
El Real Madrid vivió una tarde agitada el domingo 23 de noviembre en su visita al Elche CF. El encuentro terminó 2-2 y, aunque el resultado le permite mantenerse en lo más alto de LaLiga con 32 puntos, la actuación dejó más interrogantes que certezas.
El Elche se adelantó a los 53 minutos con un tanto de Aleix Febas. El Madrid reaccionó al 81’, cuando el joven Dean Huijsen firmó el 1-1. Sin embargo, la alegría fue efímera: Álvaro Rodríguez volvió a poner por delante al equipo local a los 84’. Finalmente, Jude Bellingham salvó un punto con un gol al 87’ que evitó la derrota y alivió momentáneamente las tensiones.
Ese empate prolonga la racha de tres partidos sin ganar de los de Xabi Alonso en todas las competiciones. El técnico apostó por un sistema con cinco defensas para reforzar la zaga, pero el plan no dio los resultados esperados: el equipo volvió a mostrarse frágil atrás y sin ideas en la creación. La falta de contundencia ofensiva y la desconexión entre líneas hicieron que el Madrid sufriera más de la cuenta ante un rival inferior.
En el plano anímico, la sensación es ambigua. Por un lado, el carácter para empatar en los minutos finales refleja orgullo y compromiso. Por otro, la falta de fluidez y la inseguridad defensiva generan preocupación antes de un reto clave en Europa. El miércoles 26 de noviembre, el Real Madrid visitará al Olympiacos FC en la Champions League. Ganar en El Pireo se presenta como una oportunidad de redención y un impulso necesario para recuperar confianza y calma dentro del vestuario.

Un día antes, el FC Barcelona se reencontró con su mejor versión. En su regreso al renovado Camp Nou tras 909 días, el equipo de Xavi Hernández se impuso con autoridad por 4-0 al Athletic Club ante 45 401 aficionados. Robert Lewandowski abrió el marcador, Fermín López amplió la ventaja y Ferran Torres completó la fiesta con un doblete. El triunfo no solo refuerza la moral del grupo, sino que confirma la recuperación ofensiva del equipo, que vuelve a mostrar chispa y conexión en ataque.
Aun así, el cuerpo técnico mantiene la cautela. La fragilidad mostrada en el 3-3 ante el Club Brugge en la Champions sigue latente. Por eso, el reto del martes 25 de noviembre ante el Chelsea FC en Stamford Bridge será una prueba decisiva para medir la solidez real de los azulgranas.
Real Madrid y Barcelona llegan a la semana europea con sensaciones distintas, pero ambos bajo presión. El Madrid conserva el liderato, aunque con dudas que requieren respuesta inmediata. El Barça, en cambio, respira tras su goleada y confía en trasladar esa energía a Londres. La Champions marcará el pulso de sus proyectos: un triunfo puede afianzar la confianza y el rumbo; un tropiezo, en cambio, podría reabrir viejas incertidumbres en dos gigantes que aún buscan estabilidad.