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Colombia humilla a México rumbo al Mundial 2026

A ocho meses de que arranque la Copa del Mundo, la Selección Mexicana vivió una noche para el olvido en Arlington, Texas. Colombia goleó 4 - 0 al Tricolor y lo exhibió en todos los sentidos, dejando en evidencia las carencias futbolísticas y emocionales del equipo dirigido por Javier Aguirre. El cuadro sudamericano fue dueño absoluto del encuentro, mientras México lució sin idea, sin reacción y sin alma ante una afición que terminó por darle la espalda.

El encuentro comenzó con un México desordenado y un Colombia que marcó la pauta desde el inicio. El Tricolor apenas resistió los primeros 15 minutos antes de que los cafetaleros abrieran el marcador en una jugada a balón parado. Jhon Lucumí aprovechó una marca deficiente y una mala salida del portero Luis Malagón para adelantar a los sudamericanos. En lugar de corregir, Aguirre perdió la calma y descargó su frustración contra el abanderado, mientras sus jugadores se desdibujaban sobre el campo.

Lejos de reaccionar, México se hundió entre errores y desconexiones. Ni Alexis Vega, ni Orbelín Pineda, ni Marcel Ruiz lograron aportar algo distinto. El mediocampo careció de ideas y la defensa mostró una fragilidad alarmante. Colombia, por el contrario, jugó con claridad y confianza, combinando con rapidez y manejando los ritmos del partido con oficio. En cada duelo individual, los sudamericanos salieron vencedores, confirmando su superioridad táctica y técnica.

La ausencia de referentes como Edson Álvarez y Raúl Jiménez sirvió como excusa para algunos, pero lo cierto es que el equipo mexicano fue ampliamente superado en todos los sectores. La garra y el empuje que tanto presume Aguirre nunca aparecieron. Sin liderazgo dentro del campo ni soluciones desde la banca, el Tri se fue apagando hasta quedar totalmente sometido por el fútbol dinámico y vertical de los cafetaleros.

En el segundo tiempo, Luis Díaz y James Rodríguez fueron una pesadilla para la zaga mexicana. Al minuto 60, Jorge Sánchez permitió que el atacante del Bayern Múnich se filtrara solo para definir el 2 - 0 ante la salida de Malagón. Fue el golpe que terminó de desmoronar a un equipo que ya lucía sin respuestas. Las caras de desconcierto en el cuerpo técnico reflejaban un escenario desolador: México no encontraba ni siquiera la forma de competir.

El tercer gol fue una auténtica joya. Jefferson Lerma conectó una volea imparable que casi rompe las redes, ampliando la ventaja al 3 - 0. Para entonces, el Tri ya había perdido completamente la brújula. Sin presión alta, sin transiciones, sin asociaciones, el equipo mexicano fue una sombra que veía pasar a su rival con impotencia.

Sobre el cierre del partido, Johan Carbonero selló la goleada con el 4 - 0 definitivo. Su tanto reflejó la diferencia abismal entre ambas selecciones: mientras Colombia jugaba con ritmo, precisión y contundencia, México apenas caminaba en la cancha, resignado a soportar el vendaval. Desde el banquillo, Aguirre solo mostraba gestos de enojo, consciente de que su proyecto se tambaleaba en la víspera mundialista.

La goleada ante Colombia, la peor en la era de Javier Aguirre, encendió todas las alarmas. México fue superado en fútbol, intensidad y mentalidad. Ni las figuras ni las promesas emergentes como Gilberto Mora o los juveniles que podrían incorporarse en el futuro logran esconder una realidad preocupante: el Tricolor no tiene una idea de juego clara ni un plan que inspire optimismo de cara al Mundial. En Arlington, la ilusión se convirtió en abucheos y el discurso de la “garra mexicana” quedó hecho trizas.

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