
El 2026 marcará el regreso de Sergio Pérez a la Formula 1, esta vez como parte de uno de los proyectos más ambiciosos y complejos que ha visto la categoría en los últimos años. El piloto mexicano se integrará a Cadillac, escudería que debutará en la máxima categoría del automovilismo en un contexto de profunda transformación técnica y deportiva.
Cadillac llegará a la parrilla como un equipo de expansión que ha invertido 450 millones de dólares únicamente para asegurar su ingreso a la Fórmula 1. El proyecto cuenta con instalaciones repartidas entre Indianápolis, Charlotte, Warren y Silverstone, aunque su sede principal en Fishers, Indiana, aún no está concluida. La entrada oficial del equipo se confirmó en marzo de 2025, lo que redujo drásticamente los tiempos de desarrollo de un monoplaza completamente nuevo bajo el reglamento técnico de 2026.
El desafío deportivo será inmediato. Antes de pensar en podios o victorias, Cadillac deberá cumplir con lo más básico: clasificar a las carreras y evitar el riesgo de quedar fuera por la regla del 107%. El propio director del equipo, Graeme Lowdon, ha sido claro al admitir que el objetivo realista para 2026 será no terminar último de forma sistemática, reconociendo que “el tiempo es el enemigo” para una estructura que aún se está construyendo.
En ese escenario, la experiencia de Sergio Pérez será fundamental. Tras un año fuera de la parrilla y una salida complicada de Red Bull Racing, el mexicano llega con la intención de cerrar su carrera en la Fórmula 1 de una manera distinta. “No tengo nada que demostrar. Quiero disfrutar el deporte. No podía irme de la manera en que me fui”, declaró Pérez, reflejando un enfoque más maduro y enfocado en el proceso que en los resultados inmediatos.
El reto no será menor dentro del propio garaje. Pérez compartirá equipo con Valtteri Bottas, dos veces subcampeón del mundo, quien arrastra una penalización de cinco posiciones desde su última carrera en Abu Dhabi 2024, lo que provocará que su debut con Cadillac en Melbourne comience desde el fondo de la parrilla. Entre ambos suman 527 Grandes Premios, 16 victorias y dos subcampeonatos, una dupla experimentada para un equipo que apenas aprenderá a competir como constructor.
Uno de los puntos críticos para Checo será la clasificación. En la Fórmula 1, arrancar desde el fondo condiciona por completo la estrategia de carrera, el desgaste y las posibilidades reales de sumar puntos. Frente a un Bottas reconocido por su velocidad a una vuelta, Pérez deberá encontrar consistencia los sábados para maximizar sus opciones los domingos, donde históricamente ha destacado por su ritmo de carrera y gestión de neumáticos.
Así, el regreso de Sergio Pérez a la Fórmula 1 en 2026 no estará marcado por la expectativa de gloria inmediata, sino por la reconstrucción, la paciencia y el aprendizaje. En un equipo que comienza desde atrás, con estructuras aún en formación y con rivales plenamente consolidados, Checo asume uno de los retos más complejos de su carrera, apostando a que la experiencia, el ritmo de carrera y el tiempo puedan darle sentido a una segunda oportunidad en la máxima categoría.