
El Barcelona firmó por fin una victoria de peso esta temporada al remontar 3 - 1 al Atlético de Madrid en un Spotify Camp Nou convertido en una auténtica caldera. El equipo de Hansi Flick, reforzado por los regresos a la titularidad de Pedri y Raphinha, logró darle la vuelta al tanto inicial de Baena y consolidarse en el liderato de LaLiga tras un encuentro trepidante, intenso y lleno de alternativas.
El duelo comenzó con un Atlético ambicioso, capaz de golpear primero gracias a un pase vertical de Nahuel Molina que dejó a Baena solo frente a Joan García. El mediocampista rompió el fuera de juego por milímetros y resolvió con sutileza para poner el 1 - 0, un gol validado tras revisión del VAR. La respuesta azulgrana llegó de inmediato: con Pedri como líder, el Barça recuperó ritmo, presión y precisión. De sus botas inició el pase que habilitó a Raphinha, quien recortó a Oblak con sangre fría y firmó el empate.
El impacto de Pedri fue tan profundo que también generó la acción del penalti que Barrios cometió sobre Dani Olmo. Sin embargo, Lewandowski desperdició la oportunidad mandando el balón a las nubes, un fallo que pudo haber cambiado por completo el desarrollo del partido. Aun así, el polaco tuvo otra ocasión clarísima con un cabezazo a pase de Lamine Yamal, pero Oblak respondió con un paradón monumental que mantuvo el empate al descanso.
Simeone ajustó de inmediato en la reanudación e ingresó a Gallagher para equilibrar el mediocampo. El intercambio de golpes continuó, pero el que volvió a romper la igualdad fue el Barcelona. Una jugada colectiva terminó con un rechace que cayó en los pies de Dani Olmo, cuyo remate de zurda, pegado al palo, dejó sin opciones a Oblak. Pese a lesionarse en la acción, el mediapunta firmó uno de los goles más determinantes de la noche antes de abandonar el campo.
Con el desgaste acumulado, el Barça tuvo que jugar el tramo final con un equipo muy modificado tras las salidas de Olmo, Pedri y Raphinha. El Atlético detectó el momento y apretó con Barrios como líder, mientras Almada estuvo muy cerca del empate, aunque su remate final perdió fuerza. Julián Álvarez, señalado como la pieza clave rojiblanca, no logró aparecer en una actuación muy gris.
El sufrimiento azulgrana se alivió con la entrada de Rashford, que dio aire con sus conducciones y obligó al Atlético a retrasar líneas. En una de las últimas acciones del partido, Ferran Torres sentenció el 3 - 1 después de un pase de Balde, llevando al Camp Nou a una fiesta descomunal con más de 45 mil espectadores celebrando la remontada.
El Barcelona no solo ganó un partido grande, sino que lo hizo con personalidad, remontando ante un rival directo y exhibiendo una versión de alto nivel sostenida por Pedri, el liderazgo emocional de Raphinha y la determinación de Olmo. El líder de LaLiga crece, responde en las noches exigentes y sale reforzado ante un Atlético que compitió, pero al que le faltó claridad en los momentos decisivos.