
Vestirse para la oficina puede convertirse en un reto: buscar el equilibrio entre la formalidad y la expresión personal, sin caer en la monotonía del clásico traje de chaqueta. La clave está en adaptar las tendencias de temporada al entorno profesional, logrando una imagen pulida pero natural. Este otoño, los tejidos estructurados, los cortes sobrios y los detalles de texturas se convierten en aliados para construir un armario de oficina versátil y contemporáneo.
Aquí tienes cinco ‘looks’, uno para cada día de la semana, que coge las prendas estrellas en tiendas de estos meses como pieza angular. Esto no implica que deban ser copiados al dedillo, inspírate en las figuras, las texturas o los colores y adáptalo a tu propio armario. Jugar con lo que ya tenemos puede ayudarnos a sentirnos mucho más cómodas en nuestro día a día y hacer del vestirnos para ir a la oficina en algo menos monótono.

Lunes: el abrigo con solapas de borrego
El comienzo de semana pide confort y determinación, dos cualidades que se materializan en la chaqueta con solapas de borrego. Ideal para los días fríos o para quienes comienzan temprano la jornada, aporta calidez sin restar profesionalidad.
Combínala con unos pantalones de pinzas de lana en tono claro y un jersey de cuello vuelto a juego. Los mocasines, preferiblemente con suela track o acabado en charol, completan el conjunto con un aire clásico. Para romper la neutralidad, apuesta por un bolso en un color intenso, como verde oliva o vino, que aporte un punto de energía al ‘look’. Es una combinación perfecta para un lunes de reuniones, en el que se busca transmitir seguridad y estilo sin esfuerzo.

Martes: la chaqueta estructurada con cintura marcada
Martes es sinónimo de ritmo, de compromisos y de citas importantes. La chaqueta con cintura marcada se convierte en la pieza protagonista para proyectar autoridad y feminidad al mismo tiempo. Su corte estructurado define la silueta, elevando cualquier conjunto de oficina.
Combínala con una falda midi de corte evasé o ligeramente acampanado, y botas altas de tacón que estilicen la figura. Un bolso mediano de piel y unos pendientes discretos bastan para completar el look. Los tonos neutros garantizan una imagen sofisticada sin esfuerzo. Este conjunto refleja la elegancia de una profesional que conoce su estilo y entiende el poder de una buena chaqueta.

Miércoles: la infalible camisa blanca
El ecuador de la semana laboral pide equilibrio y frescura. La camisa blanca, eterna aliada del vestidor ejecutivo y del armario común, se actualiza esta temporada con cortes amplios y detalles minimalistas. Llévala por fuera, ligeramente desabrochada en el cuello, con pantalones de pinza en tono arena o marfil. Añade un cinturón fino, joyería dorada y un bolso estructurado para mantener la armonía. El resultado es un ‘look’ pulcro y contemporáneo que transmite profesionalidad sin rigidez.
También podrás encontrar en tiendas opciones de la camisa con corbatas ya añadidas o con cinturas ceñidas, que pueden ayudarte a añadir carácter a esta pieza clásica

Jueves: la vuelta de la falda tartán
El tartán vuelve a las oficinas con más fuerza que nunca. Su aire clásico y algo académico se transforma en una declaración de estilo cuando se combina con prendas de calidad. Para el jueves, elige una falda midi de estampado tartán y combínala con un jersey de cashmere en color y un abrigo de paño estructurado.
Este conjunto logra el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad. Los tonos vivos del estampado aportan dinamismo, mientras que el resto de las piezas suavizan el conjunto y lo mantienen dentro del código profesional. Además, podrás encontrar este estampado en tonos marrones que podrás resultar más ponibles.

El último día de la semana pide comodidad, pero eso no significa renunciar al estilo. La combinación de camiseta blanca y jersey es perfecta para un ‘casual Friday’ que mantenga la elegancia incluso cuando el ambiente se relaja.
Lleva una americana de lana o tweed sobre la camiseta y anuda el jersey sobre los hombros o al cuello para un efecto sofisticado. Unos vaqueros rectos o pantalones de algodón en tono gris aportan el punto justo de informalidad, mientras que un bolso en tono camel o arena suaviza el conjunto. Completa con unos zapatos tipo mocasín o botines de tacón bajo. El resultado: un ‘look’ pulido y relajado, ideal para cerrar la semana con una imagen cuidada pero sin artificios.
Estos cinco looks demuestran que vestir para la oficina puede ser una oportunidad para expresar estilo, sin sacrificar comodidad ni profesionalismo. Desde la estructura de una chaqueta entallada hasta la naturalidad de una camiseta blanca, cada prenda tiene el poder de reflejar una actitud distinta frente al trabajo.
La clave está en adaptar las tendencias a tu propio ritmo y contexto. Juega con los tejidos, mezcla tonos neutros con acentos de color y confía en los clásicos actualizados: porque la verdadera elegancia, también en la oficina, empieza por sentirse bien con lo que se lleva.