
El Gran Premio de México 2025 coronó un golpe de autoridad de Lando Norris. El británico, que salía desde la pole, convirtió su posición privilegiada en una victoria incontestable sobre las 71 vueltas del Autódromo Hermanos Rodríguez. Paró cuando debía, gestionó temperaturas y degradación en la altitud capitalina y cruzó la meta con 30.324 segundos de ventaja sobre Charles Leclerc, con Max Verstappen tercero a poco más de 31 segundos. El triunfo le entrega además el liderato del Mundial: Norris suma 357 puntos, uno más que Oscar Piastri (356), mientras Verstappen se mantiene al acecho con 321. Quedan cuatro citas y todo por decidir.
La salida fue tan larga como electrizante. Leclerc y Verstappen se vieron forzados a irse rectos en la primera chicane para evitar el contacto, devolvieron posiciones y el orden se estabilizó con Norris al frente marcando el ritmo. Muy pronto, sin embargo, llegó el susto del día: Liam Lawson, tras cambiar el alerón en boxes, se encontró a dos comisarios cruzando la pista en plena vuelta 3. El neozelandés esquivó por centímetros lo que pudo ser una tragedia; la FIA abrió investigación y explicó que los comisarios estaban en preaviso para limpiar restos, pero debieron ser retirados al no existir margen seguro tras la parada de Lawson. Episodio feo que reforzó la importancia de los procedimientos en un trazado tan estrecho.
A partir de ahí, la carrera se decantó por pura velocidad. Norris encadenó vueltas de control, sin necesidad de exprimir la goma ni arriesgar en tráfico. Leclerc completó una actuación sobria para contener a Verstappen, que había arrancado con una estrategia diferente y apretó al final sin premio. El desenlace quedó congelado por un Virtual Safety Car en la penúltima vuelta después de que Carlos Sainz detuviera su Williams en el Foro Sol, un contratiempo que cerró cualquier opción del neerlandés de intentar el segundo puesto en el último giro.
Por detrás del podio emergió una de las historias del día: Oliver Bearman. El novato de Haas firmó una cuarta posición monumental, la mejor de su carrera y que iguala el techo histórico del equipo estadounidense en Fórmula 1. Sólido en la salida, oportunista en el cuerpo a cuerpo y sereno en la gestión, el británico se ganó además el afecto de las gradas del estadio. Piastri, por su parte, solo pudo ser quinto tras un sábado cuesta arriba y un domingo de persecución sin la punta de velocidad necesaria para pelear por el podio.
El capítulo polémico llevó el sello de Lewis Hamilton. El inglés, ahora con Ferrari, recibió una sanción de 10 segundos por abandonar la pista y ganar ventaja al rebasar por la hierba en su duelo con Verstappen en el primer tercio de la prueba. La penalización, que el propio equipo de Maranello calificó de “dura”, le relegó al octavo lugar tras haber rodado en puestos de podio. Más allá del castigo, el ritmo de la SF-25 parecía un peldaño por debajo del de McLaren; aun así, el segundo de Leclerc salvó puntos valiosos en el pulso por el subcampeonato de constructores.
En clave española, domingo para olvidar. Fernando Alonso abandonó a mitad de carrera por problemas de frenos después de una parada problemática, encadenando otro cero que no refleja su empeño, pero sí la irregularidad de Aston Martin en la altura mexicana. Sainz, tras penalizaciones en el pit lane, acabó trompeando y se vio obligado a dejar el coche detenido, lo que desencadenó el VSC final. Entre los puntos, Esteban Ocon (9º) y el debutante Gabriel Bortoleto (10º) cerraron el top-10, mientras que Yuki Tsunoda se quedó a las puertas.
Si la victoria de Norris fue rotunda, la vuelta rápida cayó del lado de Mercedes: George Russell se llevó el DHL Fastest Lap con un 1:20.052 en la vuelta 50, por delante del propio Sainz y Piastri en ese apartado estadístico. Dato útil para medir el pulso real: Mercedes tuvo picos de ritmo, pero no la constancia para atacar a McLaren o Ferrari en distancia de carrera. El propio Norris, octavo en el ranking de vueltas rápidas, no necesitó más que administrar.
Tabla en mano, el golpe del domingo es inequívoco. Norris llega a 357 puntos por 356 de Piastri y 321 de Verstappen, con Brasil, Las Vegas, Qatar y Abu Dabi por delante. La dinámica reciente favorece a McLaren, pero el margen es tan fino que cualquier detalle —una parada lenta, una mala salida, un coche de seguridad en mal momento— puede girar el campeonato. En el box papaya, la gestión interna será clave: equilibrar el juego limpio entre compañeros con la necesidad de optimizar cada punto. En Red Bull, el plan pasa por sumar podios y esperar turbulencias naranjas. El título, más que nunca, se decidirá en los márgenes.