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España avanza a la final de la Women’s Nations League tras vencer 5 a 0 en el global a Suecia

La selección buscará ante Alemania conseguir su segunda Nations consecutiva, en una final que se decidirá en territorio español.

La selección española femenina volvió a firmar una actuación impecable en la UEFA Women’s Nations League. El combinado dirigido por Sonia Bermúdez se impuso 1-0 a Suecia en la vuelta de semifinales, disputada el 28 de octubre de 2025, y selló su clasificación a la final con un global de 5-0.
El triunfo confirma el dominio absoluto del fútbol español femenino, que no solo convence por su talento, sino también por su madurez táctica y su mentalidad ganadora.

España llegaba con una ventaja cómoda tras el 4-0 de la ida, pero lejos de relajarse, el equipo mostró la ambición de quien quiere cerrar el trabajo con estilo. La selección sueca, una potencia histórica del fútbol europeo, fue nuevamente incapaz de frenar el engranaje de toque y presión de La Roja.

Un inicio medido y una superioridad silenciosa

Desde el pitido inicial, España supo leer el contexto. Consciente del colchón del marcador, el conjunto nacional apostó por un fútbol paciente, de posesiones largas y ritmo controlado. Suecia, por su parte, necesitaba un milagro: debía remontar cuatro goles y se lanzó a una presión alta que buscaba forzar errores.

El plan de las escandinavas duró poco. La circulación precisa entre Irene Paredes, Teresa Abelleira y Aitana Bonmatí desactivó el empuje inicial. España movía el balón con serenidad, desgastando a un rival que corría detrás de sombras.

Aunque no abundaron las ocasiones claras en el primer tramo, el dominio español era evidente. Las transiciones rápidas y los desmarques entre líneas dejaban claro que, si alguien estaba más cerca de marcar, era el conjunto de Bermúdez.

Alexia Putellas, el sello de la campeona

El momento cumbre llegó en el minuto 75. Clàudia Pina, que había entrado enchufada desde el banquillo, filtró un pase interior. Alexia Putellas controló con maestría, se giró con elegancia y definió con un disparo seco al primer palo, imposible para la portera sueca.
El tanto selló el partido y la eliminatoria. Putellas, que continúa demostrando por qué es el alma de este equipo, levantó los brazos hacia la grada consciente de que ese gol llevaba a España a otra final continental.

A partir de entonces, Suecia se volcó sin orden ni claridad. España, fiel a su estilo, bajó el ritmo, movió el balón y jugó con inteligencia. El marcador no volvió a moverse, pero la sensación de autoridad fue absoluta. La Roja no necesitó más.

La madurez de un grupo imparable

Este encuentro volvió a mostrar el crecimiento colectivo de la selección. No solo brilla por nombres propios, sino por una estructura cada vez más sólida y automatizada.
En defensa, la pareja Paredes–Codina mostró una seguridad ejemplar, anticipando y cerrando todos los espacios. En el centro del campo, Abelleira y Bonmatí dominaron el ritmo del juego con precisión quirúrgica. En ataque, la movilidad de Salma Paralluelo y el desequilibrio de Pina abrieron continuamente grietas en la zaga rival.

Sonia Bermúdez acertó con los tiempos y las rotaciones, demostrando una dirección técnica inteligente. Su apuesta por la posesión, el orden y la paciencia volvió a funcionar, consolidando un modelo de juego reconocible y efectivo.

Suecia, sin respuestas ante el nuevo gigante europeo

Para Suecia, el resultado supone un golpe duro. La selección nórdica, acostumbrada a pelear finales, se vio superada en todas las facetas del juego.
Su planteamiento agresivo inicial no logró inquietar a Misa Rodríguez, que apenas tuvo que intervenir. La falta de ideas en el último tercio y la dificultad para mantener la presión terminaron por condenar a las escandinavas.

Pese a los intentos de Stina Blackstenius y Filippa Angeldahl, la defensa española fue un muro. La sensación fue clara: la distancia entre ambas selecciones, hoy por hoy, es más grande de lo que muestra el marcador.

Una semifinal que reafirma el modelo español

Más allá del resultado, esta eliminatoria deja una evidencia: España domina el fútbol femenino europeo con una identidad innegociable. Toque, paciencia, talento y agresividad táctica.
El 5-0 global no es producto de la casualidad, sino de un proyecto consolidado que combina la excelencia técnica con la mentalidad competitiva.

Sonia Bermúdez, que asumió el cargo con la difícil tarea de mantener el nivel campeón del mundo, ha demostrado carácter y liderazgo. Bajo su mando, el equipo juega con personalidad y confianza, manteniendo el equilibrio entre espectáculo y eficacia.

Camino a la final: un desafío mayúsculo

Con el billete a la final ya asegurado, España se enfrentará a Alemania, tras esta superar a Francia en las semifinales. La final contará con fecha de ida, el 28 de noviembre, y de vuelta, el 2 de diciembre. Este último partido se jugará en el Estadio Metropolitano de Madrid, donde la selección femenina buscará su segunda Nations consecutiva.

España no solo gana; marca tendencia. Sus jugadoras inspiran a nuevas generaciones, y su fútbol se ha convertido en un espejo donde el resto del continente intenta mirarse. Con la final en el horizonte, Sonia Bermúdez y sus futbolistas seguirán persiguiendo la perfección. Si algo ha dejado claro esta semifinal ante Suecia es que el futuro del fútbol femenino europeo habla con acento español.

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