Metroid Prime 4: el estreno que parecía imposible finalmente es una realidad
El día llegó. Metroid Prime 4 ya está disponible y, aun así, resulta difícil asimilarlo. Tras años de silencio, promesas dilatadas, retrasos sucesivos y un desarrollo envuelto en misterio, la nueva entrega de la saga por fin ha aterrizado en manos de los jugadores. Es un momento largamente esperado desde aquel anuncio en 2017 que mostró únicamente un logo convertido, con el tiempo, en símbolo de una espera interminable.
La travesía hasta este lanzamiento no ha sido sencilla. Año tras año, la ausencia de avances concretos alimentaba la incertidumbre: no había fecha, ni tráilers, ni señales claras de progreso. En 2019 llegó el giro más impactante: Nintendo confirmó que el desarrollo se reiniciaba desde cero. Para muchos, fue el punto más crítico; un anuncio que hizo temer por el futuro del proyecto y que consolidó la idea de que tal vez nunca llegaríamos a ver un nuevo Metroid Prime, especialmente dentro de una saga que ya estaba marcada por largas pausas entre entregas.
Hoy, esa espera encuentra su recompensa. El estreno de Metroid Prime 4 se vive con una mezcla de nostalgia y alivio, de emoción e incredulidad. Samus regresa en un contexto completamente distinto al que la vio partir hace más de una década: una nueva generación de jugadores, una nueva consola y una ambición que parece haber crecido a la par del accidentado proceso de desarrollo. La sensación dominante es clara: valió la pena sostener la esperanza.
Con su llegada, Metroid Prime 4 deja atrás su condición de mito, de rumor persistente, de título eternamente pospuesto. Es una realidad tangible. Y quienes han seguido el proyecto desde aquel primer anuncio entienden que este estreno representa mucho más que el lanzamiento de un videojuego: marca el cierre de uno de los capítulos de espera más significativos en la historia reciente de Nintendo.