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El Real Madrid golpea primero y gana 2-1 al Barça en un Clásico de colmillo

Mbappé y Bellingham firmaron los goles de un triunfo que consolida al Real Madrid como líder con cinco puntos de ventaja.

El primer Clásico de la temporada, disputado el domingo 26 de octubre en el Santiago Bernabéu, dejó un mensaje claro: el Real Madrid llega a las grandes citas con una mezcla de pegada y oficio que, por ahora, desnivela la balanza. El 2-1 ante el Barcelona no solo devolvió a los blancos la autoridad en el duelo más mediático del fútbol español; también estiró su ventaja en la cima de LaLiga a cinco puntos (27 del Madrid por 22 del Barça) y certificó el peso específico de sus estrellas en partidos de alta temperatura competitiva.

El guion fue trepidante desde el arranque. Madrid encontró pronto los espacios para correr y activar a su tridente. A los 22’, Kylian Mbappé apareció como finiquitador letal tras una acción que conectó con Jude Bellingham en la frontal: control, zancada y definición para un 1-0 que encendió Chamartín y puso cuesta arriba el plan azulgrana. El francés, que viene de ritmo goleador altísimo en liga, volvió a amenazar una y otra vez los intervalos entre central y lateral.

El Barça aguanta

El Barcelona, sin embargo, no se descompuso. Con Lamine Yamal y Marcus Rashford como agitadores y Fermín López llegando desde segunda línea, los de Hansi Flick aprovecharon un error en salida blanca para nivelar a los 38’: Rashford rompió por la izquierda y el tinerfeño definió con oportunismo. Fue el tramo más reconocible del Barça, con posesiones más largas y una presión tras pérdida que obligó a replegar a Valverde y a Kroos.

La estocada psicológica llegó justo antes del descanso. A los 43’, Bellingham, omnipresente entre líneas, cazó una segunda jugada dentro del área para el 2-1. La acción nació en una acometida por el costado de Vinícius Jr., símbolo de que el Madrid encontraba ventajas atacando el lado débil. Ese gol, por timing y por impacto emocional, marcó el relato del partido.

La segunda parte cambió la textura del duelo. Empujado por el marcador, el Barça subió metros, cargó de centros el área de Courtois y obligó al Madrid a vivir más bajo. Aun así, la gran ocasión del segundo acto fue blanca: penalti para Mbappé… y parada monumental de Wojciech Szczęsny, que adivinó la intención del francés y mantuvo con vida a los suyos. El polaco —titular en ausencia del lesionado meta habitual— firmó una actuación de carácter en un escenario hostil.

Con el paso de los minutos, el intercambio se volvió emocional. Vinícius y Lamine cruzaron palabras y alguna chispa más de la cuenta; el Bernabéu ardía, el Barcelona apretaba y el Madrid se aferraba a su ventaja con un bloque solidario y la jerarquía de Courtois en las salidas. En el epílogo, Pedri vio la roja y el cuadro azulgrana acabó con diez, reduciendo su empuje en los últimos centros al área. Tras el pitido final, hubo conato de tangana en el túnel que precisó la intervención de seguridad para separar a los futbolistas.

Los planes de los entrenadores

Desde la pizarra, la mano de Xabi Alonso se notó en la alternancia de alturas: presión media-alta para incomodar la primera construcción culé y repliegue ordenado cuando tocó defender el área propia. En ataque, el Madrid volvió a exhibir un patrón que le funciona: Mbappé fija y ataca espacios, Vinícius desborda por fuera y Bellingham llega como rematador tardío. El británico, además, fue termómetro y cuchillo: administró ritmos y eligió bien cuándo romper. No extraña que el técnico blanco destacara la madurez del equipo en los momentos críticos.

El Barça, por su parte, compitió con argumentos a pesar de las ausencias y las piezas que aún ajusta Flick. Encontró vías con Rashford al espacio y con Yamal en el uno contra uno, y halló en Fermín a su mejor llegador. Le faltó, eso sí, claridad en el último pase cuando el Madrid cerró pasillos interiores. La derrota no desdibuja su crecimiento; sí subraya que la élite castiga cada detalle en las áreas, y más cuando el rival tiene tanto colmillo.

Lo que dice la tabla (y lo que viene)

En el reparto de protagonistas, Bellingham fue el futbolista total que resolvió con y sin balón; Mbappé, amenaza constante pese al penalti fallado; y Vinícius, chispa e intimidación. Del lado culé, Szczęsny dejó la parada del encuentro y Fermín sostuvo la fe en el tramo de mayor empuje visitante. Courtois, sin alardes, volvió a transmitir esa sensación de manta corta que siempre llega: cuando el Madrid sufre, el belga tapa el frío. Y por encima de nombres, el impacto colectivo: el triunfo corta la racha reciente favorable al Barça en los Clásicos y pone tierra de por medio en la tabla.

La temporada es larga, pero noches como esta pesan. El Bernabéu celebró una victoria de las que hacen vestuario; el Barcelona se marcha con la certeza de que tuvo fases para puntuar, pero deberá ajustar detalles y gestionar mejor los momentos calientes. La vuelta en Montjuïc promete otro pulso mayúsculo. De momento, el Madrid pisa fuerte y manda el mensaje que buscaba: en los partidos que definen estados de ánimo, su plantilla tiene gol, carácter y plan.

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