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El otoño ha llegado a España pisando fuerte. La última semana de septiembre y la primera de octubre estarán condicionadas por una vaguada fría en altura y el paso de un centro de bajas presiones derivado del ex-huracán Gabrielle. Estos factores atmosféricos serán los responsables de lluvias torrenciales en el este peninsular y Baleares, mientras otras zonas disfrutarán de cielos despejados y temperaturas más suaves. La diversidad climática, una constante en nuestro país, se acentúa en estos días: desde acumulados de hasta 180 litros por metro cuadrado en el litoral valenciano hasta cielos soleados en Galicia.
La semana comienza con un claro protagonista: la inestabilidad. El este peninsular y Baleares serán escenario de precipitaciones acompañadas de tormentas y ocasionalmente granizo. En la Comunidad Valenciana y el sur de Tarragona se esperan lluvias torrenciales, con acumulados que podrían superar los 180 litros en pocas horas, un registro que coloca a estas zonas en aviso extremo.
En Andalucía también podrán registrarse chubascos, aunque de carácter más irregular, mientras que en el Cantábrico y norte de Canarias predominarán las lluvias débiles y dispersas. El resto del país vivirá cielos más tranquilos, aunque con nieblas matinales en zonas del norte y del interior.
En cuanto a temperaturas, las máximas descenderán de manera notable en el interior del este peninsular, mientras que aumentarán en la vertiente atlántica sur. Vientos intensos del poniente soplarán en el Estrecho y Alborán, y el alisio seguirá presente en Canarias.
El segundo día de la semana mantiene el patrón de inestabilidad en el este y sudeste, con la Comunidad Valenciana, Murcia y Baleares en el punto de mira. En estas zonas las lluvias podrán ser muy fuertes, sobre todo en Valencia, Alicante, Cartagena y Mallorca, donde las tormentas serán persistentes.
Por la tarde, el tercio sudeste y el Pirineo oriental también verán chubascos acompañados de actividad tormentosa. El resto del país, especialmente el noroeste peninsular, disfrutará de cielos despejados o con escasa nubosidad, marcando un contraste notable con el Mediterráneo.
Las máximas subirán en buena parte de la Península, aunque se mantendrán sin cambios en Levante. Las mínimas descenderán levemente y, como detalle curioso, se esperan heladas aisladas en las cumbres del Pirineo. El cierzo en el valle del Ebro y los vientos fuertes en áreas del Mediterráneo oriental completan el cuadro atmosférico de la jornada.
La jornada del miércoles trae una leve mejoría, aunque no exenta de episodios puntuales de inestabilidad. Baleares, el sur de Valencia y norte de Alicante seguirán bajo riesgo de tormentas ocasionales, aunque con tendencia a remitir a medida que avance el día.
En el resto de la Península, predominarán los cielos despejados o poco nubosos, con alguna nubosidad baja matinal en el norte y posibilidad de lluvias débiles en Barcelona, el Estrecho y Alborán. También se formará nubosidad de evolución en el sudeste, con tormentas más probables en Ceuta, Melilla y sierras interiores.
Las temperaturas máximas continuarán su ascenso en gran parte del territorio, aunque se mantendrán sin cambios en Navarra y en los archipiélagos. Las mínimas experimentarán descensos en el este peninsular, mientras que ascenderán en la mitad occidental. El viento de componente este en el Estrecho y el Cantábrico occidental se intensificará, y no se descartan intervalos fuertes en Menorca y el Ampurdán.
El jueves será la jornada de mayor estabilidad de la semana. El anticiclón situado en Centroeuropa extenderá su influencia hacia la Península Ibérica y Canarias. Los cielos estarán despejados en la mayoría de las regiones, con la excepción del área mediterránea, donde persistirá cierta nubosidad y lluvias débiles en los litorales del Levante y Alborán.
En Canarias, la entrada de una masa de aire subtropical húmeda podría traer nubosidad media y alta en las islas orientales, aunque con escasa actividad de lluvia.
Las temperaturas subirán ligeramente en el interior y en el Cantábrico, mientras que bajarán en la fachada mediterránea y Baleares. Las mínimas descenderán en la mayoría de la Península. Los vientos de componente este y norte dominarán en casi todo el país, con intervalos fuertes en el Estrecho y Baleares.
El viernes consolida la calma en Galicia y el noroeste peninsular, donde se espera un clima suave y agradable, con máximas entre los 20 y 23 °C y noches frescas. En Canarias, el sol alternará con nubes, con temperaturas que oscilarán entre los 24 y 26 °C.
Sin embargo, el Levante no se libra de la inestabilidad: en el litoral norte valenciano podrían producirse chubascos localizados, aunque intercalados con ratos de sol. Las temperaturas en la costa rondarán los 27 °C de máxima y los 19-20 °C de mínima.
El sábado continuará con la misma tónica: estabilidad en la mitad norte peninsular y un ambiente agradable en Galicia. Las máximas seguirán en el rango de 20-23 °C en el noroeste, mientras que en Levante se mantendrá la nubosidad variable con posibilidad de lluvias dispersas en el litoral.
En Canarias, el patrón será similar al del viernes, con alternancia de nubes y claros. Las temperaturas permanecerán en valores suaves, ideales para actividades al aire libre.
La semana culmina con un domingo de claros contrastes. Galicia se mantiene bajo un clima estable, con cielos mayormente despejados. En Levante, los cielos estarán parcialmente nublados y persistirá la amenaza de precipitaciones, especialmente en la costa norte. Las temperaturas no mostrarán grandes cambios: valores suaves en el noroeste y más cálidos en el Mediterráneo, con máximas alrededor de 27 °C.
La semana del 29 de septiembre al 5 de octubre de 2025 pone de manifiesto la complejidad del clima español. Mientras que el este peninsular y Baleares vivirán episodios de lluvias torrenciales y tormentas que marcarán el arranque del mes, otras zonas como Galicia o Canarias disfrutarán de jornadas más tranquilas y estables.
El Mediterráneo se erige como la región más vulnerable, con riesgo de inundaciones locales y acumulados de lluvia muy significativos. Por el contrario, quienes se encuentren en el noroeste o en las islas afortunadas tendrán un clima mucho más benigno.
Este contraste nos recuerda que España es un mosaico climático, donde en apenas unos cientos de kilómetros se puede pasar de una alerta por lluvias torrenciales a un cielo completamente despejado. Una semana, en definitiva, de paraguas abiertos en el Levante y paseos soleados en Galicia.
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