
La jornada europea de este martes dejó dos caras bien diferenciadas para los equipos españoles. El FC Barcelona brilló con luz propia goleando al Olympiacos FC con un contundente 6-1, en una noche mágica de Fermín López y Marcus Rashford. En cambio, Atlético de Madrid y Villarreal CF sufrieron duras derrotas frente a rivales ingleses: el Arsenal y el Manchester City, respectivamente.
El Camp Nou (o más bien, el Estadi Olímpic Lluís Companys) vivió una noche de ensueño. El Barça de Hansi Flick recuperó su mejor versión europea ante un Olympiacos que apenas pudo resistir la avalancha ofensiva culé. El marcador final, 6-1, refleja la enorme superioridad azulgrana en todos los aspectos del juego.
Fermín López fue el gran protagonista de la noche. El joven centrocampista, recién recuperado de una lesión muscular, firmó un hat-trick que lo consolida como uno de los talentos más prometedores de la cantera culé. A su lado, Marcus Rashford se apuntó un doblete y volvió a demostrar que su fichaje ha sido uno de los aciertos de la directiva. El sexto gol lo cerró Gündogan, con un disparo preciso desde la frontal.
El Olympiacos, que jugó con diez desde el minuto 57, apenas pudo contener el vendaval. Hasta entonces, el marcador era de 2-1 y el conjunto griego mantenía cierta esperanza, pero la expulsión de su lateral derecho abrió la puerta al festival goleador blaugrana.
El planteamiento de Flick funcionó a la perfección: presión alta, circulación rápida y amplitud en los costados. El técnico alemán apostó por un 4-3-3 con Pedri y Fermín López como interiores muy adelantados, obligando al Olympiacos a replegarse. La línea de presión culé, liderada por Gavi y Christensen, ahogó cualquier intento de salida rival.
En posesión, el Barça alcanzó un 72 % de control del balón, con más de 650 pases completados. La superioridad técnica se tradujo en fluidez ofensiva: los laterales ocuparon posiciones altas, lo que permitió que Fermín atacara los espacios interiores. Su segundo gol, una llegada desde segunda línea tras un pase de Gündogan, resume bien la idea de juego del nuevo Barça: verticalidad y dinamismo.
Flick no solo recuperó el juego de posición característico del club, sino que añadió un componente físico que hacía tiempo no se veía. La presión tras pérdida fue constante, y el equipo se mostró más compacto que en las últimas semanas, cuando había acusado cierta fragilidad defensiva.
Más allá del resultado, el triunfo refuerza la moral del vestuario. Después de la derrota ante el PSG, el Barça necesitaba una reacción. La goleada llega en el mejor momento posible, a pocos días del clásico liguero. Flick destacó en rueda de prensa que “el equipo ha sabido sufrir y disfrutar al mismo tiempo”, una frase que resume la madurez del grupo.
Sin embargo, el técnico alemán fue cauto al señalar los errores: el equipo concedió un par de contras peligrosas cuando el marcador aún estaba ajustado. “Tenemos que aprender a cerrar los partidos antes”, reconoció Flick.
Aun así, la sensación es clara: el Barça vuelve a soñar en Europa.
Mientras el Barcelona celebraba, el resto del fútbol español vivía una pesadilla en Inglaterra. El Atlético de Madrid fue arrollado por el Arsenal (4-0) y el Villarreal cayó 0-2 ante el Manchester City. Dos derrotas que dejan tocados a ambos equipos y evidencian las dificultades para competir con los gigantes de la Premier League.
El equipo de Simeone resistió con orden la primera parte, pero se desmoronó tras el descanso. En apenas 13 minutos, el Arsenal marcó cuatro goles, aprovechando la falta de intensidad y la desconexión del bloque rojiblanco. La presión alta de los “gunners” asfixió a los mediocentros del Atleti, incapaces de superar la primera línea inglesa.
Defensivamente, el conjunto madrileño mostró lagunas impropias de su nivel. Los laterales fueron constantemente superados, y la dupla Savic-Hermoso no logró cerrar espacios a la espalda. Con el balón, el Atlético ofreció muy poco: Griezmann estuvo desconectado, y ni Llorente ni Morata encontraron opciones claras. El dato es elocuente: solo 35 % de posesión y un tiro a puerta en 90 minutos. Simeone no escondió su frustración: “Nos superaron en todo: intensidad, ritmo y eficacia”, declaró. El Atleti se complica el pase a octavos y necesitará ganar los dos próximos partidos si no quiere depender de terceros.
En Manchester, el Villarreal ofreció una imagen preocupante. El conjunto de Marcelino apenas opuso resistencia ante un City que, sin jugar a su máximo nivel, controló el encuentro de principio a fin.
Phil Foden y Erling Haaland marcaron los goles del triunfo, pero el resultado pudo ser más amplio si no fuera por la actuación de Jorgensen bajo palos.
El Villarreal solo generó peligro en un par de contras aisladas y se mostró plano en la circulación. Marcelino intentó reforzar el medio con Capoue y Parejo, pero la diferencia de ritmo fue abismal. El City tuvo un 68 % de posesión, realizó 15 tiros por solo 4 del Villarreal, y acumuló más de 30 recuperaciones en campo rival. Una estadística que refleja la impotencia amarilla.
El “Submarino” sigue sin conocer la victoria en esta Champions (1 punto de 9 posibles) y empieza a complicarse su futuro europeo. Marcelino lo reconoció con franqueza: “Nos falta confianza y agresividad. No puedes regalar tanto espacio ante un equipo como el City”.
La conclusión de la jornada es clara: el fútbol español vive una Champions de contrastes. El Barcelona parece reencontrarse con su esencia, mientras Atlético y Villarreal evidencian la distancia que hoy separa a muchos equipos españoles del ritmo competitivo de la Premier League.
A nivel táctico, el Barça sobresale por su capacidad de adaptación y por haber integrado a jóvenes talentos en un sistema de presión coordinado y ofensivo. En cambio, el Atlético sufre cuando pierde el control emocional del partido, y el Villarreal no encuentra equilibrio entre posesión y profundidad.