunto. En un estilismo sencillo, unas gafas bien elegidas pueden marcar la diferencia.

Un otoño para experimentar

El otoño 2025 no viene con un único dictado, sino con un abanico de tendencias que invitan a probar. La moda abraza los contrastes, la belleza celebra la naturalidad, las uñas se convierten en lienzos de creatividad y los accesorios se consolidan como aliados estratégicos.

La clave está en atreverse a mezclar. No se trata de seguir reglas rígidas, sino de encontrar el estilo personal en medio de tantas propuestas. Probar un blazer ceñido con unos mocasines brillantes, llevar un maquillaje imperfecto con una piel radiante o combinar un bolso acolchado con unas gafas geométricas. Es en esos pequeños contrastes donde aparece la frescura.

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