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9 consejos para cuidar tu salud íntima después de los 55

La menopausia trae consigo cambios en la salud íntima femenina, y es importante saber la manera adecuada de cuidar esta zona.

A partir de los 55 años, muchas mujeres atraviesan cambios importantes en su cuerpo debido a la menopausia, y uno de los aspectos que más puede verse afectado es la salud íntima. La disminución de los niveles hormonales y otros factores asociados con el envejecimiento pueden causar incomodidades como la sequedad vaginal, irritaciones o incluso infecciones recurrentes. Sin embargo, con los cuidados adecuados y ciertos remedios naturales, es posible mantener una buena salud íntima y disfrutar de esta etapa de la vida de manera plena y confortable.

Cuidar la salud íntima después de los 55: un reto necesario

El cuerpo femenino cambia considerablemente a partir de los 55 años, una etapa de la vida marcada por la menopausia, el fin de los ciclos menstruales, y una disminución importante en la producción de estrógenos. Estos cambios pueden impactar de forma directa en la salud íntima, generando síntomas que afectan tanto la calidad de vida como la autoestima de las mujeres. Entre los problemas más comunes se encuentran la sequedad vaginal, el debilitamiento del suelo pélvico, las infecciones recurrentes y las molestias durante las relaciones sexuales.

Afortunadamente, existen múltiples maneras de contrarrestar estos efectos. Desde tratamientos médicos hasta remedios naturales, pasando por hábitos de cuidado diario, es posible mantener una salud íntima óptima a lo largo de los años.

1. Hidratación vaginal: clave para combatir la sequedad

Uno de los problemas más comunes durante la menopausia es la sequedad vaginal. La disminución de estrógenos reduce la lubricación natural, lo que puede generar molestias, irritación y dolor durante las relaciones sexuales. Para contrarrestar este problema, es fundamental mantener una buena hidratación vaginal.

Existen lubricantes a base de agua y aceites que pueden ser útiles para proporcionar alivio inmediato. Asimismo, los hidratantes vaginales de uso diario, como los que contienen ácido hialurónico, son altamente efectivos para mantener una hidratación prolongada. Además, algunas cremas con estrógenos de aplicación tópica ayudan a regenerar los tejidos vaginales.

2. Alimentación rica en fitoestrógenos

Los fitoestrógenos son compuestos naturales que imitan la acción de los estrógenos en el cuerpo. Incorporar alimentos ricos en fitoestrógenos en la dieta puede ayudar a equilibrar los niveles hormonales y aliviar algunos de los síntomas de la menopausia, como la sequedad vaginal y los sofocos.

Entre los alimentos más ricos en fitoestrógenos se encuentran las semillas de lino, la soja, el tofu, los frutos secos y algunas legumbres. No se trata de reemplazar un tratamiento médico, pero sí es una forma natural de complementar la salud íntima desde el interior.

3. Ejercicios para fortalecer el suelo pélvico

El debilitamiento del suelo pélvico es otra de las consecuencias de la menopausia que puede llevar a problemas como la incontinencia urinaria o el prolapso vaginal. Para prevenir y mejorar estas condiciones, los ejercicios de Kegel son una excelente herramienta.

Realizar estos ejercicios con regularidad ayuda a fortalecer los músculos que sostienen la vejiga, el útero y el recto, mejorando el control urinario y aumentando el placer sexual. Hoy en día, incluso existen dispositivos que guían a las mujeres en la práctica correcta de los ejercicios de Kegel, facilitando su inclusión en la rutina diaria.

4. Higiene íntima adecuada

Mantener una higiene íntima correcta es fundamental para prevenir irritaciones e infecciones. Sin embargo, muchas mujeres, especialmente en esta etapa, cometen el error de utilizar productos demasiado agresivos que alteran el pH natural de la zona vaginal, lo que puede aumentar el riesgo de infecciones.

Es recomendable usar jabones específicos para la zona íntima, preferiblemente sin fragancias ni alcohol. También es importante evitar duchas vaginales, ya que eliminan las bacterias saludables que protegen de las infecciones. El agua tibia y productos suaves son los aliados perfectos para la limpieza diaria.

5. Cuidado con la ropa interior

El tipo de ropa interior que se usa puede influir en la salud íntima. Las prendas ajustadas o fabricadas con materiales sintéticos pueden favorecer la aparición de irritaciones y la proliferación de bacterias. Lo ideal es optar por ropa interior de algodón, ya que es un material que permite la transpiración y mantiene el área ventilada.

Es importante también evitar el uso prolongado de ropa húmeda, como trajes de baño o ropa deportiva, ya que la humedad puede generar un ambiente propicio para el crecimiento de hongos y bacterias.

6. Tratamientos hormonales: ¿son una opción?

Algunas mujeres optan por la terapia de reemplazo hormonal (TRH) para combatir los síntomas más intensos de la menopausia, como los sofocos, los cambios de humor y la sequedad vaginal. Estos tratamientos consisten en la administración de estrógenos y/o progesterona para equilibrar los niveles hormonales en el cuerpo.

Aunque la TRH puede ser muy efectiva para mejorar la calidad de vida, es importante que cada mujer consulte a su médico para evaluar los beneficios y riesgos. Este tipo de tratamientos no es adecuado para todas, especialmente para aquellas con antecedentes de cáncer de mama, problemas cardíacos o coágulos sanguíneos.

7. Remedios naturales para aliviar molestias

Existen también algunos remedios naturales que pueden contribuir a mejorar la salud íntima sin recurrir a medicamentos. El aceite de coco, por ejemplo, es un excelente hidratante natural que puede aplicarse directamente en la zona íntima para aliviar la sequedad y las irritaciones.

Asimismo, las infusiones de caléndula o manzanilla pueden ser útiles para lavar la zona íntima, ya que tienen propiedades antiinflamatorias y calmantes que alivian el malestar causado por irritaciones leves.

8. Comunicación con la pareja

El bienestar íntimo no solo depende del aspecto físico, sino también del emocional. La disminución del deseo sexual y las molestias durante las relaciones pueden generar estrés en la vida en pareja. Hablar abierta y sinceramente sobre los cambios que está experimentando el cuerpo es esencial para mantener una buena conexión emocional y evitar malentendidos.

Es importante recordar que la sexualidad puede transformarse y adaptarse a nuevas formas de intimidad, con el objetivo de seguir disfrutando de una vida plena.

9. Consulta con un especialista

Cada mujer vive la menopausia de manera diferente, por lo que es crucial contar con la orientación de un especialista que evalúe las necesidades específicas de cada caso. Un ginecólogo especializado en salud menopáusica podrá ofrecer recomendaciones personalizadas, ya sea en términos de tratamientos médicos, cambios en la dieta o en los hábitos de vida.

Vivir con plenitud y bienestar después de los 55

Cuidar la salud íntima después de los 55 años es un aspecto fundamental para vivir esta etapa con bienestar y plenitud. Incorporar hábitos saludables, optar por productos adecuados, y buscar el apoyo de un especialista son pasos clave para disfrutar de una vida sexual y emocional satisfactoria.

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